La original propuesta de un «laburito»
Alfonso, un niño de nueve años cariñosamente conocido como «Fonsi», sorprendió a uno de sus padrinos al contactarlo con una singular solicitud: pedía un «laburito». El pequeño ofreció realizar cualquier tarea, desde barrer hasta acomodar cajas. Con tierna complicidad, su padrino accedió a la propuesta, citándolo a primera hora del día siguiente para comenzar.
Al enterarse de la conversación, la madre de Alfonso le explicó que, por su edad, no podía trabajar legalmente y que ello implicaría abandonar sus estudios. Fue entonces cuando «Fonsi» reveló su verdadero objetivo: reunir el dinero necesario para comprar una PlayStation 5 (PS5), ya que sus ahorros resultaban insuficientes.
Un perfil: entre el fútbol y la literatura
Alfonso reside en San Cristóbal, una localidad santafesina ubicada a 180 kilómetros de la capital provincial, que conserva las características de un pueblo. Es un apasionado del fútbol, coleccionista de camisetas y fiel seguidor del Club Atlético Colón de Santa Fe, equipo al que acompaña con su familia en cada partido de local.

Sus intereses no se limitan al deporte. Durante la pandemia, sus padres le inculcaron el amor por la lectura y escritura. Alfonso desarrolló el hábito de crear cuentos, que plasma en viejas agendas de su padre, mezclando historias de fútbol y fantasía. Su rendimiento escolar es excelente, con libretas y carpetas impecables. Entre sus lecturas, impulsadas por su abuela, dueña de una librería, se destaca «El Principito», de Antoine de Saint-Exupéry.
La ingeniosa estrategia para la PS5
Ante la imposibilidad de alcanzar el elevado costo de la PlayStation 5 solo con sus ahorros, Alfonso concibió una «estrategia familiar» tras una conversación con su abuela. Su idea era organizar un «sorteo a beneficio» –en este caso, el suyo– entre sus allegados, con el objetivo de recaudar los fondos restantes. Propuso vender números por un valor de 5.000 pesos cada uno para cubrir la suma deseada.
Con la ayuda de su abuela, el niño confeccionó un cartel impreso que anunciaba: «Donación PS5: Si donás dinero podés ganarte muchos premios: cuesta $5.000 el número». El mensaje continuaba con un simpático pedido: «¡Ayúdame! ¡No seas atorrante y doná para ganarte una novela romántica y unos sanguchitos y yo ganarme la Play». Los cinco premios prometidos eran: una novela romántica y sanguchitos (puesto 1), un fernet (puesto 2), sanguchitos (puesto 3), velas (puesto 4) y una caja de sahumerios (puesto 5).

El sorteo familiar
Equipado con su cartel, Alfonso visitó a sus abuelos, padrinos y tíos, explicando en cada hogar su ingeniosa iniciativa. Sus familiares, con asombro y cariño, adquirieron los números.
El esperado sorteo se llevó a cabo el 19 de octubre, y fue filmado con la asistencia de su madre y su hermana Male, para «constancia pública». Los ganadores resultaron ser dos abuelas y dos tías, quienes recibieron sus premios en mano.
Estos hechos transcurrieron en San Cristóbal, provincia de Santa Fe, a lo largo de las primeras semanas de octubre hasta el día 19 de ese mes. La historia de Alfonso, aunque simple, ilustra la fuerza de voluntad, el ingenio y la inocencia de las nuevas generaciones. Si bien el niño aún no ha reunido el total del dinero para la PS5, su determinación, sumada al apoyo de su familia, lo acerca cada vez más a cumplir su anhelo.
