«Una historia de cómo nos endeudamos»: la lógica de sacrificio tras 40 años de crisis económica

El investigador del Conicet Ariel Wilkis analizó la evolución del crédito y las finanzas en los hogares argentinos durante las últimas cuatro décadas, y advirtió que el endeudamiento familiar dejó de ser una herramienta de inversión para transformarse en una estrategia de subsistencia frente a la pérdida de poder adquisitivo. Según el especialista, ante la retracción del crédito formal y el impacto de las crisis macroeconómicas, las familias recurren cada vez más a plataformas fintech y financiamiento informal para cubrir consumos básicos y evitar la caída social.

La trampa del endeudamiento: de la inversión a la estrategia de subsistencia en los hogares

Durante los últimos 40 años, la dinámica del endeudamiento familiar en la Argentina atravesó transformaciones profundas. Según explicó el investigador principal del Conicet Ariel Wilkis en su reciente publicación Una historia de cómo nos endeudamos (Editorial Siglo XXI), la realidad actual está marcada por lo que denomina «deudas de sacrificio».

Para el especialista, el financiamiento dejó de ser una herramienta orientada al crédito para la inversión y pasó a convertirse en una estrategia de supervivencia cotidiana. «Las deudas son parte de la lógica de sacrificio que tienen o realizan muchas de las familias argentinas para llegar a fin de mes, para no perder una identidad de clase o para garantizar determinados consumos como la escuela de los chicos, la prepaga o cumplir rituales como las fiestas de 15», señaló el autor. A diferencia de otras economías o de períodos históricos previos, el acceso al crédito en el contexto local no busca la expansión económica, sino evitar la pérdida de estatus social frente a la erosión del poder adquisitivo.

Nuevos actores financieros y persistencia de la morosidad

El mapa del crédito sufrió variaciones constantes en las últimas cuatro décadas. Mientras que en los años 90 se registró una expansión del crédito hipotecario, en la actualidad ese segmento retrocedió marcadamente, cediendo terreno ante nuevos emergentes como las fintech, las billeteras virtuales y el financiamiento informal, que se mantiene de manera estructural en los hogares.

Aunque existieron breves momentos en los que el acceso al financiamiento permitió mejorar las condiciones de vida —con la adquisición de viviendas o automóviles—, las etapas dominantes del período se caracterizan por una secuencia de degradación económica: créditos que se transforman en deudas, deudas que caen en mora y procesos finales de sobreendeudamiento.

El impacto macroeconómico en la economía doméstica

Al evaluar la relación entre las cuentas públicas y la economía cotidiana, Wilkis advirtió sobre la fuerte vinculación entre ambos planos. Cuando el Estado nacional acumula altos niveles de endeudamiento, pierde margen de maniobra para garantizar la protección social, la contención de tarifas o la mejora de los ingresos reales.

Frente a ese vacío de cobertura estatal, son los propios hogares los que deben asumir compromisos financieros para cubrir necesidades básicas como la salud, la educación y la alimentación. Ante la falta de indicios de una recuperación sostenida en el corto plazo, la sociedad argentina debió incorporar diversas herramientas —desde prestamistas informales hasta aplicaciones bancarias— con el fin de complementar la caída de los salarios y sobrellevar escenarios de alta volatilidad inflacionaria.


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