En los encuentros en Villa Domínguez, departamento Villaguay, se trabajó con niños de 9 a 12 años en la confección de una máscara que los identifique, también se abordaron los valores y el respeto. La educación emocional es un enfoque educativo y su objetivo es desarrollar habilidades sociales: “Los niños necesitan un mundo lleno de amor y respeto”, es el slogan que los guía.
Se busca fomentar la autoconciencia, la autoestima, la empatía y la resolución de conflictos, entre otras habilidades emocionales. Durante la actividad, los niños mostraron interés y entusiasmo en la creación de sus máscaras, las cuales representaban aspectos de su personalidad y emociones. Además, se promovió la reflexión sobre la importancia de los valores y el respeto hacia uno mismo y hacia los demás.
Estos talleres son una herramienta valiosa para fortalecer la inteligencia emocional de los niños, ayudándolos a manejar sus emociones de manera positiva y a relacionarse de forma saludable con los demás. Desde la educación emocional se busca crear un ambiente de convivencia basado en el respeto mutuo y la empatía, valores esenciales para la construcción de una sociedad más justa y equitativa.
“El objetivo es que estas actividades continúen beneficiando a los niños en su desarrollo emocional y en la construcción de una mentalidad más abierta y comprensiva. La educación emocional es una pieza fundamental en la formación integral de los niños y su impacto se refleja en su bienestar emocional y en sus relaciones interpersonales”, explicaron las responsables de los talleres.
