Ante el incremento de casos de tos convulsa, también conocida como tos ferina o coqueluche, registrados a nivel nacional y la reciente confirmación de una infección en el ámbito provincial, el Ministerio de Salud de Entre Ríos, a través de su Dirección General de Epidemiología, ha emitido un documento que instruye a intensificar la vigilancia sobre esta enfermedad respiratoria aguda.
La medida busca minimizar las tasas de morbilidad y mortalidad, que afectan principalmente a lactantes y niños pequeños, y enfatiza la importancia de la vacunación como principal herramienta preventiva.
Cuál es la situación epidemiológica nacional de la coqueluche
Según los datos provisorios del Boletín Epidemiológico Nacional N° 778 de 2025, la tos convulsa ha manifestado un notorio aumento en todo el país. Entre enero y mediados de octubre del año en curso, se confirmaron 333 casos distribuidos en 17 jurisdicciones. La mayor concentración de infecciones se registró en la Región Centro, con 260 casos, destacándose la provincia de Buenos Aires con 167 diagnósticos y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) con 50. Adicionalmente, se reporta un brote activo en la provincia de Tierra del Fuego.
Qué acciones dispuso la cartera sanitaria provincial
En este contexto nacional y frente a la detección de un caso en la provincia, la cartera sanitaria entrerriana ha instado a todos los equipos de salud a fortalecer diversas acciones. Las directrices incluyen la intensificación de la vigilancia epidemiológica, la detección oportuna de casos sospechosos para una intervención temprana, y la implementación de estrategias destinadas a disminuir la transmisión de la enfermedad.
El objetivo primordial es reducir la morbimortalidad en los grupos de mayor riesgo y monitorear de cerca el comportamiento de la patología, así como el impacto de las campañas y acciones de vacunación.
Cómo se define un caso sospechoso de tos convulsa para su identificación
La identificación de un caso sospechoso de tos convulsa varía según el grupo etario, siguiendo criterios específicos establecidos por las autoridades sanitarias. En menores de 6 meses, se considera sospechosa toda infección respiratoria aguda que presente al menos uno de los siguientes síntomas: apnea (ausencia de respiración), cianosis (coloración azulada de la piel), estridor inspiratorio (un ruido agudo al tomar aire), vómitos después de toser, o tos repentina e incontrolable.
Para mayores de 6 meses hasta los 11 años, la sospecha se establece ante una tos de 14 o más días de duración, acompañada de tos repentina e incontrolable, estridor inspiratorio o vómitos posteriores a la tos. Finalmente, en mayores de 11 años, se considera sospechosa una tos persistente de 14 o más días sin otra sintomatología o causa aparente. Adicionalmente, la sospecha se extiende a cualquier trabajador de la salud, independientemente de su edad o antecedente vacunal, si presenta tos persistente.
Ante la presencia de cualquiera de estos criterios de sospecha, se procede a la toma de muestras clínicas, preferentemente mediante aspirado nasofaríngeo o hisopado nasofaríngeo, para su análisis.
Vacunación y medidas de tratamiento contra la tos ferina
La vacunación constituye la medida principal y más efectiva para la prevención de la tos convulsa, integrándose en el Calendario Nacional. El esquema para lactantes comprende un esquema primario de tres dosis de vacuna quíntuple celular, aplicadas a los 2, 4 y 6 meses de vida.
Los refuerzos se administran a los 15-18 meses con una dosis de quíntuple celular, y a los 5-6 años con la triple bacteriana celular. Para adolescentes y adultos, se indica un refuerzo de triple bacteriana acelular a los 11 años.
Las embarazadas deben recibir una dosis de triple bacteriana acelular en cada embarazo para proteger al recién nacido. Asimismo, el personal de salud que se encuentre en contacto con menores de un año debe aplicarse una dosis de triple bacteriana acelular cada cinco años. Se estima que la eficacia de la vacuna alcanza el 80 por ciento en personas que han recibido al menos cuatro dosis, ofreciendo una protección aún mayor contra las formas graves de la enfermedad.
En cuanto al tratamiento, se recomienda iniciarlo en todos los casos sospechosos de tos convulsa, independientemente de la edad o la severidad de los síntomas, con el objetivo fundamental de reducir la transmisión de la bacteria y prevenir la aparición de infecciones secundarias.
