En el marco de una audiencia imputativa llevada a cabo este martes 15 de abril en el Centro de Justicia Penal de Rosario, tres personas fueron imputadas por la saga de asesinatos registrados en distintos puntos de Rosario entre el 7 y el 10 de marzo del año pasado.
Según indicaron los fiscales Patricio Saldutti y Adrián Spelta, uno de los crímenes (el del playero de una estación de servicios, Bruno Bussanich), se instigó por videollamada desde el penal de Coronda. Uno de los imputados fue detenido en la madrugada de este martes en la zona sur de Rosario.
Se trata de Alejandro Victoriano Cantero, quien fue arrestado en el marco de un operativo de rutina realizado en la zona sur de Rosario. Según fuentes policiales, Cantero, junto a otra persona, fue detenido en inmediaciones de Presidente Quintana y Patagones. Intentó huir y fue rápidamente apresado. Al corroborar sus datos filiatorios, se comprobó que tenía pedido de captura activo por la saga de crímenes.
El asesinato del playero fue el último de la saga, que durante 4 días sembró el miedo en las calles de la ciudad más importante del sur santafesino, lo que derivó en paros de transporte y cierre de estaciones de servicio, dejando a la ciudad prácticamente desolada, con sus habitantes respirando miedo.
En base a la investigación encabezada por los fiscales Saldutti y Spelta, el asesinato de Bussanich, ocurrido en una estación de servicios ubicada en la zona oeste de Rosario, fue instigado desde la cárcel de Coronda por el recluso Maximiliano González, quien está vinculado a la banda de Claudio “Morocho” Mansilla.
Durante la audiencia se indicó que alrededor de las 20 del 9 de marzo del año pasado, el menor no punible (D. M. G., de 15 años), por orden de Gustavo Márquez, y Brenda Pared, fue conducido en un vehículo de alquiler desde calle Anchorena al 1500 hasta calle Misiones al 2200, donde fue recibido por Axel R., quien abonó el servicio.
Ya dentro del inmueble, recibieron una videollamada efectuada desde el Interior del Servicio Penitenciario de Coronda, por parte del preso Maximiliano González, dándole instrucciones del homicidio a cometer. En esa oportunidad se dispuso el crimen «de cualquier empleado de la estación de servicios ubicado en calle Mendoza y Rojas».
Luego de la llamada, la joven Joana G., llegó hasta la vivienda con un arma de fuego y la nota manuscrita que los autores debían dejar en la escena. Momento más tarde se presentó en el lugar un masculino no identificado, quien aportó el vehículo con el cual se cometería el hecho. Del mismo modo se presentó Alejandro Cantero, quien sería el conductor del rodado.
Alrededor de las 23.30, el imputado Alejandro Cantero, como conductor del vehículo, y el menor de 15 años de edad, fueron hasta inmediaciones de la estación de servicios. Dieron varias vueltas, y estacionaron en la intersección de Rojas y White. El menor se bajó y fue a pie hasta la estación de servicios, donde luego de aguardar algunos minutos, y una vez que Bruno Bussanich ingresó en la cabina de cobranzas del playero de la estación, el pibe de 15 años se acercó con un arma de fuego calibre 9mm con la que efectuó tres disparos que impactaron, en el torso (2) y en el cráneo (1) del joven playero.
Tras esto, el joven arrojó la nota que le habían entregado y huyó hasta donde estaba el auto y su conductor. Luego, se fueron por calle White hasta calle Furlong, donde tomaron dirección al sur, y antes de llegar a la colectora de la autopista Rosario-Córdoba, detuvieron la marcha y el masculino Alejandro Cantero, incendió el vehículo con bidones de nafta que habían cargado previamente en el auto.
Luego, ambos se dirigieron a la casa de Axel R., donde devolvieron el arma de fuego e incineraron las prendas que el menor utilizó en el hecho. Al día siguiente fue acompañado a un domicilio cercano donde una mujer le hizo la entrega de dinero.
Las nuevas imputaciones
Durante la audiencia llevada a cabo este martes 15 se dispuso la prisión preventiva efectiva por el plazo de ley (al menos dos años) para Johana Albornoz, Maximiliano González y Alejandro Victoriano Cantero,
Johana Soledad Albornoz fue imputada de los delitos de homicidio doblemente calificado por el concurso premeditado de dos o más personas y por precio o promesa remuneratoria, agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de menores de edad, en concurso ideal con intimidación pública agravada por el uso de arma de fuego y la participación de menores de edad; coacciones agravadas por ser anónimas y con el propósito de obtener alguna medida o concesión por parte de los miembros del poder ejecutivo de la provincia de Santa Fe, en carácter de coautora.
