La comunidad educativa y religiosa del Colegio San José Adoratrices de Santa Fe lanzó una campaña solidaria para reunir fondos. Convocan a vecinos y exalumnos a colaborar en la reparación de graves filtraciones que ponen en riesgo la estructura de su capilla y un valioso fresco de Marinaro, un patrimonio histórico de la ciudad ubicado en Bulevar Gálvez.
Un emblema santafesino bajo amenaza
El histórico Colegio San José Adoratrices, situado en Bulevar Gálvez 1978, atraviesa un momento de preocupación vecinal y educativa. Las intensas lluvias de los últimos tiempos, sumadas al natural paso de los años, han provocado filtraciones severas en la cúpula de su capilla. Este deterioro no solo afecta la infraestructura del templo, sino que pone en riesgo una valiosa obra de arte: un fresco del reconocido artista Marinaro, realizado en 1940. Este mural, que ya tuvo una restauración hace unos 20 años, hoy se encuentra vulnerable, al igual que toda la cúpula.
La madre general de la congregación, Marta Dell’Oro, explicó la situación: «como todo lo que pasa en este mundo también tiene su desgaste y sobre todo con todas estas lluvias que han venido en este año, se ha notado el paso del tiempo en el templo. El año que viene cumplimos 140 años». La directora general de la institución, Claudia Angellini, añadió que, si bien el edificio es «patrimonio cultural», su mantenimiento implica un «costo muy excesivo» que la comunidad educativa no puede afrontar sola.
La comunidad se une para preservar su patrimonio
Frente a este complejo panorama, la institución lanzó una campaña solidaria para reunir los fondos necesarios que permitan llevar adelante las obras de reparación. La convocatoria está abierta a exalumnos, familias, vecinos y empresas que deseen aportar su «granito de arena» en la preservación de este espacio tan significativo para la ciudad.
Angellini destacó la importancia de esta iniciativa: «queremos mantener y sostener esto porque es un emblema en la ciudad de Santa Fe». Para facilitar la colaboración, se implementó un sistema accesible: «hemos hecho una campaña dividiéndolo en cuadraditos para que cada uno pueda aportar su granito de arena». Además, quienes deseen colaborar pueden hacerlo directamente en una urna dispuesta en la capilla, incluso en sobre cerrado.
Marta Dell’Oro, por su parte, hizo un llamado al compromiso colectivo, citando un lema de la congregación: «hay un lema nuestro que dice ‘en tus manos está una parte del todo’. Queremos seguir adelante, pero necesitamos de todos». La capilla del Colegio San José Adoratrices es mucho más que un lugar de culto; es parte de la historia y la identidad santafesina, con casi 140 años de existencia. La directora recordó que es «una de las construcciones muy antiguas de Santa Fe y tiene un sentido histórico, social y cultural que va mucho más allá de lo religioso».
Incluso, la madre general Dell’Oro evocó con nostalgia la figura de la «hermana Rivero, que a las 6 de la mañana tocaba la campana para llamar a misa», señalando que hoy extrañan tanto a la religiosa como a la campana misma, que «se arruinó y cuesta mucho arreglarla». El mensaje final, compartido por Angellini, resalta el valor de la acción colectiva: «no importa el monto, sino la voluntad de ayudar. Se trata de trabajar en comunidad y construir una ciudad mejor».
