Retenciones: el impacto de la quita al agro en la recaudación fiscal nacional

La decisión del Gobierno nacional de avanzar con una nueva reducción de los derechos de exportación al sector agropecuario ha reavivado el debate sobre el delicado equilibrio entre el alivio fiscal para los productores y el impacto en las cuentas públicas. En este contexto, el economista Germán Rollandi analizó las posibles influencias de esta medida en la producción, la recaudación y el crecimiento económico de Argentina en los próximos años.

Un proceso escalonado de desgravación

Según explicó Rollandi, la disminución de los derechos de exportación no constituye un hecho aislado, sino que se enmarca en una estrategia iniciada meses atrás por la administración actual. «Recordemos que el gobierno ya arrancó desde comienzo del año pasado con una serie de anuncios y medidas de disminución de retenciones», señaló el especialista. Recordó que inicialmente se implementaron reducciones temporales durante el primer semestre de 2025, las cuales fueron posteriormente convertidas en permanentes. A fines del año pasado, se anunció una nueva baja, consolidando un esquema progresivo.

Impacto inmediato en el trigo y la cebada

El contexto productivo fue un factor determinante en la decisión oficial, especialmente la situación del trigo. Rollandi detalló que la próxima siembra, que tiene lugar en los meses más fríos del año, se perfilaba significativamente menor a lo previsto por los analistas. Explicó que, si bien el precio del trigo experimentó una mejora importante, este incremento no logró compensar el marcado aumento de los costos productivos. «El precio del trigo, si bien está en máximos históricos, subió un 50% nada más, mientras que los costos, principalmente transporte y urea, subieron más de 86%», indicó.

Ante este panorama, el Gobierno resolvió reducir la alícuota de los derechos de exportación para el trigo y la cebada, que pasará del 7,5% al 5,5%. No obstante, el economista aclaró que el impacto inmediato en la recaudación será limitado, dado que gran parte de la cosecha ya ha sido comercializada. «Está diseñado para influir en la siembra que vamos a ver recién sobre diciembre de este año, no tanto con las ventas que ya están bastante cerradas en términos de precio», explicó.

El horizonte para otros cultivos

El plan oficial también contempla una reducción progresiva para otros cultivos clave. De acuerdo con Rollandi, el maíz y el sorgo contarán con un esquema de reducción trimestral hasta alcanzar una alícuota del 5,5% hacia 2028, mientras que el girasol avanzará con mayor celeridad debido a su menor carga impositiva inicial.

La atención principal, sin embargo, se focaliza en la soja, uno de los principales motores de ingreso de divisas para el país. En este sentido, Rollandi precisó las declaraciones del ministro Caputo: «0,25% en 2027 y 0,50% en 2028», lo que implicaría que, a diciembre de 2028, la alícuota de los derechos de exportación para la soja se ubicaría en el 15%.

El economista subrayó que muchos productores ya manifiestan una inclinación hacia este cultivo, atribuyéndola a sus menores costos iniciales. «La soja tiene menos costos iniciales de implantación, es un paquete mucho más barato que el maíz y brinda el mismo rendimiento», afirmó. En consecuencia, la reducción de los derechos de exportación podría reforzar esta tendencia y mejorar la rentabilidad del sector, especialmente en un contexto donde «los márgenes estaban bastante ajustados».

La apuesta económica y el costo fiscal

Pese a los beneficios esperados para el sector agropecuario, Rollandi advirtió sobre un costo relevante para la recaudación fiscal. Actualmente, los derechos de exportación representan cerca del 0,72% del PBI, cifra que ya muestra una caída producto de las reducciones implementadas con anterioridad.

Para 2026, el economista proyectó un impacto acotado, pero alertó que el peso fiscal se incrementará en los años subsiguientes. «El gobierno estimó 415 millones de dólares que resigna por las retenciones, principalmente soja.

Las industriales, 115 millones. Ya estamos hablando de cerca de 600 millones de dólares que el gobierno va a resignar en 2027″, indicó. Además, sostuvo que este esquema condicionará al próximo gobierno debido al cronograma gradual previsto hasta 2028. No obstante, Rollandi explicó que el Poder Ejecutivo apuesta a recuperar parte de esos ingresos mediante una mayor actividad económica. «El gobierno apunta a que si reduce alícuotas de retenciones, la producción agropecuaria va a crecer, eso va a movilizar la economía», señaló.

Según precisó, la expectativa oficial es sumar unos 5.000 millones de dólares extra en exportaciones y generar un crecimiento adicional del 0,4% del PBI. «Es una estrategia un poco arriesgada, pero una apuesta grande», resumió Rollandi, quien concluyó que el verdadero impacto de estas medidas solo podrá medirse hacia mediados del próximo año, cuando se constate si la economía logra, o no, la reactivación esperada.


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