Maximiliano González y Alejandro Cantero fueron imputados de los delitos de homicidio doblemente calificado por el concurso premeditado de dos o más personas y por precio o promesa remuneratoria, agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de menores de edad, en concurso ideal con Intimidación pública agravada por el uso de arma de fuego y por la participación de menores de edad; y coacciones agravadas por ser anónimas y con el propósito de obtener alguna medida o concesión por parte de los miembros del Poder Ejecutivo de la provincia de Santa Fe.
Además, Alejandro Cantero fue acusado de los delitos de tentativa de homicidio doblemente calificado (por el ataque a otro chofer de colectivos, de la línea 122).
Según la investigación, “Menor” González fue el instigador de los asesinatos del colectivero Marcos Daloia, del playero Bussanich y del ataque fallido contra el chofer de la línea 122.

Las primeras audiencias
Hace un año, el martes 16 de abril se llevó a cabo una audiencia imputativa en la que 5 adultos fueron acusados de los homicidios de los taxistas, un chofer de colectivos y un playero de una estación de servicios, tentativas de asesinato y ataques intimidatorios, entre ellos contra el frente de la comisaría 15.
En su momento, los fiscales Adrián Spelta, Patricio Saldutti y Franco Carbone les atribuyeron a Alejandro Isaías Nuñez, conocido como “Chuky Monedita”, Brenda Natalí Pared, pareja de Chuky; Gustavo Alejandro Marquez, alias “Gusti”; Macarena Solange Muñoz, de 28 (pareja de Gusti) y Axel Uriel R., el haber formado parte del grupo que ideó y perpetró una parte de los ataques armados destinados a generar temor y conmoción pública en la ciudad de Rosario tras la selección de objetivos sensibles como víctimas choferes de taxi; recolectores de residuos; choferes de colectivos; comisarías; farmacias; y estaciones de servicio; ello como respuesta a las modificaciones impuestas en los últimos tiempos en los distintos regímenes de detención en las unidades penitenciarias, tanto en el Servicio Penitenciario provincial como federal, logrando tras el accionar conjunto atemorizar a la población en general.
Estos delitos fueron cometidos junto a varios menores de edad, identificados con las iniciales M. M., de 17 años; M. C. de 16 años, a menores no punibles: D. M. G. y C. N. T., ambos de 15 años.
El fiscal Saldutti mencionó que el móvil de estos hechos fue “causar conmoción pública” para infundir temor, quebrando la tranquilidad pública de toda la sociedad rosarina y torcer decisiones del Poder Ejecutivo Provincial y que por cada crimen “se pagaron entre 200 mil y 400 mil pesos”.
Según la investigación, “Chucky Monedita” Núñez ordenó, también desde la cárcel, los asesinatos de los taxistas Héctor Figueroa y Diego Celentano, y el ataque a la comisaría 15ª (Sarmiento y Ameghino.
Cuatro muertes
Entre el 5 y el 10 de marzo de 2024, Rosario fue sacudida por los asesinatos a tiros de dos taxistas, un colectivero y un trabajador de una estación de servicios. En varios de esos hechos, además se dejaron notas amenazantes, con mensajes intimidatorios.
Esa escalada de violencia derivó en paros de transporte y cierre de estaciones de servicio, que dejaron a la ciudad más importante del sur santafesino desolada. Como respuesta a esta saga, llegó a Rosario personal de distintas fuerzas federales, junto a vehículos de mediano y gran porte (camionetas, camiones, tanquetas, buques para patrullar las aguas del río Paraná y hasta 3 helicópteros).
El primero de los asesinatos ocurrió en la noche del martes 5 de marzo en Flammarión al 5100, de barrio Tiro Suizo, en la zona sur. La víctima fue el taxista Héctor Raúl Figueroa, de 43 años, asesinado a tiros dentro de auto. Su cuerpo tenía más de una docena de heridas de arma de fuego en la cabeza, cuello y tórax.
El segundo crimen ocurrió un día después, el miércoles 6, en inmediaciones de Marcelo T. de Alvear y Garmendia, de barrio Saladillo Sur. La víctima fue otro taxista, identificado como Diego Alejandro Celentano, de 33 años
Al día siguiente (jueves 7) fue baleado Marcos Daloia (39 años), mientras iba manejando un colectivo de la línea K en Mendoza y Méjico (barrio Belgrano). El chofer recibió una herida de bala en la cabeza por lo que fue trasladado en ambulancia hasta el hospital de emergencias, donde falleció casi 72 horas después (domingo 10).
Y el sábado 9 fue asesinado a tiros Bruno Bussanich, de 25 años, un empleado de la estación de servicio Puma ubicada en Mendoza al 7600 (barrio Belgrano Oeste).
