Argentina, entre los países con mayor desindustrialización global en 50 años
Este complejo escenario es clave para comprender la evolución de la economía nacional y sus desafíos productivos actuales.

Argentina se posiciona como uno de los países con mayor desindustrialización en las últimas cinco décadas, un proceso atribuido a una combinación de decisiones de política económica erróneas, la incapacidad de los actores institucionales y gremiales empresariales para defender los intereses sectoriales, y la falta de adaptación a las transformaciones de la economía global a partir de los años 70.

Esta situación impidió impulsar una reconversión productiva basada en la inversión y la innovación, que hubiera permitido al sector manufacturero mantener su lugar preponderante en la estructura económica.

Un reciente informe de la Fundación Fundar revela la magnitud de este retroceso. Tomando como métrica el PBI industrial per cápita, considerada la forma más usual para medir este comportamiento, Argentina experimentó una reducción del 8% entre 1970 y 2023. Este descenso se explica porque, si bien la producción industrial creció un 73% en el período, la población lo hizo en un 91%.

Imagen ilustrativa. La industria argentina aporta más al PBI que al empleo, lo que da cuenta de la alta productividad sectorial: cada trabajador industrial produce, en promedio, más que en otros sectores. Crédito: Luis Cetraro

Argentina en el espejo global: la desconexión con el desarrollo

La comparación internacional del PBI industrial per cápita ilustra la marcada diferencia en las trayectorias. Mientras Argentina retrocedía, potencias como Estados Unidos crecieron un 79%, Brasil un 44%, Francia un 70% y Japón un 194%. El contraste es aún más drástico con el desarrollo de Corea del Sur y China, que registraron aumentos del 5639% y 9438% respectivamente. En el polo opuesto, entre los países con caídas, destacan Venezuela (-97%) y Australia (-18%).

El rol vigente de la industria en la economía nacional

Aun en este escenario de declive, la industria manufacturera argentina mantiene una participación relativa significativa en la composición del PBI nacional, representando el 18% del total. Además, explica la mitad del gasto empresarial en investigación y desarrollo (I+D) y emplea a 2,5 millones de personas de forma directa, lo que equivale al 10,9% del total de trabajadores, con salarios promedio superiores a los del resto de la economía.

El litoral productivo: la realidad industrial santafesina

Para la provincia de Santa Fe, el sector manufacturero adquiere una relevancia aún mayor. Constituye el 26,3% del PBI provincial, ubicando a Santa Fe como el tercer polo industrial del país (con el 10,3% del total nacional, detrás de Buenos Aires que concentra casi la mitad con un 49%).

En cuanto al empleo, a enero de este año, la industria representaba el 18,7% del total de puestos de trabajo santafesinos, un nivel similar al del comercio. Sin embargo, desde entonces, el sector ha sido uno de los más afectados por las políticas económicas implementadas por el gobierno nacional.

Una mirada histórica: picos y valles del PBI industrial

El minucioso trabajo de Fundar detalla el retroceso de la industria argentina desde la década del 70, período en el que representaba el 1,6% del PBI industrial mundial, mientras que en la actualidad apenas alcanza el 0,6%. La serie histórica muestra breves períodos de recuperación, como entre 1990 y 1994, y entre 2002 y 2011.

El año de mayor evolución del PBI industrial per cápita fue 1974, con 114 puntos (tomando 1970 como base 100), seguido por 2011 con 110,7 puntos, mientras que el peor año registrado fue 2002, con 64,6 puntos. En 2024, el índice se ubicó en 82,4 puntos, por debajo de los 90,7 puntos de 2023 y los 92,8 puntos de 2022.

Entre 1970 y 2023, el PBI industrial global creció un 446%, y el de América Latina un 221%, mientras que el argentino lo hizo en un 73%. No obstante, Argentina no fue la única región en retroceder en términos relativos. En el mismo período, la participación en la industria mundial cayó del 43% al 20% en Europa, del 28% al 15% en Estados Unidos, del 10% al 6% en Japón y del 9% al 5% en América Latina. La contracara de este proceso es el ascenso de China, que pasó de representar solo el 1% del PBI industrial mundial en 1970 al 31% en la actualidad, consolidándose desde 2010 como el principal productor industrial del planeta.

Liderazgo regional con desafíos estructurales

A pesar de este retroceso constante, con períodos de recuperación que no lograron consolidarse debido a problemas históricos como la falta de una estructura industrial más sólida y compleja, Argentina mantiene el PBI industrial per cápita más alto de la región, alcanzando los 2.752 dólares por habitante. Este valor supera a Chile (1.774 dólares), Brasil (1.574,6 dólares) y Colombia (839,6 dólares).

A nivel global, el ranking lo encabezan Alemania con U$S 10.858,5, Estados Unidos con U$S 8.269,7, Francia U$S 4.813,4, España U$S 4.034,8 y México U$S 2.997,4. China, por su parte, registró un PBI industrial per cápita de U$S 3.361 por habitante, un 22% superior al argentino, lo que contrasta fuertemente con la situación de hace 50 años, cuando Argentina competía en otras ligas.

