Soja y maíz en mínimos por EE.UU. y Brasil, con incertidumbre climática y récord de trigo

La soja y el maíz cerraron octubre con los valores mínimos de los últimos meses en los mercados internacionales, presionados por el avance de la cosecha en Estados Unidos y la depreciación del real brasileño, mientras que el mercado de futuros de trigo en A3 registró un volumen récord de operaciones, según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario. En paralelo, las perspectivas productivas de Brasil para la nueva campaña continúan condicionados por el riesgo climático asociado al fenómeno de El Niño.

Soja y maíz: presión de la cosecha norteamericana y el factor cambiario

El mercado internacional de granos atraviesa uno de los períodos más bajistas del año. Octubre cerró con fuertes retrocesos en las cotizaciones de soja y maíz en Chicago, en un contexto marcado por el avance de la cosecha en Estados Unidos, los cambios en las expectativas de los fondos de inversión y el impacto de la depreciación del real brasileño sobre la competitividad exportadora de Sudamérica. De acuerdo con el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los principales granos acumularon cinco semanas de bajas prácticamente ininterrumpidas. Mientras la presión de la oferta norteamericana profundizó las pérdidas, el mercado también siguió de cerca la evolución de la campaña agrícola brasileña y las posibles consecuencias de un evento intenso de El Niño.

La depreciación del real brasileño fue uno de los acontecimientos que incidieron sobre las cotizaciones internacionales durante octubre. Tras el resultado electoral en Brasil, la moneda perdió alrededor de un 12% de su valor frente al dólar, lo que mejoró la competitividad de las exportaciones de ese país y generó presión sobre los precios de otros orígenes proveedores, entre ellos Argentina y Estados Unidos. El efecto se reflejó especialmente en la harina de soja. El precio FOB brasileño cayó un 4% entre el viernes y el lunes posterior a las elecciones, mientras que el retroceso también alcanzó a la mercadería argentina, aunque en menor proporción. Como consecuencia, la brecha entre ambos precios de exportación llegó al 4,4%, una diferencia que no se registraba desde hacía al menos dos meses y que representó una pérdida de competitividad para el producto argentino.

En el caso del maíz, el impacto fue más moderado. El FOB brasileño retrocedió un 1,5%, hasta los 213 dólares por tonelada, mientras que el argentino bajó un 1,1%. Pese a estos movimientos, Argentina mantuvo su posición como el origen más competitivo de la región para la exportación del cereal. Sin embargo, el principal factor bajista continuó siendo la presión estacional derivada de la cosecha norteamericana. Según el último informe Crop Progress del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la recolección de maíz alcanzaba el 60% del área prevista, mientras que la de soja llegaba al 79%.

En ese escenario, los contratos de maíz con vencimiento en diciembre de 2026 tocaron los 176 dólares por tonelada, su valor más bajo en casi cuatro meses. El precio quedó un 18% por debajo del máximo registrado a principios de septiembre. La soja, por su parte, alcanzó un mínimo de 454 dólares por tonelada en Chicago, el nivel más bajo desde fines de agosto y un 7% inferior al máximo de comienzos de septiembre. No obstante, ambos cultivos todavía se ubicaban por encima de los valores registrados en igual momento de 2025.

A este panorama se sumó el cambio de posicionamiento de los fondos de inversión. Luego de alcanzar a principios de septiembre la mayor apuesta alcista de su historia, los grandes operadores comenzaron a reducir sus posiciones compradas, en respuesta a los informes de existencias y estimaciones de oferta y demanda publicados por el USDA. En el mercado argentino, en tanto, la reacción de los precios disponibles fue más acotada. La cotización de referencia de la soja osciló alrededor de los $ 555.000 por tonelada, mientras que el maíz se negoció inicialmente en torno a los $ 281.000, con una posterior reducción de aproximadamente $ 3.200 por tonelada.

Brasil proyecta una cosecha récord, pero crece la preocupación por El Niño

Mientras se profundizan las bajas en los mercados internacionales, Brasil avanza con la implantación de los cultivos de la campaña 2026/27 en la zona núcleo y otras regiones productoras. Según datos de la Compañía Nacional de Abastecimiento (CONAB), la siembra de soja en los principales estados alcanzaba el 42,8%, mientras que la de maíz de primera llegaba al 40%. Ambos registros se ubicaban por encima de los promedios de los últimos cinco años.

