Un relevamiento del Centro de Estudios Sembrar advierte que más de mil grupos familiares edificaron viviendas precarias en áreas no urbanizables y reservorios hídricos de la ciudad de Santa Fe. Las familias, ubicadas en el cordón oeste, el noreste, Alto Verde y Colastiné, quedarán expuestas a inundaciones y requerirán evacuación ante la llegada del fenómeno de El Niño. El informe señala que la mayoría de estos asentamientos irregulares se consolidaron a partir de 2020 en zonas vulnerables que carecen de defensas y obras de infraestructura.
Radiografía de los reservorios: unas mil familias viven en zonas de riesgo hídrico en la ciudad
Un relevamiento elaborado por el Centro de Estudios Sembrar puso la lupa sobre la situación actual de los reservorios hídricos de la ciudad de Santa Fe, áreas no urbanizables destinadas a la captación y almacenamiento de agua pluvial. El informe advierte que en estos espacios hay en la actualidad al menos 1.000 familias que edificaron viviendas, en su mayoría muy precarias, y residen allí de forma permanente.
El diagnóstico cobra relevancia frente a los pronósticos que anticipan la llegada con intensidad del fenómeno de El Niño a la región. Esto implicaría lluvias copiosas, especialmente en el sur de Brasil y Paraguay, que provocarían la crecida de los ríos Paraná y Salado, una temática que El Litoral sigue de cerca a diario.
El trabajo, titulado «Avances y retrocesos en asentamientos de riesgo hídrico», analiza la situación en los reservorios del oeste, del noreste y en áreas situadas por fuera de los anillos de defensa de la capital provincial.
El contexto de los valles y defensas
El estudio señala que la política estructural esencial para garantizar la seguridad de las personas y sus bienes es la reubicación de quienes viven en zonas que inevitablemente se anegarán ante eventos extraordinarios, ya sea en valles de inundación o en reservorios pluviales.
Históricamente, muchas familias se instalaron en zonas costeras o aledañas a los ríos. En el caso del río Paraná, esto ocurre en Alto Verde y Colastiné por fuera de los anillos de defensas, en el entorno del barrio El Pozo, en tierras cercanas a la Ruta 168 y en la Vuelta del Paraguayo, identificada como la zona de mayor vulnerabilidad hídrica. A esto se suman situaciones en el noreste, en Playa Norte. Respecto al río Salado, los asentamientos se concentran fundamentalmente en tierras aledañas al Ex Frigorífico Municipal y en situaciones puntuales por fuera de los terraplenes de defensa al oeste.
La situación en el oeste santafesino
En el borde oeste, a la altura de barrio Atilio Rosso, la Municipalidad aportó en 2012 recursos para extraer tierras del reservorio, ejecutar alteos y consolidar un borde urbano a una altura segura que delimitara la zona. Unas 80 familias fueron relocalizadas en ese entonces. Sin embargo, a partir de 2020 los reservorios fueron usurpados nuevamente y hoy más de 60 familias viven allí en condiciones muy precarias.
Un proceso similar se instrumentó en 2016 en Barranquitas Sur junto al Movimiento Los Sin Techo (MLST). Hacia 2019 el reservorio quedó libre de construcciones, pero en la actualidad se observan unas 60 familias asentadas. En Pro Mejoras Barranquitas, tras el alteo de terrenos y la construcción de una calle-costanera de cierre urbano, también comenzó un proceso de asentamientos irregulares a partir de 2020, con más de 50 familias viviendo en el lugar.
Por otro lado, en la zona cercana al Ex Frigorífico Municipal —por fuera del anillo de defensas del oeste, en el valle de inundación del Salado— se han generado nuevas construcciones irregulares expuestas a las crecidas.
En cuanto al barrio Jesuitas, con recursos del Plan Nacional de Hábitat, fondos nacionales y provinciales, y el trabajo del MLST, se construyeron 140 viviendas al oeste de la Vecinal Loyola. Hacia 2019 se habían trasladado las familias en riesgo, pero desde 2020 se inició un nuevo proceso que hoy agrupa a unas 40 familias en situación irregular.
Noreste y la costa del río Paraná
En el área noreste, conocida como Bajo Judiciales, y en la zona de Playa Norte —valle de inundación no defendido del río Paraná— se edificaron unas 60 viviendas en 2016. Hacia 2019 quedaba solo una construcción precaria sin relocalizar, pero en la actualidad se contabilizan unos 15 asentamientos dentro de la zona de riesgo.
Finalmente, en las áreas por fuera de las defensas del Paraná en Alto Verde se registraron más de 30 familias viviendo en situación de riesgo hídrico, mientras que en Colastiné se detectaron unas 25 construcciones irregulares, aunque el número total en toda la extensión del barrio es considerablemente mayor.
Memoria histórica y el desafío ante el agua
Carlos Pereira, coordinador del centro de estudios, señaló en diálogo con la prensa que la memoria histórica de los santafesinos está muy ligada a las inundaciones de 2003 y 2007. No obstante, remarcó que la ciudad cambió y cuenta con infraestructura hídrica ejecutada, por lo que aquellos escenarios no se repetirán con la llegada de El Niño.
«Las mayores dificultades van a estar concentradas con estas familias ubicadas en esos asentamientos irregulares. Con mayores precipitaciones los reservorios van a tener agua, y esos grupos familiares deberán ser evacuados», advirtió Pereira, quien valoró como una buena noticia la decisión de la gestión municipal encabezada por Juan Pablo Poletti de licitar el alteo de tierras en Barranquitas Sur para sacar a unas 50 familias del reservorio.
Consultado sobre el corto margen de tiempo ante la inminencia del fenómeno climático, el coordinador reconoció que no se alcanzará a realizar obras de magnitud debido a los costos y tiempos que demandan los movimientos de suelo y la infraestructura urbana. «Dicho esto, aquí estará el desafío más grande que va a quedar el día en que las aguas, el año que viene, empiecen a bajar: qué vamos a hacer con todas esas familias, adónde serán reubicadas», concluyó.
