El Concejo Municipal de Santa Fe aprobó una ordenanza clave para el histórico Convento de San Francisco, que regulariza la sepultura de los integrantes de la Orden Franciscana en su cementerio monacal. Esta normativa elimina los trámites de excepción previos y otorga un marco legal definitivo a este espacio ubicado en el casco histórico de la capital, donde descansan figuras como el Brigadier Estanislao López.
Se terminó una burocracia para el cementerio del Convento de San Francisco
El Concejo Municipal de Santa Fe aprobó por unanimidad una ordenanza clave que pone fin a una situación administrativa que se extendía por años: la regularización del cementerio monacal ubicado en el subsuelo del Convento de San Francisco. Este lugar, situado en el corazón del casco histórico de nuestra ciudad y declarado Monumento Histórico Nacional, ahora cuenta con un protocolo claro para el descanso eterno de los religiosos de la Orden Franciscana.
Hasta la reciente sanción de esta norma, cada vez que un miembro de la Orden fallecía, se debía tramitar una «excepción» tanto ante la Municipalidad como en el Concejo para poder realizar la inhumación dentro del predio. La iniciativa, impulsada por la concejala Silvina Cian, surgió a raíz del reciente deceso de uno de los hermanos de la congregación, lo que visibilizó la necesidad de establecer un procedimiento automático y definitivo. «Es una ordenanza que viene a resolver un inconveniente administrativo que se daba por vía de excepción. Ahora, los decesos que se produzcan dentro de la orden franciscana tendrán un trámite automático para ocupar los espacios que el convento tiene desde hace siglos», explicó la concejala Cian durante la sesión.
Un lugar sagrado con historia y leyendas santafesinas
El cementerio de San Francisco no es un camposanto común para los santafesinos. En sus entrañas descansan personalidades que fueron fundamentales en la construcción de la provincia y la nación. Es el lugar de reposo de figuras como el Brigadier General Estanislao López, el «Patriarca de la Federación», y su esposa, Josefa Rodríguez del Fresno. También se encuentran allí los restos de Cándido Pujato, exgobernador de la provincia.
Sin embargo, la carga emotiva para la comunidad santafesina también reside en figuras de la fe y la leyenda local. Esta ordenanza permite que el descanso de los hermanos sea en su propia casa, como es el caso del padre Rincón, recordado por su incansable labor social, y el hermano Miguel Magallanes, protagonista de una de las historias más impactantes de la ciudad: su trágica muerte tras el ataque de un yaguareté que ingresó al convento durante la inundación de 1904.
Un precedente que da coherencia en la ciudad
La concejala Cian destacó que esta medida guarda coherencia con lo resuelto anteriormente para el convento de las Hermanas Carmelitas Descalzas, ubicado en avenida López y Planes. Allí rige un sistema similar. «Si los hermanos no expresan en vida su voluntad de ser sepultados en otro lugar, automáticamente su descanso eterno es en el convento al cual pertenecen», remarcó la edil.
Con esta decisión, el cuerpo legislativo no solo agiliza la burocracia municipal, sino que protege una tradición centenaria, garantizando que quienes dedicaron su vida al servicio religioso y a la comunidad santafesina, puedan permanecer en el sitio que eligieron como su hogar.
