En un contexto nacional caracterizado por la desaceleración de la actividad económica y el deterioro del empleo, la provincia de Santa Fe ha implementado una dinámica propia para mitigar los efectos de la recesión.
Un dato crucial, comunicado por el Gobierno Provincial, subraya la importancia de esta estrategia: aproximadamente 40.000 familias dependen directamente de la obra pública, lo que posiciona a la inversión estatal como un actor determinante en el mercado laboral local.
Este enfoque no es aislado ni coyuntural, sino que se enmarca en una estrategia más amplia que articula la inversión en infraestructura, el alivio impositivo y diversas herramientas de financiamiento destinadas al sector productivo. En concreto, la Provincia ha asumido un rol activo para sostener la demanda de empleo en un período en que el sector privado, afectado por la macroeconomía, ha reducido su capacidad de expansión.
Una política contracíclica en un escenario adverso
El planteo oficial se fundamenta en una lógica clara: frente a la retracción económica, el Estado intensifica su intervención para evitar una caída más profunda del empleo. En este sentido, el gobernador Maximiliano Pullaro ha destacado que la obra pública no solo genera puestos de trabajo directos en la construcción, sino que también dinamiza una cadena de valor que beneficia a proveedores, servicios y economías regionales.

Adicionalmente, se ha implementado un esquema de incentivos fiscales con el objetivo de preservar la competitividad empresarial. La reducción de Ingresos Brutos y la posibilidad de deducir costos asociados a la generación de empleo son parte de un conjunto de medidas orientadas a prevenir despidos y fomentar nuevas contrataciones, incluso en un entorno de baja actividad.
Los resultados de esta combinación de políticas se reflejan en los principales indicadores. El Gran Rosario ha registrado una tasa de empleo del 49,1%, ubicándose entre las más altas del país, según datos del INDEC. Este dato es significativo, ya que, en un escenario de crecimiento del desempleo a nivel nacional, mantener estos valores implica una diferencia estructural en la dinámica económica santafesina.
Límites del modelo y expectativas a futuro
No obstante, el propio Gobierno Provincial reconoce que la situación económica sigue siendo frágil. «¿Estamos bien? No, pero estamos resistiendo«, sintetizó Pullaro, una afirmación que ilustra tanto el alcance como las limitaciones de la estrategia provincial. La capacidad de sostener el empleo depende, en gran medida, de mantener el nivel de inversión pública y de que el sector privado logre recuperar su dinamismo.
En este punto, otro eje fundamental de la política económica es el apoyo a las pymes. La Provincia busca fortalecer este entramado productivo mediante financiamiento, rondas de negocios y programas de inserción laboral, reconociendo que allí se concentra una porción sustancial del empleo formal.
El Ministro de Trabajo, Roald Báscolo, aportó un dato que refuerza esta perspectiva: Santa Fe es una de las pocas provincias donde la construcción exhibe signos de crecimiento, mientras que a nivel nacional el sector experimenta una caída cercana al 10%. Este diferencial contribuye a explicar por qué los aglomerados urbanos santafesinos presentan mejores indicadores en comparación con otros grandes centros del país.
De cara a 2026, la apuesta oficial es mantener este equilibrio. La continuidad de la obra pública, sumada a la expectativa de que las medidas fiscales impulsen el empleo privado, se perfila como la clave para consolidar una tendencia que, hasta el momento, posiciona a Santa Fe en una situación más favorable frente a un complejo contexto nacional.
