Después de un otoño extremadamente seco en nuestra ciudad y gran parte del litoral, los santafesinos podríamos enfrentar un escenario meteorológico completamente diferente en los próximos meses. Las proyecciones climáticas son claras: el fenómeno El Niño comenzó a consolidarse en el océano Pacífico y sus efectos se sentirían con mayor fuerza entre la primavera y el verano, trayendo consigo lluvias abundantes, tormentas potentes y una esperada recuperación de los niveles del río Paraná.
Este cambio de rumbo surge de un informe semestral elaborado por el centro de monitoreo meteorológico y climático (cmmc-sat), con sede en granadero baigorria, que analizó la evolución atmosférica y oceánica para el período de junio a diciembre. El estudio adelanta que, si bien el comienzo del invierno podría mantener precipitaciones cercanas o ligeramente inferiores a lo normal, la situación se modificará notablemente a partir de septiembre.
Para poner en perspectiva el déficit hídrico que atravesamos, recordemos que mayo apenas registró 7 milímetros de lluvia en santa fe, cuando el promedio de la última década ronda los 70 milímetros. Fue el mayo más seco de los últimos diez años, con casi toda esa lluvia concentrada en un solo día.
El pronóstico de los expertos y la influencia del Atlántico
Según el Cmmc-Sat, julio y agosto aún verían precipitaciones normales o un poco por debajo. Sin embargo, con la llegada de la primavera, se espera un aumento sostenido de las lluvias, directamente relacionado con el calentamiento del pacífico ecuatorial.
Los especialistas afirman que el fenómeno enso –la oscilación climática que alterna entre fases neutras, la niña y el niño– está evolucionando rápidamente hacia una fase cálida. Incluso alertan que, de mantenerse la tendencia actual de los modelos internacionales, el evento podría alcanzar una intensidad moderada, fuerte o incluso «muy fuerte» durante la segunda mitad de la primavera.
A esto se suma otro factor que podría potenciar el escenario: el calentamiento del océano atlántico sur. Esta condición facilitaría un mayor ingreso de humedad hacia el centro del país, aumentando la probabilidad de tormentas severas y eventos de lluvias persistentes cuando ambos sistemas interactúen sobre nuestra región. Los meteorólogos explican que esta combinación también puede generar los denominados bloqueos atmosféricos, donde los sistemas permanecen casi estacionarios, provocando lluvias continuas en una misma zona.
Estas conclusiones son respaldadas por los últimos informes del servicio meteorológico nacional (smn), que también confirmó la transición hacia un evento el niño durante este invierno. El organismo nacional estima casi un 100% de probabilidad de que las condiciones de el niño se mantengan en el trimestre julio-agosto-septiembre, y que para la primavera aumenten las chances de precipitaciones superiores a lo normal en gran parte del centro y noreste argentino. Aunque la intensidad final es incierta, todos los modelos internacionales coinciden en el continuo calentamiento del pacífico.
El Paraná en la mira: qué esperar del río
Uno de los principales interrogantes para santa fe es, sin duda, la respuesta del río paraná. El informe meteorológico proyecta que, considerando las lluvias esperadas en el noreste argentino, sur de brasil y paraguay –regiones clave para la cuenca alta del paraná–, el río podría experimentar crecidas importantes hacia finales de 2026 y comienzos de 2027.
Por ahora, el panorama actual del río frente a nuestra ciudad se mantiene estable. Este martes, el paraná a la altura del puerto de santa fe registraba 2,70 metros. Un nivel por debajo del promedio habitual y muy distante de las marcas de alerta (5,30 metros) y evacuación (5,70 metros). Los pronósticos hidrológicos del instituto nacional del agua indican que el comportamiento del río seguirá siendo relativamente estable en los próximos días, con leves variaciones. No obstante, los especialistas advierten que la situación podría cambiar drásticamente en primavera si se consolidan las intensas lluvias previstas en las áreas que alimentan el sistema fluvial.
Una historia ligada al río y la preparación local
En santa fe, la evolución de el niño siempre genera una atención especial, dada nuestra historia con grandes crecidas e inundaciones. Los eventos de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016 estuvieron asociados a fuertes eventos cálidos del pacífico, provocando precipitaciones muy superiores a lo habitual en buena parte del litoral.
Aunque no todos los eventos el niño desembocan en inundaciones –ya que la respuesta depende de la distribución de las lluvias, el comportamiento de las cuencas y el estado previo de los suelos–, la experiencia nos dice que sí incrementa significativamente el riesgo hidrológico en la región. Por ello, organismos meteorológicos e hidrológicos destacan que el monitoreo constante durante los próximos meses será fundamental para anticipar cualquier escenario.
Mientras tanto, santa fe transita un invierno con un río todavía lejos de niveles preocupantes y con el importante déficit de lluvias acumulado en otoño. Pero las proyecciones climáticas coinciden en que este panorama comenzará a transformarse en primavera, cuando el niño despliegue plenamente sus efectos sobre el centro y noreste del país. En una ciudad cuya historia está estrechamente ligada al comportamiento del paraná, el seguimiento de esta evolución es, una vez más, una prioridad.
De hecho, el gobierno provincial ya ha comenzado a tomar medidas preventivas, al igual que cada ciudad y localidad de la región. Se está llevando a cabo el mantenimiento de defensas, la limpieza y mantenimiento de canales y reservorios, y se están revisando los equipamientos necesarios para la evacuación de los excedentes pluviales, entre otras acciones. Desde las áreas de riesgo hídrico y defensa civil se siguen de cerca los monitoreos, al tiempo que se capacita al personal y se coordinan acciones conjuntas para estar preparados ante cualquier eventualidad que traiga el esperado cambio climático.
