Rosario implementa nueva política pública para la prevención del cáncer de mama

El municipio de Rosario oficializó un programa permanente para la prevención y detección temprana del cáncer de mama, una estrategia que en tres años logró revertir la proporción de mujeres sin controles preventivos en su red sanitaria. Esta iniciativa, que comenzó identificando activamente a la población fuera del sistema, ahora integra también al sector privado para fortalecer la pesquisa y el seguimiento en toda la ciudad.

Un cambio de enfoque: De la campaña al dato nominal en Rosario

En 2023, la Secretaría de Salud Pública de Rosario replanteó su abordaje frente al cáncer de mama. Durante una reunión de planificación en la que se organizaban las habituales actividades de concientización de Octubre, surgió una pregunta clave: «¿Qué hacemos este año para cáncer de mama?». La conversación, impulsada por la secretaria de Salud municipal, Soledad Rodríguez, se desvió de las estadísticas de mamografías realizadas para enfocarse en aquellos grupos de mujeres a los que no se estaba llegando.

A partir de allí, se cruzaron los datos del sistema de historias clínicas con la población femenina de entre 40 y 70 años. El hallazgo fue contundente: hacía 5 años que unas 26 mil mujeres –el 57% de quienes se atienden en la salud pública– no se realizaban el estudio preventivo que debe ser bianual. Este diagnóstico llevó a una acción directa: la Municipalidad comenzó a contactar a estas mujeres una por una, identificando sus centros de salud, las barreras de acceso y ofreciendo turnos y seguimiento personalizado. Tres años después, la estrategia permitió revertir la tendencia, logrando que más de la mitad de esa población ya cuente con estudios realizados.

Cáncer de mama: El tumor más frecuente y la apuesta por la detección temprana

El cáncer de mama es el tumor más frecuente entre las mujeres de Rosario. Cada año, la ciudad diagnostica entre 500 y 600 nuevos casos, de los cuales entre el 40 y el 50% se atienden en la red pública municipal, mientras que el resto lo hace a través de obras sociales y prestadores privados. Esta realidad llevó a la Secretaría de Salud a diseñar una estrategia de prevención integral para toda la ciudad.

Simultáneamente, los equipos sanitarios comenzaron a observar una tendencia alentadora: cada vez más diagnósticos se realizaban en estadios iniciales de la enfermedad. «En los últimos años la mayor cantidad de diagnósticos que tenemos en la red pública corresponden a estadios uno y dos. Antes encontrábamos muchos más casos en estadios tres y cuatro», precisó Soledad Rodríguez. Detectar un cáncer de mama antes de que se manifieste con síntomas palpables incrementa significativamente las posibilidades de tratamiento y curación. Por esta razón, Rosario decidió iniciar el tamizaje poblacional desde los 40 años, diez años antes de la edad establecida por la normativa nacional, fundamentando que «el cáncer que aparece en edades más tempranas suele ser más agresivo y diagnosticarlo a tiempo ofrece una enorme ventaja».

Desafíos de acceso y la estrategia del seguimiento personalizado

En el desarrollo de esta estrategia, se identificaron diversos desafíos para el acceso a la mamografía. Algunas mujeres desconocían la necesidad del estudio, otras no podían conciliarlo con tareas de cuidado o compromisos laborales, y muchas simplemente nunca habían sido convocadas. Esto impulsó la implementación de un seguimiento personalizado.

Actualmente, el tablero sanitario municipal permite identificar con nombre y apellido a cada mujer de la población objetivo, conocer su centro de salud de referencia, geolocalizar su domicilio y priorizar la búsqueda según distintos niveles de riesgo. Esta nominalización y pesquisa activa es una política pública estatal que corre en paralelo a otras iniciativas del sistema de salud público y privado, y ha derivado en la creación del Programa Municipal de Prevención y Detección Temprana del Cáncer de Mama.

Octubre Rosa 2026: Una política pública permanente de gestión del riesgo

La edición 2026 de Octubre Rosa será el reflejo más visible de esta transformación. El municipio abandona el modelo centrado exclusivamente en la concientización para consolidar una política permanente de gestión del riesgo, búsqueda activa y acceso efectivo al screening. La estrategia rosarina se basa en la premisa de que la prevención no debe depender únicamente de que cada mujer solicite un turno, sino que el sistema sanitario debe construir las condiciones para que esos controles ocurran.

