La Comisión Europea introdujo nuevas aclaraciones y cambios al Reglamento de Productos Libres de Deforestación (EUDR), la normativa que regula el ingreso de materias primas al mercado europeo. Si bien se flexibilizan obligaciones para empresas de la UE, especialistas y un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario advierten que la carga de trazabilidad y control seguirá concentrándose en países exportadores como Argentina, implicando mayores desafíos para el sector agropecuario.
Novedades en la EUDR: Menos carga para Europa, el mismo rigor para los exportadores argentinos
La Unión Europea avanza con modificaciones en su Reglamento sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR), una normativa clave que busca vetar el ingreso al mercado comunitario de bienes asociados a desmontes o degradación forestal. Según un reciente informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), si bien las nuevas disposiciones alivian parte de la carga administrativa dentro de Europa, las exigencias de trazabilidad y control continúan recayendo, mayormente, sobre los países exportadores como Argentina.
El reglamento, aprobado en 2023, impacta a siete materias primas consideradas sensibles desde el punto de vista ambiental: ganado bovino, cacao, café, palma aceitera, caucho, soja y madera. A fines de diciembre de 2025, el Parlamento y el Consejo Europeo aprobaron una enmienda que solicitó una revisión simplificada del sistema a la Comisión Europea. Como resultado, en abril y mayo de 2026, se difundieron nuevas aclaraciones, cambios normativos y herramientas digitales con el fin de facilitar la implementación. Sin embargo, los analistas Patricia Bergero y Julio Calzada, autores del informe de la BCR, sostienen que estas modificaciones no alteran sustancialmente el esquema general de control y responsabilidad que establece la EUDR para los países de origen.
Flexibilizaciones internas en la UE, exigencias intactas para el Mercosur
Uno de los cambios centrales se enfoca en reducir las obligaciones administrativas para operadores y comerciantes europeos involucrados en etapas posteriores de la cadena comercial. A partir de las modificaciones, la Declaración de Diligencia Debida (DDD) deberá ser presentada únicamente por el actor que introduce el producto por primera vez al mercado europeo. De esta forma, los eslabones posteriores de la cadena productiva tendrán un rol más limitado, centrado principalmente en la conservación de información y referencias documentales.
Este esquema, según el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, simplifica considerablemente la operatoria dentro de la Unión Europea, especialmente para pequeñas y medianas empresas y para operadores de países catalogados como de «bajo riesgo». No obstante, Argentina continúa categorizada como país de «riesgo estándar», lo que implica mantener las mayores exigencias de control y trazabilidad para sus exportadores, ya sean de la región central o de cualquier provincia.
Novedades para la cadena bovina: Cueros fuera, carne con requisitos
En paralelo, la Comisión Europea presentó una propuesta para modificar el Anexo I del reglamento, donde se define el alcance de los productos afectados por la normativa. Para el sector agroindustrial argentino, la principal novedad surge en la cadena bovina: se propone excluir del listado a distintos tipos de cueros y pieles bovinas. La fundamentación europea sugiere que la industria curtidora tiene poca capacidad de influir sobre la producción ganadera y, por lo tanto, su vínculo con los procesos de deforestación es más débil.
Es crucial destacar que, a pesar de esta exclusión para los cueros, la carne bovina y el resto de la cadena ganadera continúan bajo las estrictas exigencias de la EUDR, lo que mantiene la presión sobre los feedlot y la invernada para garantizar el origen de la hacienda.
La soja bajo la lupa: Trazabilidad y el desafío del «balance de masa»
En el caso del complejo sojero argentino, el informe de la BCR advierte que las flexibilizaciones anunciadas tienen un impacto limitado para los exportadores de la zona núcleo. La normativa sigue exigiendo sistemas estrictos de trazabilidad para garantizar que la soja y sus derivados no provengan de áreas deforestadas después de diciembre de 2020.
Entre las aclaraciones introducidas, la Unión Europea ratificó la prohibición del denominado «balance de masa», es decir, la mezcla de soja certificada con soja de origen desconocido o no verificado. Este punto representa uno de los mayores desafíos logísticos para el sector exportador santafesino, dado que la soja se comercializa principalmente a granel y bajo esquemas de almacenamiento masivo. La reglamentación establece que, cuando se mezclen partidas de distintos orígenes en un mismo silo, el operador deberá poder identificar todas las parcelas involucradas desde la última vez que el depósito estuvo vacío, una labor que demanda gran rigurosidad.
Aun así, el documento también destaca algunas flexibilidades parciales, como la posibilidad de realizar «declaraciones en exceso» en explotaciones agrícolas con rotación de cultivos, o la opción de declarar únicamente las parcelas efectivamente sembradas con soja dentro de un establecimiento rural más amplio.
Herramientas digitales y el reconocimiento de VISEC
Otro aspecto relevante es el reconocimiento que la Comisión Europea realizó sobre plataformas digitales de trazabilidad desarrolladas en países productores. En ese sentido, el documento menciona expresamente al sistema argentino VISEC, una herramienta creada para garantizar la trazabilidad de las exportaciones de soja y facilitar el cumplimiento de las exigencias europeas, una señal positiva para la adaptación del sector.
Preocupación por los costos operativos y la competitividad
Más allá de las simplificaciones administrativas introducidas en Europa, el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario advierte que todavía no se evalúan plenamente los costos operativos que implica la segregación física y documental de mercadería en los países exportadores. Los especialistas remarcan que la aplicación de la EUDR obliga a transformar parte de la logística tradicional de commodities a granel en un esquema similar al de productos especiales con trazabilidad diferenciada, lo que incrementa significativamente los costos operativos para los productores y acopiadores.
Por ello, desde el sector agroindustrial, incluyendo a la Bolsa de Comercio de Santa Fe y entidades productivas de la región, consideran clave continuar las gestiones diplomáticas y técnicas para que Argentina sea recategorizada como país de «bajo riesgo». Esta condición permitiría reducir exigencias y facilitar el comercio con Europa. Mientras tanto, el complejo exportador argentino continúa adaptándose a una normativa que, pese a las recientes modificaciones, mantiene intacto su objetivo central: exigir trazabilidad total y garantías ambientales para el ingreso de productos al mercado europeo.
