El mercado de maquinaria agrícola en Argentina cerró 2025 con una facturación de $2,9 billones y más de 17.000 unidades comercializadas, lo que representa un crecimiento en volumen. Sin embargo, el sector, según datos del INDEC, experimentó un año de contrastes con un primer semestre de fuerte dinamismo que se vio revertido por una marcada caída en la segunda mitad. Esta heterogeneidad estuvo influenciada por la incertidumbre económica y las condiciones de financiamiento que complicaron al productor.
El mercado de maquinaria agrícola en 2025: volumen en alza, facturación estancada y un año de dos mitades
El sector de la maquinaria agrícola en Argentina cerró el año 2025 con una facturación total de $ 2,9 billones, una cifra que se mantuvo prácticamente en línea con el año anterior, aunque levemente por debajo del promedio de los últimos cinco años. Sin embargo, el dato más sobresaliente, y que enciende una señal de optimismo en el campo, proviene del volumen de ventas: se comercializaron más de 17.000 unidades, lo que representa un incremento del 5,9% interanual.
Este informe, elaborado en base a datos proporcionados por el INDEC, destaca que, si bien la mejora en la cantidad de equipos comercializados es significativa, aún no logra compensar la caída acumulada respecto al promedio histórico, donde el sector todavía se ubica un 11,5% por debajo. La capacidad de inversión del productor, clave en esta ecuación, se vio influenciada por factores económicos y climáticos a lo largo del ciclo.
Un año de contrastes: el primer semestre motorizó las ventas
El desempeño del mercado en 2025 estuvo fuertemente marcado por una notoria heterogeneidad a lo largo del año. Durante el primer semestre, las ventas exhibieron un crecimiento robusto del 27,3% en comparación con 2024. Este impulso se debió a una recuperación desde niveles muy bajos registrados previamente y a la mejora de ciertas condiciones para el productor, que impulsaron las decisiones de compra en la zona núcleo y otras regiones productivas. Incluso, el primer trimestre de 2025 logró ubicarse por encima del promedio histórico para ese período.
No obstante, la tendencia positiva se revirtió drásticamente en la segunda mitad del año. Entre julio y diciembre, las ventas cayeron un 9,3% interanual y quedaron un 17,6% por debajo del promedio quinquenal, reflejando una palpable pérdida de dinamismo en el sector. Entre los factores que explican este comportamiento regresivo se destacan el encarecimiento del crédito por la suba de tasas, la incertidumbre macroeconómica en un año electoral y los resultados dispares de la cosecha gruesa, que llevaron a una mayor cautela en las decisiones de inversión del productor.
Producción nacional bajo la lupa: el desafío de las importaciones
En cuanto al origen de los equipos que llegan a los campos argentinos, la mayor parte de las unidades comercializadas corresponde a producción nacional. No obstante, el informe estima que alrededor del 16% de la maquinaria vendida es de origen importado. Esta proporción representa un aumento de siete puntos porcentuales respecto al promedio de los últimos cinco años y marca el nivel más alto desde 2019, un indicador que preocupa a la industria local.
De todos modos, el análisis advierte sobre las limitaciones en la información disponible, especialmente en el segmento de maquinaria autopropulsada. Aquí, muchos equipos que se ensamblan en el país son considerados nacionales a pesar de contar con un bajo nivel de integración local de componentes. Ante este panorama, la Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAMAF) impulsa el desarrollo de la marca sectorial AGRINOVA, una iniciativa orientada a certificar el origen nacional de los equipos bajo criterios que establecen un contenido importado máximo. La búsqueda es clara: fortalecer la identidad del sector y mejorar el seguimiento de la participación de la producción local en el mercado.
Segmento por segmento: cosechadoras en auge, sembradoras en baja
El análisis desglosado por tipo de maquinaria revela comportamientos dispares entre los distintos segmentos. En términos de volumen total, los implementos lideraron las ventas con el 45% del total, alcanzando las 7.685 unidades. Le siguieron los tractores con el 39% y las sembradoras con el 10%, mientras que las cosechadoras representaron el 6% de las unidades comercializadas.
Sin embargo, en la ecuación de la facturación, los tractores ocuparon el primer lugar con ingresos cercanos a $ 1 billón, debido a su mayor valor unitario.
El dato más destacado del año fue, sin dudas, el crecimiento de las cosechadoras, con 975 unidades vendidas. Esta cifra representa un impresionante aumento del 37% interanual y un nivel 19% superior al promedio histórico. En valores, este segmento clave para la trilla alcanzó los $ 604.400 millones, con una suba real del 28%.
Los implementos también mostraron una recuperación, con un crecimiento del 17% en unidades y una facturación de $ 828.700 millones, ubicándose por encima del promedio en términos reales.
En contraste, los tractores evidenciaron una leve caída del 3% en volumen y del 13% en facturación real. Las sembradoras fueron el segmento más afectado, con una baja del 11% en unidades y del 15% en ingresos, quedando muy por debajo de los niveles históricos y reflejando quizás una mayor cautela del productor en las decisiones de siembra.
Las primeras señales de 2026: Expoagro y el repunte productivo
Aunque el INDEC aún no ha publicado datos oficiales para 2026, los registros de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) ya muestran una leve recuperación en el primer trimestre del año.
Entre enero y marzo de 2026, se patentaron 1.291 unidades de maquinaria agrícola, lo que implica un crecimiento del 5,3% interanual. Las cosechadoras lideran nuevamente este repunte con un alza del 19%, seguidas por los tractores (+7,5%). Sin embargo, las pulverizadoras registran una caída del 33%.
Este incipiente repunte se explica principalmente por el buen desempeño de marzo, que creció un 24% interanual, impulsado por el efecto de Expoagro. La megamuestra, un clásico de la región, concentró lanzamientos comerciales, mejores condiciones de financiamiento y una oferta más amplia para el productor. A esto se suma un contexto productivo más favorable, con una buena campaña fina y expectativas positivas para la cosecha gruesa, factores que mejoran la capacidad de inversión de los productores de la zona núcleo y otras regiones.
En síntesis, el mercado de maquinaria agrícola mostró en 2025 una recuperación parcial, con un buen arranque que perdió fuerza hacia fin de año. De cara a 2026, los primeros datos permiten vislumbrar una mejora moderada, aunque condicionada por variables macroeconómicas y financieras que seguirán siendo determinantes para la evolución del sector y la rentabilidad del campo.