Por ello, la Municipalidad profundiza la nominalización de la población objetivo, amplía la pesquisa activa e incorpora nuevas herramientas de análisis, como una calculadora de riesgo que combinará antecedentes familiares, alimentación, actividad física y otros factores modificables para orientar mejor las intervenciones preventivas.

Cinco mesas de trabajo para una estrategia integral y participativa

La estrategia para 2026 se estructura en cinco mesas de trabajo que reúnen a instituciones públicas, privadas y organizaciones sociales, evidenciando una fuerte colaboración con el sector privado.

  1. Factores de riesgo modificables: Equipos sanitarios abordan el consumo de alcohol, el exceso de peso, la alimentación saludable, la actividad física y desarrollan la calculadora de riesgo para individualizar intervenciones.
  2. Aspectos culturales de la prevención: Incluye encuentros de Mami Hockey, ciclos de cine, talleres comunitarios y propuestas de instituciones especializadas, como la iniciativa del Sanatorio de la Mujer de invitar a pacientes a concurrir con una amiga o familiar sin controles preventivos.
  3. Comunicación pública: Busca unificar criterios, fortalecer mensajes basados en evidencia científica y desarrollar campañas homogéneas para todos los sectores de la ciudad.
  4. Articulación con el deporte: Organizaciones vinculadas a los Juegos Odesur, gimnasios, clubes y espacios de actividad física colaboran para integrar la prevención en ámbitos donde miles de mujeres realizan actividades cotidianas.
  5. Empresas y cámaras empresariales: Trabajan para promover políticas laborales que faciliten el acceso a los estudios preventivos, incluyendo la posibilidad de otorgar permisos específicos para mamografías. Según Rodríguez, el principal obstáculo suele ser organizacional: «La estrategia tiene que adaptarse a la vida de las mujeres y no al revés».

Además, esta ampliación de la estrategia al conjunto del sistema sanitario busca que prestadores privados, obras sociales, universidades, colegios profesionales y organizaciones comunitarias adopten mecanismos similares de identificación y seguimiento. En este marco, se ampliará el Mapa Rosa, un dispositivo único que reunirá los centros públicos y privados donde pueden realizarse mamografías. Los centros de salud municipales volverán a funcionar como Puntos Rosa para información y acceso a controles, y la Caminata Rosa, impulsada años atrás por organizaciones de la ciudad, se mantendrá como actividad central.

Institucionalización de la prevención: Del decreto a la replicación de modelos exitosos

La creación del Programa Municipal de Prevención y Detección Temprana del Cáncer de Mama, formalizada mediante decreto a principios de junio, es el paso institucional más relevante. El decreto establece como objetivos promover la prevención, facilitar el acceso equitativo al screening, fortalecer el abordaje territorial, consolidar el seguimiento nominalizado de la población y formalizar la articulación entre el Estado, el sector privado, universidades, organizaciones sociales y colegios profesionales. También incorpora la organización anual de la Caminata Rosa y la constitución de los Puntos Rosa como herramientas permanentes de la política sanitaria.

«Si la estrategia la toma la ciudad, se queda. La idea es que las instituciones se apropien para que no dependa de alguien que direccione que esto ocurra», afirmó Rodríguez. La funcionaria citó como antecedente exitoso la Red de Infarto, donde hospitales públicos, clínicas privadas y servicios de emergencia trabajan bajo un mismo protocolo para garantizar que cualquier persona con un infarto acceda rápidamente a una sala de hemodinamia dentro de la «hora de oro», sin importar su cobertura. «Ahora estamos trabajando con la misma lógica para el infarto cerebral», agregó. Este modelo de coordinación es el que la Secretaría de Salud busca replicar para el cáncer de mama.

Rosario como modelo frente al repliegue de políticas nacionales

En un contexto nacional marcado por el repliegue de políticas públicas vinculadas al cáncer y la reducción de herramientas del Estado nacional —que entre otras decisiones le bajó más del 60 por ciento de los recursos al ex Instituto Nacional de Cáncer—, Rodríguez sostiene que la solución reside en fortalecer la cooperación local. «Si no nos unimos, se va a romper todo porque no va a haber suficiencia de sistema», explicó, y alertó que la llegada de La Libertad Avanza significó el cese de entregas de drogas básicas para tratar a miles de pacientes de cáncer, situación que fue retomada por la salud pública rosarina.

«El sistema nacional hoy está pensado desde la individualidad y desde el rol cada vez más chiquito del Estado. Aquí, entre los esfuerzos que hacemos con la provincia, el Estado es el impulsor y el paraguas porque no podemos tener una persona sin su tratamiento», concluyó la secretaria de Salud.


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