Al cumplirse 23 años de la inundación de Santa Fe de 2003, las 18 Estaciones Municipales de la ciudad transforman la memoria de aquel evento en aprendizaje. A través de sus actividades de apoyo escolar, que involucran a cerca de 600 niños y niñas de los barrios, estos espacios educativos integran la historia local, la geografía y el cuidado del ambiente. De esta manera, la Municipalidad de Santa Fe busca mantener viva la memoria colectiva y sembrar valores en las nuevas generaciones.
La memoria del 2003, un eje fundamental en las estaciones municipales
Las 18 Estaciones Municipales de Santa Fe se afianzan como verdaderos centros de encuentro y aprendizaje para los vecinos. En un contexto especial, con un nuevo aniversario de la inundación del 2003, más de 600 chicos y chicas de entre 6 y 13 años que asisten a estos espacios están inmersos en una propuesta educativa clave para mantener viva la memoria de nuestra ciudad. Este 29 de abril, a través de actividades pedagógicas que parten de las efemérides, se busca transformar el relato de la historia en una oportunidad para fortalecer valores y el sentido de comunidad.
Desde la Municipalidad se subraya que en estos lugares se conjuga el apoyo escolar con el refuerzo de la alfabetización y la lectoescritura, siempre desde una mirada socioafectiva. La agenda educativa de este año, que ya abordó fechas significativas como el 24 de marzo y el 2 de abril, suma ahora el 29 de abril como un eje central para la identidad santafesina.
Diversidad de abordajes y emociones
Los abordajes pedagógicos mostraron la diversidad de vivencias que dejó la inundación del Salado en cada barrio. En algunas Estaciones, el disparador fueron recortes de diarios de la época; en otras, la memoria tomó forma en pinceladas de témperas y acrílicos, donde los niños plasmaron mapas e historias que rescataron en sus casas. También hubo pequeños cronistas que grabaron producciones audiovisuales, documentando sus propias investigaciones.
Más allá de las técnicas elegidas por cada Estación, un sentimiento unificó a todas: un entusiasmo desbordante por trabajar sobre los recuerdos. Este impulso de los más chicos, apoyado por el empuje de los más grandes, se convirtió en el verdadero motor para que la historia santafesina no sea olvidada, transformando cada espacio en un lugar de profunda significación.
El aula como espacio de memoria
Amilcar Sarcos, docente de la Estación San Lorenzo, brindó detalles sobre cómo se aborda un tema tan delicado con las nuevas generaciones, que no vivieron la inundación directamente, pero la conocen a través de los relatos familiares. «Estamos haciendo una actividad vinculada al 29 de abril, una fecha muy conmemorativa para la sociedad santafesina por la inundación del río Salado. Los chicos que asisten a las clases de apoyo convirtieron este espacio en un lugar para desandar lo que fue aquel 2003», comentó Sarcos.
El docente explicó que el abordaje es integral, conectando las vivencias del pasado con los desafíos actuales. «Hacemos hincapié en la cuestión climática y en el cambio climático, siempre en el marco de la conmemoración. Por eso, trabajamos mucho con las vivencias que tuvieron sus familiares; si bien son chicos de primaria y no padecieron la inundación, la herencia de sus abuelos y padres es un relato vivo que compartimos en cada encuentro», agregó.
Geografía e historia local
En las pizarras y mesas de las Estaciones, el trabajo se apoya en herramientas como mapas e imágenes que sirven para comprender el comportamiento del río en la región. Sarcos detalló: «Trabajamos la historia, el cauce del río, la parte geográfica y cómo eso afectó a la ciudad. También la cuestión cartográfica, buscando ampliar varios temas relacionados con la inundación».
Sarcos también puso en valor el rol de acompañamiento que ofrecen estos espacios. «Aunque a veces lo llamamos ‘apoyo educativo’, lo que realmente hacemos es acompañar la trayectoria de los niños en lectoescritura, fechas destacadas y asignaturas. Como todas las Estaciones, tenemos ciertos puntos de fechas particulares a trabajar, dictados por la coordinación del proyecto educativo a cargo de Sergio Acosta», explicó. Finalmente, el docente reflexionó sobre el impacto en los barrios: «En lo personal, es muy satisfactorio saber que uno aporta su granito de arena en la formación de los niños. Ellos sienten la Estación como propia y nosotros somos un complemento fundamental en su educación».
