Argentina celebra un avance científico de trascendencia nacional e internacional: tras tres décadas de investigación, un equipo de científicos y científicas ha desarrollado la vacuna terapéutica «Vaccimel» para tratar el melanoma, el cáncer de piel más agresivo.
Este medicamento, que no previene sino que actúa en pacientes ya diagnosticados, ha sido aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Su aplicación se realiza bajo protocolo estricto y, por el momento, en centros de salud designados.
El equipo detrás del descubrimiento y el rol de la Dra. Barrio
El proyecto, que culminó con el desarrollo de Vaccimel, estuvo liderado por el Dr. José Mordoh, reconocido investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y discípulo de Luis Leloir. El equipo multidisciplinario incluyó a especialistas, becarios y profesionales de diversas áreas. Entre sus integrantes se destaca la Dra. María Marcela Barrio, investigadora Independiente del CONICET y subdirectora del Centro de Investigaciones Oncológicas de la Fundación Cáncer.
La Dra. Barrio dialogó con El Litoral para ofrecer detalles sobre el desarrollo y la acción del fármaco, así como para gestionar expectativas. «No se aplica a personas sanas para que no tengan melanoma, sino a quienes tienen la enfermedad en determinados estadios», enfatizó la especialista.
¿Qué es Vaccimel? La Inmunoterapia contra el Cáncer de Piel más Agresivo
Vaccimel, nombre comercial de la vacuna, es el resultado de aproximadamente 30 años de trabajo iniciado en la Fundación Instituto Leloir y continuado en el Centro de Investigaciones Oncológicas de la Fundación Cáncer. Se define como una inmunoterapia terapéutica, no preventiva, dirigida a estimular el sistema inmunológico del paciente a lo largo de un ciclo de aplicaciones de dos años.
Su mecanismo busca que el sistema inmune, específicamente los linfocitos, reconozca y destruya células residuales de melanoma que puedan haber quedado tras la cirugía, previniendo así futuras metástasis.
Indicaciones médicas y protocolo de aplicación de la vacuna
La vacuna está indicada para pacientes con melanoma en estadios tempranos: IIB, IIC y IIIA. Estos corresponden a melanomas que han sido extirpados, que son profundos en la piel, o que han generado metástasis muy pequeñas en los ganglios, pero que aún presentan un riesgo de recaída debido a la posible micro diseminación indetectable de la enfermedad. Los ensayos clínicos demostraron que Vaccimel logra evitar o retrasar significativamente la aparición de metástasis en una proporción considerable de pacientes.
Proceso de derivación y centros de inoculación
Los pacientes aptos para recibir Vaccimel deben ser derivados por su dermatólogo tratante, un médico oncólogo o el cirujano que extirpó el tumor, quienes deben presentar el informe de anatomía patológica con las características específicas del tumor. La inoculación con Vaccimel comenzó en el Hospital de Oncología María Curie de la Ciudad de Buenos Aires, donde un equipo médico evalúa cada caso para determinar la indicación del tratamiento.
El Laboratorio Pablo Cassará posee la licencia para la comercialización y producción de la vacuna, y se encuentra trabajando en la expansión de la red de centros de aplicación a nivel nacional.
Esquema del tratamiento con Vaccimel
Una vez iniciado, el tratamiento con Vaccimel comprende un total de 13 vacunaciones distribuidas a lo largo de dos años. Las primeras aplicaciones se realizan cada tres semanas, para luego espaciarse a intervalos de dos, tres y, finalmente, cada seis meses con un refuerzo. Este esquema escalonado está diseñado para «entrenar» el sistema inmunológico del paciente, siguiendo el protocolo validado en los ensayos clínicos.
El melanoma en Argentina: una amenaza agresiva
Aunque no existen estadísticas exhaustivas en Argentina, se estima que se diagnostican alrededor de 500 nuevos casos anuales de melanoma en estadios tempranos, cifra que probablemente es mayor si se consideran los casos con metástasis. Si bien no es el tumor más frecuente, el melanoma es el cáncer de piel más peligroso debido a su dificultad de tratamiento y su alta capacidad de generar metástasis en órganos vitales. A diferencia de los carcinomas basocelulares o escamosos, el melanoma se origina en los melanocitos de la piel y presenta características intrínsecamente más agresivas.