Esta particularidad se explica porque Argentina posee una estructura industrial «más desarrollada que la media latinoamericana, aunque lejos del tamaño y la complejidad alcanzados por los países desarrollados», logrando superar a la mayoría de los sectores en métricas como productividad, calidad del empleo y salarios. Sin embargo, no ha logrado «exportar más productos industriales de los que importa, lo que evidencia dificultades persistentes para construir ventajas competitivas en buena parte de su entramado industrial, especialmente en las manufacturas no vinculadas al agro».

Hallazgos clave del informe Fundar

El informe de Fundar arroja luz sobre varias particularidades de la industria nacional:

  • La industria argentina contribuye más al PBI que al empleo, un indicador de su alta productividad sectorial, donde cada trabajador produce, en promedio, más que en otros sectores. Geográficamente, la provincia de Buenos Aires se consolida como el principal polo manufacturero del país, concentrando el 49% del PBI industrial argentino. En conjunto con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (12%), Santa Fe (10%) y Córdoba (8%), estas jurisdicciones suman el 80% de toda la producción industrial nacional. Destacan San Luis (37%) y Buenos Aires (30%) por la centralidad de la industria en su producto provincial, seguido por Tierra del Fuego con el 27,7%. En el extremo opuesto, Santa Cruz (2,7%) y Neuquén (4,7%) muestran una baja participación industrial, con economías fuertemente orientadas a la extracción de recursos naturales.
  • En cuanto a las condiciones laborales, en promedio, los trabajadores industriales formales percibieron en 2024 salarios un 17% más altos que el promedio de los asalariados formales del sector privado. Esto se asocia a una mayor productividad y tecnología, intensividad de capital, demanda de empleo calificado y la presencia de sindicatos robustos. Además, estos sectores suelen estar dominados por grandes empresas, que generalmente ofrecen mejores condiciones laborales. Finalmente, si bien la participación del sector privado en la inversión en investigación y desarrollo (I+D) es baja en comparación con países desarrollados, la industria manufacturera argentina representa el 49,7% de los gastos empresariales en I+D, evidenciando su rol central en la generación de innovaciones.

La Matriz Productiva y el Comercio Exterior

En el panorama del comercio exterior, el 44% de las exportaciones argentinas corresponde a manufacturas y el 56% a productos primarios. Dentro de las manufacturas, predominan las basadas en recursos naturales (20,6%), principalmente vinculadas a la agroindustria, y las de media tecnología (19,2%), concentradas en el complejo automotriz, químico y metalmecánico. Las manufacturas de baja tecnología (como textiles y calzado) y de alta tecnología (como electrónicos o medicamentos) tienen un peso inferior al 5% sumadas.

Por otro lado, los productos industriales representan el 81% de las importaciones de bienes de Argentina, destacándose los de media tecnología (41%) y alta tecnología (15%). Las manufacturas de baja tecnología (10%) incluyen bienes como textiles, indumentaria y calzado.

Argentina se caracteriza por el alto peso de la industria alimenticia en su PBI industrial. En 2022, la industria de alimentos, bebidas y tabaco representó el 29% de la producción industrial del país, una cifra superior a la de México (24%), Australia (22%), Brasil (17%), China (11%), Estados Unidos (10%) y Alemania (7%). Esta estructura contrasta con las economías desarrolladas, que poseen matrices industriales más diversificadas y con mayor preponderancia de sectores tecnológicamente avanzados, como la química, electrónica, automotriz y de maquinaria.

Declive Histórico: Empleo y Participación en el PBI Total

La industria ha ido perdiendo peso tanto en el empleo como en el PBI agregado a lo largo del tiempo. Su participación en el empleo creció hasta 1958, alcanzando un pico del 29%. A partir de entonces, comenzó un declive continuo, llegando al 11% hacia el año 2000, nivel que se mantiene hasta la actualidad. En el PBI, su participación siguió creciendo hasta fines de los años 60, para luego descender desde mediados de la década siguiente. En 1976, representaba el 33% del PBI, casi el doble de su peso actual (18%).

La relevancia de la industria en las exportaciones argentinas fue creciente entre los años 60 y 90, pero declinante desde 2011. Entre 1962 y 1974, las exportaciones industriales pasaron del 18% al 43% de las ventas externas de bienes, con la región como principal destino, impulsado por rubros como vehículos, maquinarias y bienes de consumo. Durante los 80, maduraron inversiones iniciadas en los 70 en ramas como la petroquímica y la siderurgia. La década del 90 coincidió con la puesta en marcha del MERCOSUR, destacándose el complejo automotriz. No obstante, desde 2011 el peso de las exportaciones industriales en el total cayó del 51% al 44%, impulsado por una menor demanda regional y el auge de Asia, particularmente de China.

Este proceso de retroceso también se manifiesta en la participación argentina en las exportaciones manufactureras globales. En 2023, representó el 0,16%, un retroceso significativo respecto de 2011 (0,30%) y del promedio histórico (0,24%). Países como Brasil, México y Corea del Sur, que a principios de los 60 tenían exportaciones industriales similares a las de Argentina, hoy la superan cómodamente. Esta pérdida de participación se replica, e incluso con mayor profundidad, en los productos primarios, donde Argentina pasó de concentrar el 2,7% de las exportaciones mundiales en la década del 60 a solo el 1% en la última década.


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