Juan José Zalazar, un albañil de 52 años, fue condenado a cuatro años de prisión efectiva en Santa Fe por la venta de cocaína desde su domicilio en barrio San Lorenzo. El fallo, que lo mantendrá tras las rejas, se dictó en el marco de un juicio abreviado que el imputado aceptó tras su detención en junio.
La condena por venta de drogas en barrio San Lorenzo
Juan José Zalazar, un albañil de 52 años, fue condenado a cuatro años de prisión efectiva como autor del delito de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”. La sentencia fue impuesta por el juez penal Gustavo Urdiales, luego de que Zalazar admitiera su culpabilidad en el marco de un procedimiento de juicio abreviado. El acuerdo fue presentado ante el magistrado por el fiscal de la Unidad de Microtráfico, Arturo Haidar, y el defensor particular Alejo Almirón Petrone. Además de la pena de encierro, se le impuso una multa económica equivalente a 45 unidades fijas.
Meses de investigación y la modalidad «ventana»
La investigación que culminó en esta condena se extendió durante varios meses, bajo la dirección del Ministerio Público de la Acusación. Las tareas de inteligencia desplegadas por la División Microtráfico de la Policía de Investigaciones (PDI) resultaron cruciales para la recolección de evidencias que confirmaron la actividad ilícita.
El caso tomó forma en abril de este año, cuando efectivos de la PDI iniciaron observaciones encubiertas en las inmediaciones de calle Roque Sáenz Peña al 1236, en el barrio San Lorenzo de la ciudad de Santa Fe, entre Uruguay y Pasaje Miguel de Cervantes. Los agentes detectaron un movimiento inusual y constante de personas que se aproximaban a una ventana de la vivienda, permanecían breves instantes y se retiraban rápidamente tras un intercambio de dinero por objetos de pequeñas dimensiones.
Las filmaciones obtenidas por los investigadores documentaron con precisión la modalidad de venta. En una de las secuencias, se observó el arribo de un hombre que entregó dos mochilas a través de la misma ventana, las cuales le fueron devueltas momentos después. Estas maniobras, conocidas en el argot policial como «pasamanos», permitieron establecer con claridad que el domicilio no era solo una residencia particular, sino un centro de distribución de sustancias prohibidas en el sector sur de la ciudad.
El allanamiento y los secuestros
Finalmente, el 13 de junio, alrededor de las 14:10 horas, se ejecutó la orden de allanamiento firmada por el juez Sebastián Szeifert. Durante la irrupción, personal policial halló a Zalazar en el interior del domicilio. En el lugar se procedió al secuestro de:
- 41 gramos de cocaína, fraccionada en 174 envoltorios de papel satinado de diversos colores, listos para la comercialización. Gran parte de este material estaba oculto en un recipiente sobre la mesa del comedor, mientras que el propio imputado llevaba doce «bochitas» en el bolsillo de su pantalón al momento de la requisa.
- Dos paquetes de papeles satinados, con recortes que evidenciaban su uso para el fraccionamiento de la droga.
- Cuatro teléfonos celulares.
- Una cámara de seguridad que custodiaba el ingreso.
- La suma de $ 266.200 en efectivo, distribuida en billetes de distintas denominaciones, presuntamente producto de las ventas.
Disposiciones de la sentencia
La sentencia dictada por el juez Urdiales no solo ratificó la pena de prisión, sino que también ordenó la destrucción inmediata de la cocaína incautada y el decomiso del dinero y los objetos utilizados para el delito. Asimismo, dispuso la extracción de muestras biológicas del condenado para su incorporación al registro provincial de huellas genéticas, una vez que el fallo adquiera firmeza.
