La significativa baja en el precio de la urea, que en las últimas dos semanas pasó de 1.000 a 830 U$S por tonelada, comienza a redefinir la campaña de trigo en la región núcleo, incluyendo zonas clave de Santa Fe. Si bien parte del fertilizante ya se incorporó a valores más elevados por la siembra temprana, esta retracción en los costos impulsa una revisión de los planes, atenuando la caída proyectada en la superficie triguera.
Reacomodamiento en el trigo: la baja de fertilizantes modifica expectativas de siembra y tecnología
La reciente merma en el precio de los fertilizantes, con valores que retrocedieron de los 1.000 a 830 US$/t, comenzó a redefinir el panorama triguero en la región núcleo. Esta baja hizo que el recorte inicial del área proyectada pasara del 17% al 12%, estimando una siembra de 1,6 M ha de trigo para el ciclo actual. A pesar de esta reducción, la superficie destinada al cereal se posicionaría como la cuarta más alta de los últimos 17 años, según analistas del sector.
Un escenario de oportunidades y cautela en la región núcleo
En una campaña que se presenta con condiciones climáticas potencialmente muy favorables para los cereales, la incertidumbre sigue siendo un factor clave para los productores. Por un lado, se vislumbra una oportunidad histórica: los perfiles de humedad del suelo llegan a la siembra en óptimas condiciones, no vistas al menos desde principios de la década, y con un fenómeno «Niño» que se proyecta al menos moderado y con inicio en primavera.
No obstante, la planificación de la siembra triguera ya está avanzada para muchos, limitando el margen de maniobra. Encuestas realizadas esta semana en la región núcleo así lo reflejan, donde predominan los ciclos largos y la siembra temprana. De hecho, en las últimas semanas, gran parte de la urea ya fue incorporada al suelo en la pre-siembra. «Ya se enterró una urea pagada más cara», lamentan técnicos de la zona, una situación que genera reparos a la hora de replantearse el área.
A la complejidad se suma el tiempo neblinoso de los últimos días, que dificultó las labores en general y la imposibilidad de avanzar con la siembra en el este de la región. «No ayuda a tener ánimos de sumar más hectáreas», comentan en Aldao, Santa Fe. En otras zonas, como Marcos Juárez, la cautela se mantiene firme y la superficie triguera sigue con una caída de entre un 30% y 40%. En Los Quirquinchos, la retracción también es fuerte, con una disminución del 30% o más, advirtiendo que «acá va a haber muy poco trigo, realmente». Bigand, por su parte, sostiene un recorte del 20%.
Ajustes en la superficie por localidades
Si bien la tendencia general es de cautela, algunos puntos de la región núcleo muestran cambios positivos. En General Pinto, la proyección de caída de área pasó del 20% al 10% gracias a la baja del fertilizante. En Villa Amelia se observa una situación similar, esperando una siembra apenas menor a la del año pasado. En Pergamino y General Villegas, se destaca la importancia de mantener las gramíneas en la rotación, y la reducción de superficie se limitaría a un 5%. Junín, en tanto, mantendría una superficie similar a la de la campaña anterior.
La baja de urea reabre la expectativa tecnológica
La disminución en el precio de la urea también está generando un reacomodamiento en las expectativas de aplicación de tecnología. Para tener como referencia, el año pasado se aplicaron entre 200 y 250 kg de urea por hectárea a la siembra, y se sumaron unos 50 Kg adicionales ante las buenas condiciones. Esta semana, las dosis comienzan a saltar de los 130 a 150 kg/ha –considerado «el piso tecnológico»– a los 170 o 180 kg/ha. No se descarta una posible corrección al alza más adelante si la urea continúa su descenso.
En el centro-sur santafesino, entre Fuentes y Villa Amelia, admiten que «ahora hay más entusiasmo por mejorar las dosis de nitrógeno». Sin embargo, hacia el sur provincial no se esperan cambios relevantes en las aplicaciones, que «seguirían en torno a los 150 kg/ha de urea», según los técnicos. En Marcos Juárez, las aplicaciones promedio serán de 170 a 180 kg de urea, con rindes objetivo de 40 qq/ha. Hacia el oeste, en General Villegas, se resalta que el trigo que se implante se hará «dentro de lo correcto, con 180 kg de urea incorporada en pre-siembra como planteo promedio, dejando abierta la expectativa de una refertilización más adelante».
Retenciones y costos: impacto limitado
En cuanto a los recientes cambios en las retenciones, hay consenso en que la señal fue bien recibida, pero no fue suficiente para modificar sustancialmente las decisiones productivas. Desde María Susana, Santa Fe, agregan que «su impacto es limitado frente al fuerte incremento de costos registrado en los últimos meses, con subas cercanas al 60% en fertilizantes y combustible y una inflación anual del 25 al 30%».
El avance de la siembra en la región núcleo
Actualmente, la siembra de trigo ya cubre el 15% del área proyectada en la región núcleo. El año pasado, para esta misma fecha, las labores aún no habían comenzado debido a los excesos hídricos. En contraste, ahora el principal condicionante es la pérdida de humedad superficial, lo que impulsa a adelantar la implantación para aprovechar el agua disponible en los primeros centímetros del suelo.
En Marcos Juárez, la implantación alcanza entre el 40% y 50% con una fuerte intensificación durante la última semana. En el centro-sur de Santa Fe, en María Susana, estiman comenzar la siembra esta semana, evaluando lote por lote debido a la pérdida de humedad superficial. Por otro lado, las persistentes nieblas y la elevada humedad ambiental de los últimos días dificultan el progreso en varias zonas del este que recibieron lluvias en las primeras semanas del mes.
