La Estación Experimental Agropecuaria del INTA Rafaela evalúa sus líneas de investigación tras la salida de 29 técnicos y trabajadores con amplia trayectoria por retiro voluntario. Ante esta significativa reducción de personal, su directora María Eugenia Carrizo adelantó que la institución priorizará el área de lechería y profundizará los convenios público-privados en la región de Santa Fe.
El impacto del retiro voluntario en el INTA Rafaela
La Estación Experimental Agropecuaria del INTA Rafaela, ubicada a la vera de la Ruta Nacional 34, atraviesa un proceso de reorganización interna. La medida se implementa tras la adhesión de 29 trabajadores al retiro voluntario, cifra que representa aproximadamente el 25% de su planta de personal. María Eugenia Carrizo, directora de la institución, explicó a El Litoral que el segundo retiro voluntario implementado a nivel nacional cerró el pasado 10 de junio y tuvo un impacto significativo tanto en Rafaela como en todo su sistema de extensión.
«En esta oportunidad, a diferencia del retiro anterior que había sucedido en 2024, tuvo un alto impacto. 29 personas que trabajaban acá en la Experimental de Rafaela y también en el sistema de extensión decidieron adherir y ya no pertenecen más a la planta permanente», detalló Carrizo. La referente recordó que el área de influencia del INTA Rafaela excede a la ciudad, alcanzando a ocho departamentos del centro de la provincia, con agencias de extensión y un centro operativo en Ángel Gallardo.
La pérdida de capacidades y experiencia acumulada
Carrizo reconoció que la salida de personal afecta directamente tanto a las líneas de investigación como al funcionamiento interno de la Experimental, que es un soporte clave para los desarrollos tecnológicos destinados al sector agropecuario. «Las personas que adhirieron al retiro voluntario tenían mucha trayectoria. Siempre que perdemos personas, perdemos capacidades, mucho conocimiento y muchos años de experiencia en la organización», lamentó la directora.
Ante este escenario, la institución ha iniciado un trabajo interno con los jefes de área para redefinir las actividades que podrán sostenerse en el tiempo y aquellas que deberán ser reorganizadas. «Estamos viendo cuáles son aquellas actividades que podemos seguir sosteniendo, dónde tenemos las capacidades y cómo reorientar algunos perfiles para cubrir áreas de vacancia que son claves», explicó Carrizo. La directora señaló que el INTA Rafaela ya experimentaba una disminución progresiva de personal por jubilaciones, renuncias y otros movimientos, pero admitió que este retiro voluntario generó un impacto más concentrado y visible.
La articulación interinstitucional como estrategia de sostenimiento
En este contexto, Carrizo sostuvo que será fundamental profundizar la articulación con instituciones públicas, privadas y educativas de la región. «Estamos ubicados en una zona donde el entramado institucional público-privado es muy potente. Venimos trabajando con convenios, con empresas, con organizaciones, compartiendo recursos humanos, equipamiento y capacidades», detalló.
Asimismo, destacó la colaboración con universidades de Córdoba y de Santa Fe a través de pasantías, así como las convocatorias de financiamiento de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Provincia. «Para sostener el trabajo que venimos haciendo vamos a tener que intensificar estos vínculos puertas afuera de la Experimental», afirmó la directora.
La lechería, patrimonio técnico y eje estratégico
Pese a la situación, Carrizo transmitió un mensaje de continuidad, asegurando que la institución conserva profesionales, infraestructura y equipamiento para mantener sus líneas estratégicas de trabajo. «No tenemos otra alternativa que reconfigurarnos y seguir trabajando. Quedaron perfiles técnicos muy potentes dentro de la Experimental», remarcó.
Uno de los ejes centrales seguirá siendo la lechería, actividad en la que el INTA Rafaela mantiene un rol de referencia nacional. «Rafaela es la única unidad a nivel país que tiene la capacidad instalada para llevar adelante investigaciones e innovaciones tecnológicas vinculadas al sector lechero. Ese es nuestro principal patrimonio: la infraestructura y las personas para trabajar en eso», subrayó la directora. Mencionó líneas vinculadas a salud animal, reproducción, nutrición, bienestar animal, manejo de rodeos y crianza de terneros. También resaltó los trabajos en bovinos de carne, bovinos de leche y agricultura, especialmente por la convivencia de esta actividad con los sistemas productivos lecheros de la región.
El plantel actual y el rol de extensión con la comunidad
Tras las recientes salidas, Carrizo precisó que en todo el territorio bajo influencia de la Experimental quedan aproximadamente entre 140 y 150 personas. Además, aclaró que dentro del predio conviven trabajadores del INTA con profesionales del CONICET, a partir de un instituto de doble dependencia vinculado a la cadena láctea.
Durante la entrevista, María Eugenia Carrizo también puso en valor el vínculo del INTA con la comunidad. Remarcó que la institución no solo genera información climática, sino que cumple un rol clave en investigación, transferencia tecnológica, formación y educación. Entre las actividades mencionó la Semana Educativa, una propuesta que convoca a escuelas primarias, agrotécnicas y estudiantes universitarios de la región y del país. «El año pasado nos visitaron más de 1.700 chicos. Con las escuelas primarias tenemos un gran anclaje, especialmente con los alumnos de cuarto grado. Muchos chicos ven una vaca por primera vez cuando vienen al INTA», contó.
También destacó el seminario universitario sobre lechería y las experiencias con escuelas agrotécnicas. Como ejemplo, mencionó la visita de un grupo de estudiantes de Landeta que permaneció en la Experimental para realizar prácticas y conocer de cerca el trabajo técnico. «Más allá de investigar para profesionales, agrónomos, veterinarios y productores, también tenemos una parte social con chicos de distintos niveles educativos que es sumamente importante», sostuvo.
Reorganización y el compromiso con la producción regional
La directora de la Estación Experimental reconoció que el retiro voluntario obliga a redoblar esfuerzos y ordenar prioridades, pero insistió en que el INTA Rafaela continuará trabajando sobre sus principales capacidades instaladas. El desafío, según planteó, será hacer foco en las áreas donde la institución conserva mayor fortaleza técnica, sin perder su rol histórico como centro de referencia para la producción agropecuaria regional. «Tenemos infraestructura, equipamiento y conocimiento. Eso nos permite seguir avanzando en líneas de investigación, haciendo vinculaciones público-privadas y sosteniendo nuestro trabajo», concluyó Carrizo.
