Drácula: la historieta que revela al hombre detrás del mito
“Drácula”, gracias al sello Triskelion, cuenta finalmente con una edición argentina que está a la altura de este gran clásico. Credit: Gentileza.

En la pasada edición de “Crack Bang Boom” en la ciudad de Rosario llamó la atención un modesto stand ubicado en el subsuelo donde la jovencísima Editorial Triskelion exhibía sus primeras publicaciones. Dos de ellas, correspondían a reediciones, como el caso de “Quetzalli” de Dolores Alcatena y “Edén Hotel” de Diego Agrimbau y Gabriel Ippóliti (coeditada junto a Historieteca); la tercera, en cambio, era un próximo lanzamiento: una suerte de preventa que llamó la atención de los concurrentes y que rápidamente se agotó. Se trataba de “Drácula”, trabajo realizado originalmente para el mercado italiano, con guiones de Robin Wood y dibujos de Alberto Salinas (misma dupla de creativos detrás de la famosa “Dago”), que finalmente llegaba a tierras argentinas en una edición local.

Escrita a mediados de la década del noventa en forma de miniserie, “Drácula” recoge la fascinante vida de Vlad Tepes o Vlad Dracul, un príncipe rumano real que sirvió de inspiración y punto de partida para las diversas historias de vampiros que se tejieron tras el éxito de la obra del novelista y escritor irlandés Bram Stoker.

La novela gráfica destaca ante todo por la construcción y desarrollo de un protagonista que se ubica en las antípodas de los antihéroes a los que nos tenía acostumbrados el autor paraguayo. Vlad Tepes es un aristócrata obsesionado con reconquistar y mantener el trono que los boyardos le quitaron a su padre. Está dispuesto a lograrlo a cualquier precio, incluso con decisiones y prácticas que pondrán incómodo a más de un lector.

La sinopsis presenta al trabajo de la siguiente manera: “Alberto Salinas y Robin Wood, nos ofrecen la violenta historia de Vlad Drácula, soberano del pequeño reino de Valaquia a mediados del siglo XV; gobernante célebre históricamente por su crueldad y también popular literariamente hablando ya que sus leyendas sirvieron de fuente de inspiración a Bram Stoker para su obra más famosa. Salinas y Wood hacen hincapié en la biografía de Vlad Drácula desde su infancia hasta su trágico final, pasando por su ascenso al poder y posterior exilio. Una biografía condicionada por la situación geográfica de su reino, en la frontera entre el imperio otomano y los dominios del emperador de Alemania y rey de Hungría”.

“Drácula” ha finalizado recientemente su etapa de preventa y puede adquirirse en comiquerías y librerías especializadas. Para más información pueden contactarse a las redes de la editorial: https://www.instagram.com/triskelion.editorial/

La obra

Drácula fue publicada por primera vez a todo color en la revista italiana Skorpio entre 1991 y 1995. Una vez finalizada, comenzó a editarse en nuestro país a través de D’Artagnan, de la editorial Columba, pero su publicación se interrumpió cuando apenas se había completado un tercio de sus páginas.

La edición de Triskelion que tenemos en nuestras manos, recopila en un único tomo y por primera vez en Argentina – existe una versión de ECC España de 2012 – la miniserie de forma completa. Lo hace con una edición soberbia, presentada completamente en blanco y negro y adoptando el clásico formato de 24 x 17 cm. El ejemplar goza de una extensión de 128 páginas que destacan, inicialmente, por el gramaje elegido. “Drácula” brinda un equilibrio perfecto entre calidad y precio.

El trabajo se inicia con una introducción a cargo del guionista Robin Wood (fallecido en 2021) en donde cuenta las razones que lo motivaron a narrar la particular historia del verdadero Drácula. 

“Busqué la verdad y encontré la leyenda. Y dentro de esta una verdad, tal vez, más auténtica que la original. Solo así puedo describir mi estudio de este personaje lúgubre y discutido de la Europa casi renacentista. Un ser casi místico que también fue devorado por la fantasía de un conocido escritor irlandés, creador de uno de los libros más atrapantes de la historia de la literatura de terror y que – quizás intencionalmente o no – ha usado su nombre para inmortalizar el de su propio y abominable héroe: el conde-vampiro de Transilvania.

