Rosario amplía la atención del desarrollo infantil con el nuevo ILAR ante un aumento del 30% en las consultas
Por estos días avanza la ampliación del ILAR.

Por estos días avanza la ampliación del ILAR, el Instituto de Lucha Antipoliomielítica y Rehabilitación del Lisiado (ILAR), que  incorporará consultorios y espacios terapéuticos especializados para consolidarlo como el tercer nivel de atención de la red pública de desarrollo infantil de Rosario, donde equipos interdisciplinarios abordarán de manera intensiva dificultades vinculadas al lenguaje, la comunicación, los aprendizajes, la motricidad y otras trayectorias del desarrollo, en articulación con los 32 dispositivos territoriales y los espacios de segundo nivel que funcionan en hospitales y policlínicos. 

La remodelación responde a una demanda en ascenso. Según los cálculos de la Secretaría de Salud rosarina las atenciones por complejidades en el desarrollo crecieron un 30% entre inicio de 2024 y mayo de este año. “Las dificultades en el desarrollo son una parte de la asistencia que veíamos cada vez más en las consultas de pediatría y también entre médicos generalistas. Y en particular, cómo trabajarlas en el equipo de salud y con las familias”, dice a Mirador Provincial, Carolina Binner, médica pediatra desde la Dirección de Políticas Sanitarias de la municipalidad.

Una red construida desde los barrios

La política pública de desarrollo infantil comenzó a consolidarse hace más de una década a partir de una convicción que atraviesa al sistema de salud rosarino: garantizar el acceso equitativo a intervenciones tempranas para niños y niñas que presentan desafíos en su desarrollo. “Partimos de una convicción política del derecho a la salud y la equidad en el acceso al mismo. Entonces teníamos que diseñar estrategias de promoción de la salud que cubrieran estas necesidades”, señala Binner.

Según explicaron desde la Municipalidad, la respuesta a las complejidades en la infancia en la ciudad se construyó de manera progresiva. En 2017 funcionaban siete espacios territoriales de desarrollo infantil. Hoy la red alcanza los 32 dispositivos distribuidos en distintos barrios, incorpora profesionales especializados en los centros de salud y suma espacios de atención de segundo nivel en hospitales y policlínicos. En ese contexto es donde el nuevo centro del ILAR completa esa estructura como referencia para las situaciones que requieren abordajes más intensivos e interdisciplinarios.

En los 32 espacios territoriales de desarrollo infantil destinados a niños y niñas de 0 a 3 años trabajan equipos interdisciplinarios integrados por pediatras, psicólogos, fonoaudiólogos, psicopedagogos y médicos generalistas. Los dispositivos funcionan en centros de salud, jardines infantiles, centros convivenciales, polideportivos y otros espacios comunitarios distribuidos en los barrios.

La red también incluye diez espacios de acompañamiento para personas gestantes, una estrategia que dialoga con los objetivos de la Ley de los Mil Días y con la importancia que la salud pública asigna a los primeros años de vida.

El fortalecimiento de estos dispositivos fue acompañado por una expansión de los equipos profesionales. Actualmente todos los centros de salud municipales cuentan con atención fonoaudiológica y durante los últimos dos años se incorporaron psicopedagogos para ampliar la capacidad de detección temprana y seguimiento de las dificultades del desarrollo.

Una estructura escalonada de atención

La construcción de la red permitió avanzar hacia niveles de atención cada vez más especializados. El primer dispositivo de segundo nivel comenzó a funcionar en 2024 en el Policlínico San Martín, con cobertura para el distrito Oeste. En la segunda mitad de 2026 se sumará un nuevo espacio de desarrollo infantil en el Hospital Alberdi, destinado a fortalecer la atención en la zona norte de la ciudad.

A su vez, el Hospital Roque Sáenz Peña sostiene desde hace años un espacio de seguimiento de alto riesgo para bebés que atravesaron situaciones complejas durante la internación neonatal.

La nueva etapa del ILAR se incorpora a esta estructura como el nivel de mayor complejidad de toda la red. “Este segundo nivel, el de una estrategia individual, llevó a la necesidad de modificar el ILAR para las familias que pueden trasladarse hasta allí para continuar tratamientos que iniciaron en los territorios”, explica Binner. Según cuenta la médica pediatra, los equipos de trabajo presentarán cada situación junto con las familias para dar continuidad a los tratamientos dentro de una misma estrategia de atención. No hablan de “derivación”.

El objetivo es que niños y niñas de todos los distritos puedan acceder a intervenciones intensivas cuando las características de cada situación así lo requieran, manteniendo el vínculo con los equipos que acompañan su trayectoria desde los territorios.

La transformación de una institución histórica

La ampliación también representa un nuevo capítulo en la historia del ILAR, una institución emblemática de la salud pública rosarina. Creado en 1957 para atender las secuelas de la poliomielitis, el instituto fue adaptando sus funciones a medida que cambiaban las necesidades sanitarias de la población. Con el tiempo se convirtió en el centro de rehabilitación de mayor complejidad de la red municipal, con una fuerte experiencia en rehabilitación motriz, atención ambulatoria e internación. En muchos casos para personas víctimas de siniestros viales, otro de los males de las últimas décadas. A fines de 2024 se modificó su carta orgánica para incorporar formalmente el abordaje de problemáticas vinculadas al desarrollo infantil.

“El ILAR tiene una larga trayectoria de trabajo ambulatorio en niñez en la parte motriz. Eso, sumado a lo que sus profesionales ya vienen haciendo desde más años atrás, hace que haya un grupo muy potente de kinesiólogos, terapistas, fisiatras y demás profesionales que pueden lograr una atención integral al abordar además problemáticas de lo social y del lenguaje”, destaca Binner.

La última etapa de obra actualmente en licitación contempla la construcción de unos 300 metros cuadrados en planta alta, con consultorios, salas de terapia ocupacional y kinesiología pediátrica, espacios de admisión, áreas para el personal y un ascensor que garantizará la accesibilidad del edificio.

Una mirada integral sobre las infancias

Sobre lo que ocurre en la red pública las autoridades señalaron que entre las consultas más frecuentes aparecen dificultades vinculadas al lenguaje, la comunicación social, el desarrollo cognitivo, los aprendizajes y otras áreas que requieren acompañamiento interdisciplinario. “Los diagnósticos en infancia se escriben en lápiz”, dice Binner y completa: “Apuntamos a que haya alertas tempranas y también a cómo prevenir. Por ejemplo, sobre la estimulación temprana y el uso de pantallas que vemos que están afectando”.

La funcionaria sostiene que el desafío consiste en fortalecer las herramientas de detección temprana y construir acompañamientos que favorezcan la participación de niños y niñas en todos los ámbitos de la vida social. “Lo importante es lograr entre las familias y los profesionales una mirada que permita advertir si existe una dificultad en el desarrollo y, si es así, iniciar el acompañamiento para que esa persona y esa familia tengan la mejor inserción social posible”, explica y completa: “Construir una atención coordinada entre profesionales permite integrar las distintas dimensiones del desarrollo. Por eso este espacio y los dispositivos de desarrollo deben trabajar con duplas terapéuticas”.


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