La reciente decisión de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) de sumar diez principios activos al listado de medicamentos de venta libre generó cautela en Santa Fe. Aunque desde el Gobierno nacional sostienen que la medida busca facilitar el acceso a tratamientos para afecciones de baja complejidad, el Colegio de Farmacéuticos de la Primera Circunscripción manifestó su preocupación por las posibles consecuencias de una mayor flexibilización.
Mirian Monasterolo, vicepresidenta de la entidad, le expresó a El Litoral: “Sí, observamos con preocupación la incorporación progresiva de nuevos principios activos al régimen de venta libre. Entendemos que toda decisión de este tipo debe evaluar no solo el perfil de seguridad del medicamento, reporte de efectos adversos, sino también el impacto que puede generar sobre la población en salud y acceso”. La Disposición 4714/2026 de Anmat es la que habilita este cambio.
El medicamento no es un producto de consumo común
Monasterolo insistió en que «un medicamento de venta libre no es un producto inocuo». Subrayó que todos los fármacos tienen indicaciones, contraindicaciones, posibles interacciones y efectos adversos. Por eso, aunque no necesiten receta, su uso debe ser con información adecuada y el consejo del farmacéutico, a quien considera «el último eslabón de seguridad» antes de que el medicamento llegue al paciente.
Desde el Colegio de Farmacéuticos local, se remarca que el medicamento es una herramienta terapéutica que requiere responsabilidad y seguimiento, no un bien de consumo común. El compromiso de los profesionales es fomentar el uso responsable, especialmente en personas mayores, pacientes con enfermedades crónicas, embarazadas y niños, grupos donde el riesgo de complicaciones puede ser mayor.
La farmacia, un establecimiento sanitario en Santa Fe
La vicepresidenta del Colegio de Farmacéuticos de la Primera Circunscripción aclaró que, «en la provincia de Santa Fe los medicamentos se dispensan en farmacias, conforme al marco normativo provincial que regula la actividad farmacéutica y reconoce a la farmacia como un establecimiento sanitario».
Esta realidad santafesina, dijo Monasterolo, contrasta con la discusión nacional de habilitar otros canales de venta. «Nuestra principal preocupación radica en cualquier iniciativa que habilite la comercialización de medicamentos fuera del ámbito farmacéutico», afirmó. Destacó que «la farmacia no es únicamente un punto de venta: es un establecimiento sanitario fiscalizado por el Ministerio de Salud, donde un profesional universitario brinda asesoramiento, verifica el uso adecuado del medicamento, detecta posibles interacciones y contribuye a prevenir errores de medicación». En este sentido, «desvincular el medicamento del farmacéutico implica eliminar una instancia fundamental de cuidado al paciente».
Riesgos de la automedicación y el rol esencial del farmacéutico
Respecto a los principios activos ahora de venta libre, como varios antihistamínicos para alergias, Monasterolo advirtió que el seguimiento profesional sigue siendo fundamental. «Incluso medicamentos considerados de venta libre pueden ocasionar efectos adversos, interacciones con otros tratamientos o enmascarar enfermedades que requieren un diagnóstico médico oportuno», explicó.
Como ejemplo, mencionó que algunos antihistamínicos pueden causar somnolencia, afectar la capacidad para manejar o usar maquinaria, interactuar con otros fármacos o necesitar precauciones especiales en adultos mayores, niños y personas con ciertas patologías. Remarcó que el farmacéutico en Santa Fe cumple un rol esencial, orientando al paciente sobre el uso correcto y derivándolo al médico si identifica signos o síntomas que requieren una evaluación clínica.
El debate por la desregulación y la postura santafesina
Esta ampliación en el listado de venta libre se da en paralelo a la discusión sobre la reforma que impulsa el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, que busca flexibilizar la comercialización de medicamentos, habilitar nuevos canales de venta y digitalizar procedimientos. La Ley de Farmacias N° 17.565, vigente desde 1967, es uno de los puntos a modificar.
Consultada sobre esto, Monasterolo fue clara: «Nuestra posición es clara: acompañamos los procesos de modernización, digitalización e incorporación de nuevas tecnologías al sistema de salud, pero consideramos que dichas transformaciones deben fortalecer, y no debilitar, las garantías sanitarias que protegen a la población».
La vicepresidenta del Colegio de Farmacéuticos de la Primera Circunscripción concluyó que les preocupa «especialmente la posibilidad de habilitar la comercialización de medicamentos fuera de las farmacias», ya que el medicamento «no es un bien de consumo común» y su dispensa requiere condiciones de conservación, trazabilidad y la intervención de un profesional. «En la provincia de Santa Fe –aclaró Monasterolo– contamos con un marco normativo propio que reconoce a la farmacia como un establecimiento sanitario y al farmacéutico como responsable de la dispensa de medicamentos. Entendemos que este modelo ha demostrado ser eficaz para proteger la salud de la población y constituye una política sanitaria que debe preservarse. Nos centramos en la necesidad de la regulación, enfocándonos en lo importante: una población con acceso seguro a la Salud».
