El ministro de Economía, Luis Caputo, se reunió con la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA) para buscar apoyo político y abordar la competitividad, la carga impositiva y la reactivación productiva. El encuentro se dio en un contexto marcado por la reciente aprobación de la reforma laboral en el Senado y la fuerte caída de la actividad industrial.
Este viernes, al mediodía, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo una reunión con la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA). El encuentro, de carácter reducido, se produjo en un contexto de amplio trasfondo político y económico: el tratamiento de la reforma laboral en el Congreso, las tensiones públicas entre el Gobierno y destacados referentes industriales por los costos de producción, y la preocupación latente por el desplome de la actividad.
La cita se realizó apenas dos días después de la aprobación del proyecto de Modernización Laboral en el Senado y tras la publicación de los datos del INDEC, que revelaron que la industria cerró el año con el menor nivel de actividad en 21 meses.
La postura del Gobierno
Tras el encuentro, Caputo utilizó sus redes sociales para detallar lo conversado. El ministro destacó «la importancia de la reforma laboral, en particular del FAL -fondo de despidos-, de las medidas para reducir los costos de la industria del juicio, del régimen de nuevo empleo que reduce los aportes patronales a tan solo 2% por los próximos 4 años, y del RIMI para PyMEs«.
Desde la esfera empresarial, asistieron el presidente de la UIA, Martín Rappallini, acompañado por Rodrigo Pérez Graziano y Eduardo Nougués. Esta fue la segunda reunión entre el titular de la cartera económica y el organismo fabril en menos de un mes, con una agenda cargada de temas y precedida por las recientes tensiones públicas generadas por los cruces con Paolo Rocca y el sector textil.
Caputo enmarcó la reforma laboral como un tramo de transición «hacia este nuevo modelo de país». En sus palabras, «estos cambios, junto con la Ley de Inocencia Fiscal, serán fundamentales para navegar de la mejor manera posible la transición hacia este nuevo modelo de país, donde lo que buscamos es que prevalezca la creación de empleo, mejores salarios y una mayor apertura al comercio con el mundo».
Asimismo, el ministro añadió un punto recurrente en las mesas de diálogo con el sector privado: la carga tributaria que excede a la Nación. «Reveló que también se habló de la importancia de reducir la carga impositiva, principalmente en provincias y municipios, a fin de hacer que nuestras industrias puedan ser más competitivas», se consignó tras la reunión.
Caputo concluyó con un mensaje de tono político que evidenció un acercamiento tras las tensiones, una unificación en la agenda y la consolidación del canal de diálogo. Manifestó que existe una «gran relación con la UIA» y que «continuaremos trabajando juntos para que la gente tenga finalmente acceso a mejores productos, a mejores precios».
El contexto económico
Si la reforma laboral fue el titular, la actividad económica constituyó el telón de fondo. Al día siguiente de la media sanción de la reforma laboral en el Senado, el INDEC informó que el uso de la capacidad instalada en la industria manufacturera cayó por tercer mes consecutivo en diciembre y cerró 2025 por debajo del 56,7% de 2024.
La radiografía sectorial exhibió marcados contrastes. Actividades con niveles de utilización de la capacidad instalada superiores al nivel general fueron minerales no metálicos (51,1%), edición e impresión (46,5%), metalmecánica sin automotores (38,9%), tabaco (38,6%), textiles (35,2%), caucho y plástico (33,4%) y automotriz (31,2%). Por encima del promedio se encontraron refinación del petróleo (87,1%), papel y cartón (65,0%), alimentos y bebidas (63,6%), químicos (58,6%) y metálicas básicas (57,5%).
Este panorama se complementa con el desacople entre el sector financiero y la actividad económica. Mientras el Banco Central acelera la compra de reservas, los tipos de cambio se mantienen estables y el riesgo país volvió a ubicarse por debajo de los quinientos puntos, la actividad productiva persiste lejos de repuntar.
A lo largo de 2025, el uso de la capacidad productiva había alcanzado su punto más alto en septiembre, con un 61,1%, pero desde entonces inició un sendero de retracción. Así, el dato del INDEC no solo muestra una consolidación de esa tendencia, sino que se convirtió en el más bajo del año, incluso por debajo del 54,4% registrado en marzo.
Las solicitudes de la UIA
En este complejo contexto se llevó a cabo la nueva reunión entre el titular de la UIA y Caputo. La agenda del organismo industrial incluye una serie de solicitudes para equiparar las cargas del sector frente a una apertura comercial que afecta directamente la competitividad, como lo evidenció el cruce público entre el presidente Javier Milei y el titular de Techint, Paolo Rocca, por la licitación de caños de acero para gasoductos de Vaca Muerta.
Rappallini había propuesto un «programa productivo» para igualar las condiciones ante la competencia externa y describió una «transición crítica» con una actividad «profundamente heterogénea». Señaló rubros en retracción como la construcción, textil, calzado y metalmecánica, y otros en recuperación con bajo impacto en la empleabilidad, como energía, minería y automotriz.
Frente a estos reclamos, Caputo prometió propuestas de reactivación, que incluyen la revitalización del consumo con esquemas «similares al programa Ahora 12«, incentivos para la construcción y ramas con efecto multiplicador, créditos para PyMEs, la prevención de la subfacturación de importaciones y la aceleración de la devolución de IVA a exportadores.
En este marco, se dio el primer debate en la Cámara Alta del proyecto del Ejecutivo para una reforma laboral. El propio titular de la UIA se manifestó en sus redes sociales. «Celebro la votación de esta primera etapa en el Senado, un paso clave para un nuevo marco laboral», escribió en uno de sus tuits. Agradeció el trabajo del Consejo de Mayo, de la UIA, de equipos técnicos, del Grupo de los Seis y de cámaras empresariales «artículo por artículo», y subrayó el corazón político de la reforma: «El diálogo constante entre el sector público y privado estuvo centrado en las necesidades de las PyMEs«.
En otro mensaje, el líder industrial fijó un límite y, a la vez, una prioridad: «La legislación laboral por sí sola no crea empleo. La generación de trabajo depende de muchos factores. Pero es clave empezar por un marco normativo previsible que permita revertir más de 15 años sin crecimiento del empleo privado formal. Esta ley es el inicio del cambio». Y fue directo sobre el punto más impulsado por el empresariado: «La litigiosidad laboral es uno de los principales obstáculos; contratar se volvió un riesgo desproporcionado, sobre todo para las PyMEs«.
