Un joven de 27 años, identificado como Agustín Tira, quedó en prisión preventiva luego de ser imputado en tres investigaciones penales diferentes. Las causas confluyeron tras una serie de allanamientos realizados la semana pasada en el norte de la ciudad de Santa Fe.
La medida cautelar fue dispuesta por el juez Sebastián Szeifert, luego de que el propio acusado, Agustín Tira, aceptara continuar detenido. Sus nuevos abogados, Claudio Torres del Sel y Francisco García Rossi, se encuentran analizando el volumen de pruebas reunidas por el Ministerio Público de la Acusación (MPA).
Tira fue aprehendido el miércoles 4 de marzo, durante uno de los diez procedimientos concretados por la Policía de Investigaciones (PDI). Su nombre apareció simultáneamente en tres legajos judiciales que tramitan en distintas jurisdicciones de la provincia: uno por provisión ilegal de armas de fuego; otro por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y maltrato animal; y un tercero por el robo de una motocicleta, un hecho cometido en la ciudad de Esperanza.
Las imputaciones fueron formuladas en una audiencia realizada el lunes 9 de marzo en los tribunales de Santa Fe, con la intervención de tres fiscales: Juliana González, del equipo estratégico sobre armas de fuego de la Fiscalía General; Guillermo Persello, de la Unidad Fiscal Santa Fe; y Natalia Giordano, del departamento Las Colonias.

La trama de las armas y el mercado ilegal
La investigación más compleja es la que encabeza la fiscal rosarina Juliana González. La funcionaria sostiene que Tira utilizó su condición de legítimo usuario ante el Registro Nacional de Armas (Renar) para adquirir armamento de manera legal y luego desviarlo al circuito clandestino.
De acuerdo con los registros oficiales, entre diciembre de 2023 y 2025 el imputado compró diez armas de fuego: 5 pistolas semiautomáticas calibre 9 milímetros, 3 pistolas calibre .380 y 2 escopetas calibre 12. Según detalló la fiscal, el gasto total en esas adquisiciones alcanzó los 7.197.850 pesos —unos 5.049 dólares a valores actuales—, un monto que el acusado no pudo justificar en relación con su situación laboral y patrimonial.
La hipótesis del MPA es que ocho de esas armas fueron entregadas a personas que no contaban con la condición de legítimos usuarios. De hecho, una de las pistolas registradas a su nombre fue secuestrada en Rosario en diciembre de 2025, cuando un delincuente fue detenido tras intentar robarle a una mujer. Pericias posteriores permitieron establecer, además, que esa misma arma había sido utilizada meses antes en un episodio de violencia ocurrido durante una salidera bancaria en Rosario, donde una persona resultó herida por un disparo de pistola calibre .380.

Los investigadores también señalaron que Tira nunca denunció el robo o extravío de esas armas, lo que refuerza la sospecha de que fueron introducidas deliberadamente en el mercado ilegal.
Allanamiento y secuestros en Santa Fe
El avance de esa investigación motivó una serie de allanamientos realizados el 4 de marzo en distintos puntos de la ciudad de Santa Fe.
Uno de los procedimientos se concretó en una vivienda de calle Europa al 8300, domicilio que el imputado había declarado ante el Renar como lugar de guarda de las armas registradas a su nombre. Sin embargo, en la requisa no se encontraron las pistolas ni las escopetas que debía tener bajo custodia. En cambio, los agentes de la PDI secuestraron un arsenal compuesto por:
- Una pistola Taurus calibre 9 milímetros con la numeración suprimida, cargada con proyectiles.
- Una carabina automática calibre .22 con mira telescópica.
- Cargadores de alta capacidad.
- Dos granadas de mano FMK-02.
- Más de un centenar de cartuchos de distintos calibres.
- Varias cajas de municiones.
En otro allanamiento simultáneo, realizado en una vivienda de pasaje Almafuerte al 7700, fueron encontradas las dos escopetas calibre 12 que sí figuraban registradas a nombre del sospechoso.
Cocaína y riña de gallos
Durante el procedimiento en el domicilio principal de calle Europa, los investigadores también secuestraron 152 gramos de clorhidrato de cocaína, una balanza de precisión y una caja fuerte. Para el fiscal Guillermo Persello, la forma en que estaba acondicionada la droga y la presencia de esos elementos evidencian que estaba destinada a la comercialización.
En el mismo lugar se hallaron además cuatro gallos en condiciones de encierro y hacinamiento, con lesiones en alas, pecho y patas, además de crestas amputadas y cicatrices. Según la acusación, los animales eran utilizados para participar en riñas, una práctica prohibida que también fue incluida en la imputación penal.
Por estos hechos, el acusado fue imputado como autor de tenencia indebida de arma de fuego de guerra, tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y maltrato animal.
El robo de una motocicleta en Esperanza
El tercer frente de investigación se vincula con un robo ocurrido el 19 de febrero pasado en la ciudad de Esperanza.
En ese expediente, la fiscal Natalia Giordano lo imputó como coautor –junto a otras tres personas– de la sustracción de una motocicleta Corven Triax de 150 centímetros cúbicos que estaba estacionada frente a una vivienda de calle Venezuela al 1400. La calificación penal provisoria es robo calificado por tratarse de un vehículo dejado en la vía pública y por haber sido cometido en poblado y en banda.
Coordinación de la investigación
Luego de la audiencia, los fiscales destacaron que el avance del caso fue posible gracias al cruce de información entre las distintas investigaciones y al análisis conjunto de pericias y registros oficiales.
Esa coordinación permitió detectar que el mismo sospechoso aparecía involucrado en hechos que iban desde el tráfico ilegal de armas hasta el narcomenudeo y delitos contra la propiedad.
Mientras se profundizan las pericias y se reconstruye el destino de las armas faltantes, Tira continuará detenido con prisión preventiva, a la espera de que la investigación determine el alcance de las maniobras que se le atribuyen.
