Pese a recortar el área sembrada de soja, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires elevó la proyección de producción nacional gracias a rindes que superaron las expectativas. No obstante, el avance de la cosecha en curso sigue demorado por las persistentes lluvias en amplias zonas productivas, un factor clave para la región.
La cosecha pisa el freno por las lluvias, pero los rindes elevan las proyecciones
La campaña agrícola 2025/26 transita una fase de contrastes, donde las persistentes lluvias demoran el ritmo de la trilla en vastos sectores productivos, pero al mismo tiempo impulsan rindes superiores a los esperados, lo que permite sostener e incluso mejorar las estimaciones de producción en varios cultivos clave. Los productores, especialmente en la zona núcleo, se enfrentan al desafío de la falta de piso para el ingreso de maquinaria, una postal repetida en los campos santafesinos y de la región.
Soja: la superficie cae, la producción sube
Según el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, un dato que monitorean de cerca también la Bolsa de Comercio de Santa Fe y la BCR, la estimación de superficie sembrada con soja se ajustó a 17,2 millones de hectáreas. Esto representa una reducción de 400.000 hectáreas respecto de la proyección anterior. Sin embargo, el impacto negativo se ve ampliamente compensado por un desempeño productivo sobresaliente. La producción proyectada subió a 48,6 millones de toneladas, un incremento impulsado por los buenos rindes.
Actualmente, el avance de la cosecha de soja a nivel nacional alcanza el 10,2 % del área apta, con un progreso intersemanal de cuatro puntos porcentuales. Las labores, no obstante, continúan condicionadas por la falta de piso en amplios sectores productivos, consecuencia de las precipitaciones recientes que dificultan el ingreso de maquinaria a los lotes.
La mejora en la disponibilidad hídrica, con perfiles de humedad recargados desde mediados de febrero, fue clave para este escenario. Regiones como Córdoba, el oeste de Buenos Aires y la zona núcleo se vieron particularmente beneficiadas. En este contexto, los rendimientos de soja de primera muestran resultados destacados: en el Núcleo Norte promedian los 39 quintales por hectárea, mientras que en el Núcleo Sur alcanzan los 42 qq/Ha. Ambos valores se ubican por encima de los promedios históricos, lo que permitió elevar en 100.000 toneladas la estimación de producción total.
Maíz: avance sostenido con demoras puntuales
En paralelo, la cosecha de maíz avanza sobre el 26,5 % del área apta a nivel nacional, registrando un rendimiento promedio de 86,9 qq/Ha. Al igual que con la oleaginosa, las lluvias recientes ralentizaron el ritmo de las labores, con los productores a la espera de mejores condiciones de piso para retomar la trilla a pleno. En varias regiones, además, comienza a observarse una priorización de la cosecha de soja por sobre el cereal.
A nivel zonal, los rindes de maíz se ubican en torno a los 100 qq/Ha en el Núcleo Norte y 95 qq/Ha en el Núcleo Sur, consolidando expectativas positivas. En cuanto al maíz tardío, cerca del 30 % del área ya alcanzó la madurez fisiológica, mientras que el resto transita etapas de llenado de granos con una condición de cultivo mayormente favorable. Con el 98 % de los lotes clasificados entre normal y excelente, se sostiene la proyección de producción en 61 millones de toneladas.
Girasol y sorgo, con avances más lentos
El girasol, por su parte, muestra un avance de cosecha del 91,3 % del área apta, tras un progreso intersemanal de apenas 1,4 puntos porcentuales. Las lluvias persistentes en el sur del área agrícola complican el secado de los cultivos y afectan la transitabilidad de los caminos rurales, demorando significativamente las tareas de recolección. El rendimiento se mantiene estable en 23,6 qq/Ha, por lo que la proyección de producción continúa en 6,4 millones de toneladas. La reactivación de la trilla dependerá de la evolución climática en los próximos días.
En tanto, el sorgo granífero alcanza un avance del 18,5 % del área apta, con un rinde promedio de 46,8 qq/Ha. Las labores también se ven afectadas por las precipitaciones, especialmente en el centro-norte de Santa Fe y el centro-este de Entre Ríos. A pesar de las demoras, el estado general del cultivo es positivo, con la mayoría de los lotes en etapas finales de desarrollo y condiciones entre normales y excelentes. Esto permite mantener la proyección de producción en 2,9 millones de toneladas.
El clima, un factor determinante para el tramo final
El desarrollo de la campaña 2025/26 sigue condicionado directamente por el clima, que alterna entre mejoras productivas significativas y dificultades operativas en la recolección. Mientras los rindes sorprenden positivamente en varios cultivos, las lluvias continúan siendo el principal obstáculo para avanzar con la cosecha. En este escenario, la evolución de las condiciones meteorológicas en las próximas semanas será clave para definir el ritmo de las labores de trilla y confirmar las ambiciosas proyecciones productivas en el tramo final de la campaña.
