Un agente del Servicio Penitenciario de Córdoba fue arrestado en el Complejo Carcelario N.º 2 de Cruz del Eje, acusado de intentar ingresar estupefacientes al penal. El cargamento de drogas estaba oculto en un paquete que simulaba ser un salamín, y el hecho derivó además en el inicio de un sumario interno contra el uniformado.
El descubrimiento en el control de acceso
Un guardiacárceles fue aprehendido en el acceso al Complejo Carcelario N.º 2 de Cruz del Eje, en el norte de la provincia de Córdoba, luego de que un control de rutina revelara su intento de ingresar sustancias estupefacientes al penal. El hecho se registró cuando el personal penitenciario que realizaba las inspecciones habituales detectó un paquete con características inusuales entre sus pertenencias. El objeto, que simulaba ser un embutido tipo salamín, presentaba un embalaje y una presentación que no coincidían con lo esperable en un control de este tipo, lo que levantó sospechas.
La intervención de la Fuerza Policial Antinarcotráfico
Alertados por la irregularidad, los guardias sometieron el envoltorio a una requisa más detallada, descubriendo que en su interior ocultaba sustancias estupefacientes. Ante la presunción de un intento de contrabando, se solicitó de inmediato la intervención de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA), que se hizo presente en el lugar. Los efectivos de la FPA realizaron las pruebas de campo correspondientes, las cuales confirmaron que los envoltorios contenían cocaína y marihuana, ambas sustancias bajo control de la Ley Nacional de Estupefacientes N.º 23.737, que tipifica la tenencia y tráfico de drogas en Argentina. Tras el secuestro del material, el agente fue aprehendido en el mismo sitio del descubrimiento.
Imputación y proceso judicial
El guardiacárceles aprehendido quedó a disposición de la Justicia, que ya instruye una causa penal en su contra por infracción a la Ley N.º 23.737. El operativo incluyó el traslado del uniformado a una dependencia judicial local, donde se avanzará en la imputación formal y en las etapas iniciales del proceso penal. La Justicia deberá determinar el grado de participación del agente, si actuó en solitario o si existían posibles vínculos con redes externas, y cuál era el destino final de las sustancias que pretendía ingresar al centro penitenciario. Las investigaciones, tanto judiciales como internas, buscarán esclarecer estos puntos.
La respuesta del Servicio Penitenciario
Ante lo sucedido, las autoridades del Servicio Penitenciario de Córdoba emitieron un comunicado oficial para reiterar que los controles de ingreso se aplican rigurosamente a todas las personas y vehículos que acceden a los establecimientos, sin excepción para el propio personal de la fuerza. El organismo subrayó que estas medidas tienen por objetivo evitar la introducción de objetos prohibidos y sustancias ilegales en cualquier unidad penitenciaria bajo su órbita. En el mensaje institucional, las autoridades precisaron que «el narcotráfico y el delito no admiten ningún tipo de tolerancia, mucho menos cuando se trata de faltas graves cometidas por quienes tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad penitenciaria». Además de la causa judicial, el expediente del agente fue remitido al Tribunal de Conducta de las Fuerzas de Seguridad, organismo encargado de evaluar el comportamiento del personal penitenciario y de definir posibles sanciones disciplinarias, que pueden ir desde la suspensión del cargo hasta la exoneración del servicio.
Un problema recurrente en el sistema carcelario
Este nuevo episodio vuelve a poner en el centro del debate la seguridad dentro del sistema penitenciario y los desafíos que afrontan las autoridades para evitar que sustancias prohibidas, teléfonos celulares y otros artículos no autorizados ingresen a los penales. En la provincia de Córdoba ya se han registrado episodios similares, como intentos de pasar droga mediante drones o paquetes arrojados al interior de las cárceles, lo que exige un constante aumento en la vigilancia y en los métodos de detección de contrabando. El Complejo Carcelario N.º 2 de Cruz del Eje, uno de los principales centros de detención de la provincia, aloja a internos procesados y condenados por diversos delitos. La participación de un miembro del propio Servicio Penitenciario en un intento de ingreso ilegal de drogas evidencia la complejidad del desafío, incluso en un contexto donde las autoridades han reforzado las revisiones de pertenencias y controles corporales mediante escáneres.
