Uno de los expedientes judiciales más resonantes de los últimos años en la región, relacionado con un caso de violencia institucional y política, llegó a la Cámara de Apelaciones en lo Penal de Santa Fe.
Este martes tuvo lugar la audiencia de apelación por la condena impuesta a Walter Sola, ex presidente comunal de Villa Saralegui, y a su hijo, Nicolás Sola Capriotti. Ambos fueron sentenciados el año pasado por la violenta agresión perpetrada contra el productor agropecuario Leonardo González Kees en octubre de 2022.
Durante la jornada, el camarista Oscar Burtnik escuchó los fundamentos de la defensa técnica de los Sola, a cargo del Dr. Agustín Márquez, quien procura revertir el fallo dictado en primera instancia por el juez Luis Octavio Silva.
Por su parte, el bloque acusador, integrado por el fiscal Marcelo Nessier y los querellantes Néstor Oroño y Francisco Gutiérrez, solicitó la confirmación íntegra de la sentencia. Argumentaron que la materialidad de los hechos y la responsabilidad de los condenados fueron probadas cabalmente durante el juicio oral.
Un conflicto con resonancia nacional
La causa, que en su momento adquirió visibilidad a nivel nacional debido a la intervención del exdiputado José Luis Espert, trasciende los golpes y amenazas sufridos por la víctima. El trasfondo del caso revela una compleja trama de tensión social en Villa Saralegui, vinculada a reclamos por aumentos en las tasas comunales. A ello se sumaban denuncias paralelas por presunto enriquecimiento ilícito y malversación de caudales públicos contra la gestión del entonces presidente comunal Sola.
La agresión que motivó la condena
El incidente que originó la condena ocurrió la mañana del 3 de octubre de 2022. González Kees, titular del establecimiento «Los Retoños», se presentó en la sede comunal de Villa Saralegui con el propósito de reclamar por el derrumbe de una tranquera. Dicha acción había sido realizada horas antes por empleados de la comuna en un camino rural lindero a su campo.
Según el testimonio de la víctima, quien ingresó al edificio municipal filmando con su teléfono celular, su intención era dialogar con el entonces jefe comunal. Sin embargo, la respuesta fue una agresión física inmediata. De acuerdo con las pruebas expuestas durante el debate, Walter y Nicolás Sola atacaron al productor con golpes de puño y patadas en el patio del lugar, en tanto que el personal de la comuna permaneció al margen, sin intervenir.
Además de las lesiones constatadas en González Kees, los agresores dañaron su teléfono y lo amenazaron de muerte para evitar la difusión del registro de la golpiza. Este contexto de «ánimos caldeados» en la localidad estaba alimentado por la firme resistencia de los productores locales al aumento de la tasa por hectárea.
Los argumentos de la apelación
En la audiencia de apelación, la defensa del Dr. Márquez planteó que la sentencia de primera instancia vulneró el principio de congruencia. Sostuvo que existieron imprecisiones temporales en la formulación de la acusación, cuestionando si las amenazas se produjeron antes o después de la agresión física. Para Márquez, estas inconsistencias, sumadas a una supuesta falta de certeza sobre la configuración del delito de amenazas, deberían conducir a la absolución de sus representados o, subsidiariamente, a una reducción de las penas impuestas.
Por el contrario, el fiscal Nessier y el querellante Oroño calificaron la postura de la defensa como un «purismo exagerado». Argumentaron que los hechos conformaron una «unidad fáctica» indisoluble que se extendió por un lapso de entre 10 y 20 minutos, y que en tal secuencia no es posible segmentar los momentos exactos de cada delito.
«Las palabras nos limitan, no podemos presentar el escenario fácticamente igual, pero la secuencia violenta es innegable», señaló la acusación al defender la proporcionalidad de las penas impuestas en la sentencia original: dos años de prisión en suspenso para Walter Sola y un año y seis meses para su hijo.
El impacto en la víctima
Finalmente, el tribunal también recibió la declaración de impacto de la víctima, Leonardo González Kees. Con angustia, manifestó que el suceso le provocó daños psicológicos y emocionales profundos, obligándolo a modificar sus rutinas laborales en el campo. «La condena me llevó tranquilidad para poner fin a un capítulo muy triste en mi vida», afirmó González Kees, antes de solicitar que se ratifique íntegramente el fallo.
Tras la finalización de los alegatos, el tribunal comunicó que la resolución será dictada dentro de los plazos legales previstos.
