La escasez de talento y habilidades blandas se posiciona como el principal desafío para la contratación de personal en el mercado laboral formal argentino, según una reciente encuesta de ManpowerGroup a empleadores. Este problema estructural surge en contraste con el debate político sobre la calidad del empleo, donde la oposición cuestiona la informalidad creciente mientras el gobierno defiende su reforma laboral y las políticas de inversión.
El debate central sobre la calidad del empleo en Argentina
La discusión primordial sobre la ocupación y empleabilidad en Argentina se enfoca en la calidad del empleo más que en el desempleo abierto. Este último se mantiene relativamente bajo, en torno al 6,6% según el último dato oficial del INDEC para el tercer trimestre de 2025, con proyecciones estables o leves bajas para 2026. Si bien el gobierno de Javier Milei destaca esta tasa de desocupación como un logro, la oposición y diversos analistas señalan otra problemática: la elevada informalidad y la precarización laboral.
Actualmente, cerca del 40-43% de los trabajadores ocupados no realizan aportes. Muchos observadores indican que el empleo crece principalmente a través del cuentapropismo y puestos informales, sin generar un aumento significativo de los asalariados formales registrados. De hecho, en los últimos dos años se perdieron alrededor de 294.000 empleos formales, según algunos cálculos basados en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), mientras que el «rebusque» o autoempleo precario ha experimentado un crecimiento.
La reforma laboral y el debate por su impacto
En este contexto, la recientemente sancionada reforma laboral impulsada por la administración de Milei introduce modificaciones significativas:
- Reducción de costos de indemnizaciones por despido, con la inclusión de un fondo opcional alternativo.
- Posibilidad de extender la jornada laboral, hasta 12 horas en algunos casos.
- Limitaciones al derecho de huelga.
- Modificaciones en convenios colectivos de trabajo.
El gobierno defiende estas medidas como una «modernización» que buscará reducir la informalidad, incentivar la contratación formal y atraer inversiones al flexibilizar las rigideces laborales. Sin embargo, la oposición, los sindicatos y los críticos interpretan la reforma como una regresión en materia de derechos laborales, que podría facilitar los despidos, precarizar aún más el trabajo y no resolver la informalidad estructural, e incluso incentivarla al abaratar el empleo formal. Ya se han iniciado impugnaciones judiciales contra la normativa.
Proyecciones económicas y el cambio de modelo
Desde el Ministerio de Economía, se apunta a un cambio de régimen económico y se destacan las inversiones que podrían llegar a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y los beneficios del Régimen de Incentivo para la Micro y Pequeña Inversión (RIMI) para acelerar la amortización de inversiones de Pymes. Además, se subraya que las modificaciones en las indemnizaciones y en el fuero laboral despejarán los «fantasmas de sobrecostos» por despidos, mejorando el clima de inversión.
Existe cierto consenso en que la economía argentina podría experimentar un crecimiento (con proyecciones de 4% a 5% para 2026 en algunos informes previos al conflicto en Medio Oriente). Sectores dinámicos como el agro, la energía y la minería están absorbiendo mano de obra, aunque mayormente fuera de los grandes centros urbanos y en una escala menor en comparación con el antiguo modelo industrial. Esta dinámica genera una paradoja de «crecimiento sin trabajo» o «empleo sin calidad». El eje del debate, entonces, no es tanto la existencia de un desempleo masivo en términos históricos, sino el tipo de empleo que se está generando y si la reforma laboral contribuirá a resolver o agravará la informalidad y la precarización.
La escasez de talento: un obstáculo transversal
En un análisis complementario, ManpowerGroup Argentina, compañía líder en soluciones de capital humano, presentó su Encuesta Global de Escasez de Talento, que abarcó a más de 39.000 empleadores de 41 países. Los resultados para Argentina revelan que el 64% de las empresas locales enfrenta dificultades para cubrir puestos de trabajo debido a la falta de personal con las habilidades necesarias.
Esta cifra representa una disminución de un punto porcentual respecto al año anterior, posicionando a Argentina en el quinto puesto del ranking regional en cuanto a dificultades para encontrar talento.
Según la investigación, las industrias más afectadas por la escasez de talento son:
- Automotriz (83%)
- Información (74%)
- Tecnología y Servicios de TI (72%)
- Hospitalidad (71%)
Por otro lado, las competencias técnicas más difíciles de encontrar incluyen:
- Atención al cliente y Front Office
- Desarrollo y aplicación de modelos de IA
- Alfabetización en IA
Respecto a las habilidades blandas, las más valoradas y difíciles de hallar son:
- Adaptabilidad y disposición para aprender
- Comunicación, colaboración y trabajo en equipo
- Pensamiento crítico y resolución de problemas
Frente a este panorama, un dato preocupante es que el 20% de los empleadores encuestados no está tomando ninguna medida para superar la escasez de talento. Sin embargo, otras empresas han implementado diversas estrategias:
- Capacitación y recapacitación (upskilling y reskilling) de empleados actuales (18%)
- Ofrecer mayor flexibilidad horaria (14%)
- Ofrecer mayor flexibilidad de ubicación (14%)
- Aumento de salarios (12%)
Perspectiva global y desafíos para Argentina
A nivel global, el promedio de escasez de talento se sitúa en el 72%. Los países que experimentan mayores dificultades para encontrar talento calificado son Eslovaquia (87%), Grecia (84%) y Japón (84%), mientras que Finlandia (60%), Polonia (57%) y China (48%) presentan los menores desafíos en este aspecto.
Luis Guastini, director general y presidente de ManpowerGroup Argentina, analizó el fenómeno local. «Si bien los resultados muestran una leve mejora respecto del año anterior, la brecha entre oferta y demanda de habilidades continúa siendo un desafío estructural para el mercado laboral argentino», indicó. Guastini enfatizó que «en un contexto donde industrias clave como la automotriz, tecnología e información enfrentan niveles críticos de escasez, las organizaciones necesitan talento con competencias técnicas específicas, pero también con capacidades humanas como la adaptabilidad, la colaboración y el pensamiento crítico».
El directivo concluyó que «frente a este escenario, resulta preocupante que una de cada cinco empresas no esté tomando medidas para revertir la situación. La solución requiere un compromiso compartido: invertir en estrategias como upskilling y reskilling, revisar las propuestas de valor al empleado y trabajar articuladamente con el sistema educativo y el Estado».
