Luego de que en la temporada anterior la cantidad de hectáreas cultivadas con maíz tardío y de segunda haya sido la más baja en los últimos 13 años, con 11.500 hs en Entre Ríos, en la actual campaña el área destinada a este tipo de cultivo se acerca a las 20.000. Sin embargo, lejos queda de la campaña 2023/24, en la que se habían alcanzado 66.500 hectáreas, aunque fuertemente afectadas por la presencia de la chicharrita del maíz.
Desde la Bolsa de Cereales de Entre Ríos informaron que en las últimas dos semanas las condiciones mejoraron y el 57% se encuentra entre bueno y muy bueno. Según esta entidad, el “estado fenológico del cereal se encuentra desde R2 (grano ampolla) hasta R4 (grano pastoso)”.
Hacia la tercera semana de marzo, y cursando la cuarta, el estado del 18% del maíz tardío y de segunda se encuentra en muy buenas condiciones, mientras el 39% es bueno, el 33% es regular y el 10% es malo. A estos números se llegó gracias a las consultas realizadas a la Red de Colaboradores con la que se vincula la Bolsa de Cereales provincial.
Hace 20 días, en la sección “muy bueno” solo se encontraba un 9% del cultivo en nuestra provincia, por lo que se notó un aumento del doble del porcentaje hasta llegar a un 18%. Asimismo, desde la entidad explicaron que “el sector Oeste es el que cuenta con una mejor perspectiva, ya que el 77% del área se encuentra entre la condición de buena a muy buena, mientras que en el resto del territorio este rango fluctúa entre el 25 al 55%”.
Estos tipos de cultivos se diferencian al de primera por la fecha de siembra y el antecesor, lo que define su periodo crítico hídrico y potencial de rinde. El maíz de primera, que se siembra en septiembre/octubre, busca altos rendimientos, mientras que el tardío (noviembre-diciembre) prioriza estabilidad escapando a la sequía. Por último, el de segunda se siembra sobre otro cultivo, aunque con menor humedad debido al cultivo anterior.