El potencial de la plataforma de investigación para otros tipos de cáncer
La plataforma terapéutica desarrollada para Vaccimel, que utiliza células tumorales irradiadas como fuente de antígenos combinadas con factores inmunoestimuladores, presenta un potencial significativo de extrapolación a otros tipos de tumores.
La investigación en inmunoterapia ha avanzado notablemente en las últimas dos décadas, reconociendo el papel crucial del sistema inmunológico en la lucha contra el cáncer. El desafío reside en superar los mecanismos de inmunosupresión que los tumores desarrollan para evadir el ataque inmune.
La estrategia de la vacunación busca generar una «llamada de atención» al sistema inmunológico en un sitio de inoculación inflamatorio, eludiendo las defensas tumorales. Este racional podría aplicarse a otros tipos tumorales, si bien algunos cánceres son más susceptibles a la inmunoterapia que otros.
Un cambio de paradigma en el tratamiento y abordaje del cáncer
La relación social con el cáncer ha experimentado un cambio profundo en las últimas décadas. Ya no se aborda la enfermedad con el tabú del pasado, en gran parte porque es más manejable.
Un diagnóstico de cáncer hoy no siempre significa un peligro inminente para la vida; existen múltiples líneas de investigación y tratamiento. Muchos tumores, como los de mama o próstata, pueden manejarse crónicamente con diversas terapias a medida que evolucionan.
Este progreso se debe también al mejor conocimiento de la base genética de los tumores, permitiendo tratamientos cada vez más personalizados, más eficaces y con menores efectos tóxicos que las quimioterapias tradicionales de hace 30 años. Es crucial, sin embargo, reconocer que no todos los tumores son iguales y algunos continúan siendo de difícil tratamiento, aunque los más frecuentes hoy se manejan mejor que hace 20 o 30 años.
Advertencias y alcance actual de la vacuna: evitar falsas expectativas
La aprobación de Vaccimel por ANMAT y su aplicación en centros de salud no implica su disponibilidad para adquisición libre en farmacias. La vacuna se administra bajo un control estricto, ya que su aprobación se otorgó bajo condiciones especiales que requieren un seguimiento exhaustivo de los pacientes. Es fundamental evitar generar ansiedad o difundir información errónea.
La vacuna no está indicada para pacientes con la enfermedad en estado avanzado o que ya han tenido recurrencias múltiples. Su indicación es para personas con estadios IIB, IIC o IIIA que cumplen con las características necesarias para su recepción, con el objetivo de disminuir las posibilidades de futuras metástasis.
El Laboratorio Pablo Cassará está llevando a cabo un trabajo de difusión de estos resultados, que fueron presentados en el último Curso Intensivo de Perfeccionamiento Dermatológico para Graduados Prof. Dr. Luis E Pierini, de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD).
El legado de 30 años: apoyo público y privado detrás del avance científico
La Dra. María Marcela Barrio relató que se involucró en la investigación en 1988, como estudiante de Biología, sumándose al proyecto de melanoma del Dr. Mordoh antes del año 2000. Describió el camino como largo y difícil, pero inmensamente gratificante, habiendo participado en todas las etapas, desde la investigación in vitro hasta los ensayos clínicos.
La tenacidad fue clave, dada la previsión de que el proyecto demandaría mucho tiempo. El éxito se atribuye al apoyo constante de organismos públicos y privados. El CONICET aportó con los salarios de investigadores y becarios, mientras que la Agencia Nacional de Promoción Científica y Técnica y el Instituto Nacional del Cáncer brindaron subsidios.
El financiamiento privado provino de fundaciones como la Fundación Sales y la Fundación Cáncer-Fuca, que acompañaron la investigación durante tres décadas. El equipo continúa trabajando en la mejora de la vacuna, reafirmando que la investigación, para quienes tienen esta vocación, no concluye con la obtención de un producto.