Hoy, cuando se habla de Drácula esa es la imagen que se obtiene: la herencia de Bram Stoker, su autor, mientras el verdadero Drácula se disuelve como un espectro entre sus nieblas y sus noches de horror”

Como epílogo de la obra tenemos dos textos, en los que los artistas Néstor Barron y Nicolás Armano describen las cualidades y formas de trabajo de Wood como guionista y Salinas como dibujante.

Lo primero que hay que mencionar, con el fin de que ningún lector se sienta estafado, es que del personaje de ficción popularizado como “Drácula” prácticamente no hay nada, apenas algunos guiños. Lo que sí existe es un excelso retrato de ese hombre sádico proveniente del reino de Valaquia que sirvió como musa. 

Estamos ante un relato que se encumbra dentro de la aventura histórica y cuyo desarrollo es lineal. Inicia con Vlad Drácula que, momentos antes de embarcarse en la que considera su última batalla, narra su historia a un temeroso escriba con la intención de transmitir a las generaciones futuras su vida: “Tú escribirás con tinta, hombrecito, lo que yo escribí con sangre. Tú escribirás sobre pergaminos, lo que yo escribí sobre las naciones. Tú relatarás en palabras, los hechos que hicieron temblar en sus palacios a los reyes cristianos y al sultán”.

Así contará acerca de su dura infancia como rehén de sus enemigos, su vida entre los turcos, sus aprendizajes en el arte de la guerra de la mano de los jenízaros y su apego y gusto por la cultura otomana (de estos últimos adopto el empalamiento como método de escarmiento y tortura). El tomo se ocupará además de su ascenso al poder, el regreso a su tierra natal y hasta su exilio y últimas horas con vida.

Robin Wood construye un personaje oscuro, despiadado y sin compasión alguna. “Piedad es un sentimiento de carpintero o de agricultor, no de príncipe”. A la vez, es amado por su gente haciendo gala de un coraje y dignidad nunca vistos. Como lectores, quedamos atrapados en la contradicción: acompañamos y alentamos el triunfo de un salvaje criminal. Todo mérito de Wood.

Se aprecia un gran estudio histórico del personaje que, a la vez, es representado con un exquisito vuelo literario. El autor nunca pierde el curso de la ficción, ofreciendo frases célebres con ecos shakesperianos.

El trabajo gira primordialmente sobre el Vlad Drácula, aunque sobre la segunda mitad brinda espacio a algunos personajes secundarios interesantes como el príncipe Esteban y el joven Matías Corvino, con quienes coincidirá en la importancia de que Rumanía se mantenga unida. En esas páginas, el personaje muestra una faceta más humana, como al enterarse del fallecimiento de su hermano o en el vínculo que establece con Vasili, su súbdito.

Como dato anecdótico, podemos notar cierto cambio de estilo de Wood, quien en un comienzo presenta extensos diálogos y bloques de texto, para sobre el final ser mucho más medido otorgando agilidad y un mayor espacio para el lucimiento de Salinas como dibujante.

La labor de este último es formidable. Alberto Salinas (1932-2004), hijo del mítico dibujante José Luis Salinas, ofrece un trazo meticuloso y a su vez expresivo y dinámico. No descuida ningún detalle aun cuando plasma escenas de soldados y batallas que serían tediosas para cualquier artista. La obra tiene saltos de tiempo importantes, muchos de los cuales se evidencian solo con el dibujo que Salinas hace de un Drácula con rasgos que se van tornando cada vez más fuertes. El artista ofrece una correctísima reconstrucción de época y unos fondos minuciosos, hoy completamente en extinción. El blanco y negro es totalmente funcional a ese tono realista.

“Drácula”, gracias al sello Triskelion, cuenta finalmente con una edición argentina que está a la altura de este gran clásico. Salinas y Wood forman una dupla ideal (que se repetiría en el futuro con “Morgan, el pirata” y “Los Borgia”) brindando una novela gráfica equilibrada donde la crudeza y violencia exhibidas no empañan el tono aventurero y fluido del relato. 


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