Santa Fe: qué revelan las últimas estadísticas sobre matrimonios, uniones y divorcios

Los modelos de pareja en la ciudad de Santa Fe están en plena transformación, con un marcado declive en matrimonios y divorcios en la última década, mientras las uniones convivenciales ganan terreno. El informe «Santa Fe Cómo Vamos», elaborado por la Municipalidad y la Bolsa de Comercio local, revela una caída de casi 20% en casamientos y un histórico 82% en rupturas, frente a un aumento del 45% en uniones de hecho. Estos datos de series históricas dibujan un nuevo panorama en los vínculos afectivos de los santafesinos.

Las nuevas formas de amar y vivir en Santa Fe

El siglo XXI nos muestra cómo las relaciones, no solo las amorosas o sexoafectivas, sino también las familiares, se han ido reconfigurando en nuestra sociedad. Hace tan solo 50 años, la expectativa social era clara: las parejas debían casarse por civil y, para muchos, también por iglesia. La Ley de Matrimonio Igualitario, sancionada en 2010, fue un hito que amplió esos derechos a personas del mismo sexo, marcando una de las primeras grandes transformaciones. Sin embargo, la evolución de los vínculos va mucho más allá de las identidades.

Actualmente, además del casamiento, los vecinos de Santa Fe y de todo el país cuentan con otras figuras legales para formalizar sus proyectos de vida en común. Entre ellas, destaca la unión convivencial, regulada por el Código Civil y Comercial argentino. Se trata de un vínculo afectivo entre dos personas que comparten una vida juntos sin contraer matrimonio, siempre que cumplan con requisitos como una convivencia pública, estable, notoria y con una duración mínima de dos años. Si bien no es obligatorio, este tipo de unión se puede inscribir en el Registro Civil, estableciendo derechos y deberes mutuos, como la asistencia, la colaboración con los gastos del hogar y la cooperación en la crianza y educación de los hijos.

En el otro extremo del espectro legal, también encontramos el divorcio, la figura que permite disolver un matrimonio. Si bien fue establecido por la Ley 23.515 en 1987, con la reforma del Código Civil y Comercial en 2015, el proceso para divorciarse se simplificó considerablemente, facilitando esta opción a quienes deciden poner fin a su vínculo matrimonial.

Qué dicen los números más recientes en la ciudad

Para entender cómo se viven estas transformaciones en nuestra capital, el último informe preliminar Santa Fe Cómo Vamos (SFCV) 2025, elaborado por la Municipalidad y la Bolsa de Comercio local, arroja luz con datos estadísticos. En el año 2025, se registraron 1.133 matrimonios en Santa Fe, lo que representa una tasa de nupcialidad de 2,6 casamientos por cada 1.000 habitantes. Este valor fue 0,2 puntos inferior al de 2024, cuando la tasa se ubicó en 2,8. El estudio advierte que esta diferencia «se corresponde con el menor valor de la serie histórica registrada», lo que significa que en dos años, los matrimonios en la ciudad capital han disminuido.

En cuanto a las rupturas, en 2025 se celebraron 663 divorcios, un número significativamente menor comparado con los 998 reportados en 2024. Esto marca una reducción del 30,1% en las separaciones matrimoniales durante ese período interanual.

Pero la disminución no solo afectó a matrimonios y divorcios. También hubo una reducción en las uniones convivenciales registradas en el mismo período interanual. En 2025, se inscribieron 1.001 uniones de este tipo, un 21,37% menos que en 2024. No obstante, para comprender el verdadero alcance de estos cambios, es clave analizar las series históricas de más largo plazo.

Un vistazo a la última década: la evolución de los vínculos

Las series históricas, que nos permiten mirar 10 y 15 años atrás desde 2025, son las que mejor muestran la reconfiguración de las relaciones en la ciudad de Santa Fe, con o sin matrimonio formal.

En lo que respecta a los matrimonios, en 2010 se concretaron 1.402 uniones formalmente realizadas y registradas en nuestra capital. Para 2025, ese número bajó a 1.133, lo que representa una caída porcentual de casi el 20% en 15 años. La tasa de nupcialidad se desplomó de 4,1 en 2010 a 2,6 en 2025, una disminución de 2 puntos porcentuales.

Los datos sobre divorcios, que se computan desde 2015 a 2025 (una serie histórica de diez años), revelan un panorama particular. En 2015 se registró un «aluvión» de divorcios en la ciudad, con 3.719 rupturas jurídicas. El año siguiente, 2016, alcanzó el mayor número de la serie histórica, con 4.181 separaciones. Luego de estas cifras elevadas, hubo fluctuaciones, hasta una «meseta» de unos 730 divorcios por año, en promedio. Lo más impactante es la reducción porcentual de las rupturas matrimoniales en 10 años, que alcanzó el 82%.

Finalmente, las uniones convivenciales también tienen una serie histórica de diez años. En 2015, se reportaron 691 vínculos afectivos de este tipo que se formalizaron en el Registro Civil local. Los años siguientes mostraron una «explosión» de estas uniones: 2.244 en 2016, 2.280 en 2017 y 2.017 durante 2018. Aunque hubo altibajos en los años posteriores, el aumento porcentual de las uniones convivenciales en la capital fue del 45% en una década.

Las razones detrás de estos cambios

En resumen, los datos de los últimos 10 a 15 años son claros: la gente se casa en menor medida y, en consonancia, se divorcia muchísimo menos (una reducción porcentual del 85%). La apuesta mayor ha sido por las uniones convivenciales durante este lapso histórico.

La lógica es sencilla: si hay menos matrimonios, es esperable que también haya menos divorcios. Sin embargo, se pueden inferir otras posibles razones detrás de este cambio de tendencia. Casarse implica un gasto económico y una formalidad que muchos deciden evitar. Por otro lado, divorciarse, además del costo de los trámites jurídicos, puede ser un proceso emocionalmente traumático, especialmente si hay hijos de por medio. Una unión convivencial, en comparación, no demanda casi nada de eso, más allá de la voluntad genuina de proyectar una vida en pareja.

El incremento en las adopciones

Un dato adicional que merece un párrafo aparte, y que también refleja la evolución de las estructuras familiares, es el de las adopciones. En 2025 se celebraron 111 adopciones en la ciudad, mostrando un incremento del 18,1% con respecto a 2024 (cuando fueron 94). El informe enfatiza que esta cifra representa «el valor más alto desde 2019».

Una tendencia que se repite a nivel nacional

Esta reconfiguración de los vínculos no es exclusiva de nuestra ciudad. Informes recientes de registros civiles provinciales y reportes de la UCA (Universidad Católica Argentina) muestran una tendencia similar a nivel país. La tasa de nupcialidad ha caído significativamente, pasando de 7,3 matrimonios por cada 1.000 personas en 1980 a solo 2,9 en la actualidad.

Además, Argentina se encuentra entre los cinco países donde la gente se casa más tarde. El promedio de edad para contraer matrimonio hoy en día se ubica entre los 30 y los 36 años, una diferencia notable con generaciones anteriores, donde los casamientos solían darse a edades mucho más tempranas.


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