Las primeras proyecciones oficiales anticipan otra campaña récord para la oleaginosa brasileña. La CONAB estima una producción de 181,6 millones de toneladas, un incremento interanual del 0,7%, impulsado principalmente por una mayor superficie sembrada. Sin embargo, las perspectivas productivas están condicionadas por la evolución del fenómeno El Niño y sus posibles efectos sobre las principales regiones agrícolas del país.

Un estudio estadístico de la empresa Serasa Experian evaluó el impacto potencial de un evento intenso y estimó que la producción brasileña de soja podría reducirse un 10%, hasta los 163,3 millones de toneladas. El análisis contempla un escenario de precipitaciones superiores a lo habitual en el sur de Brasil y una reducción de las lluvias en los estados del norte. Entre las zonas que podrían sufrir mayores consecuencias aparecen Mato Grosso, con pérdidas potenciales de 9,7 millones de toneladas, y Goiás, con una merma estimada de 4 millones. De esta manera, aunque las primeras proyecciones anticipan una oferta abundante, el comportamiento climático será una variable determinante para el desarrollo de la campaña y la evolución de los precios internacionales.

El trigo marcó un récord de operaciones en el mercado de futuros A3

A diferencia de la soja y el maíz, el trigo atravesó octubre con una marcada volatilidad en los perfiles de comercialización. En el mercado de futuros A3, el contrato con vencimiento en enero de 2027 comenzó el mes en torno a los 222,8 dólares por tonelada y llegó a subir hasta los 235,7 dólares, antes de retroceder a 216,7 dólares hacia el cierre del período. La caída representó un retroceso del 8% respecto del máximo alcanzado y dejó la cotización unos 6 dólares por debajo del valor de inicio de octubre. El movimiento también se reflejó en las posiciones de diciembre y marzo, que acompañaron la misma tendencia.

Pese a las oscilaciones, la comercialización anticipada de la nueva campaña mostró una mayor actividad en plena etapa de definición de rindes. Durante la semana del 22 de octubre se negociaron 435.500 toneladas de trigo nuevo, el segundo mayor volumen semanal desde fines de julio. De ese total, 334.700 toneladas correspondieron a operaciones a precio firme, incluyendo negocios a precio hecho y fijaciones.

El dato más destacado fue el desempeño del mercado de futuros y opciones. Durante octubre se operaron más de 3,1 millones de toneladas de trigo en A3, el mayor volumen mensual desde que existen registros. Además, el acumulado anual de contratos de futuros superó los 15,1 millones de toneladas, más del doble que en igual período de 2025 y un 140% por encima del promedio de los últimos cinco años.

Entre los factores que presionaron sobre las cotizaciones internacionales se encuentra la mejora de las perspectivas productivas de Australia, donde las estimaciones de cosecha nacional se elevaron a un rango de entre 30 y 31 millones de toneladas. También generó expectativas la posibilidad de un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania, impulsado por nuevas gestiones diplomáticas de Estados Unidos. El mercado sigue de cerca estas negociaciones por su posible impacto sobre la normalización de los embarques de granos en el Mar Negro.

Las exportaciones de ambos países muestran actualmente un ritmo muy inferior al habitual. Según datos de LSEG citados por la Bolsa de Comercio de Santa Fe y la BCR, Rusia habría embarcado 1,8 millones de toneladas de trigo durante octubre, frente a los 5,1 millones del mismo mes del año pasado. En Ucrania, los envíos del cereal no alcanzarían las 100.000 toneladas, muy por debajo del promedio histórico de alrededor de 1,5 millones para esta altura del año.

Esta menor actividad exportadora favoreció la acumulación de existencias en ambos países, mientras otros proveedores ganaron participación en el comercio internacional. Entre ellos se destaca Argentina, que atraviesa una campaña triguera de elevada producción y un escenario exportador favorable. Según los datos de embarques, durante octubre los envíos argentinos al exterior habrían superado el millón de toneladas, el mayor volumen registrado para ese mes. De cara a los próximos meses, una eventual normalización de las exportaciones desde el Mar Negro podría incrementar la oferta disponible en el mercado internacional y sumar presión sobre los precios, especialmente si Rusia y Ucrania vuelcan al comercio los stocks acumulados durante los últimos meses.


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