El Gobierno nacional, desde la Casa Rosada, busca instalar en junio la consolidación de su rumbo económico, apoyado en una inflación en baja, el crecimiento de la actividad, el respaldo del Fondo Monetario Internacional (FMI) y nuevas promesas de inversión. Sin embargo, persisten significativas dudas sobre la recuperación del consumo, la generación de empleo y la acumulación de reservas, aspectos cruciales para la estabilidad.
El gobierno de Javier Milei inicia junio con la convicción de que su programa económico ha ingresado en una fase de validación pública, tras varios meses de complejidad. Este optimismo se sustenta en la baja de la inflación, el aumento de las reservas, un superávit comercial récord, el aval del Fondo Monetario Internacional (FMI) y nuevas promesas de inversión. En las últimas semanas, el Presidente ha optado por eludir las críticas sobre el costo social y laboral del ajuste, así como las tensiones internas del Gabinete, para resaltar los indicadores económicos favorables a su gestión.
Esta postura se reflejó en su discurso del último jueves, durante el cierre del Latam Economic Forum, donde presentó una novedosa perspectiva sobre el eje del plan. Milei afirmó que la baja de la inflación y la estabilidad monetaria, si bien son imprescindibles, no son el motor del crecimiento. En su lugar, aseguró que la expansión económica provendrá de un cambio estructural del modelo, impulsado por «la energía barata, la reducción del peso del Estado y un entorno abierto a la competencia que impulsen la industrialización y la creación de empleo de calidad».
Expectativas
En relación con la inflación, el gobierno proyecta que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de mayo, que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundirá el próximo 11 de junio, mostrará una nueva desaceleración. Las consultoras privadas estiman este indicador en torno al 2,3%. De confirmarse, sería la segunda baja consecutiva, tras el pico de marzo, cuando la inflación alcanzó el 3,4%, y la cifra de abril, que descendió al 2,6%.
Esta expectativa gubernamental se sustenta en diversas razones. Por un lado, la relativa estabilidad en los precios de los combustibles, con aumentos del orden del 1% mensual, gracias a la prolongación del esquema de «precio cuidado» de YPF. Por otro, una dinámica más contenida en el sector alimenticio, luego del pico en el precio de la carne. A esta ecuación se suma la estabilidad cambiaria, favorecida por la liquidación de divisas del sector agropecuario y las exportaciones energéticas.
Si bien se anticipan nuevos incrementos durante el mes, la administración libertaria ha implementado medidas para proteger el poder adquisitivo. Esta semana se decidió prorrogar topes extraordinarios en los subsidios al consumo de gas y electricidad. Asimismo, el acuerdo de estabilización de precios en combustibles, con vencimiento el 15 de junio, podría extenderse o adaptarse para amortiguar su impacto en la cadena de transporte y, consecuentemente, en los precios de los alimentos.
El optimismo oficial no se limita a la contención inflacionaria. El ministro de Economía, Luis Caputo, ha reiterado en las últimas semanas que la economía ha comenzado a desmentir «el relato que quieren instalar los medios». Durante su exposición en el Latam Economic Forum, enumeró como argumentos de esta tendencia la desaceleración inflacionaria, los récords de exportaciones y de cosecha, el superávit fiscal, la reducción de impuestos y la baja de la pobreza.
La actividad económica mostró un repunte en marzo, con el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registrando un máximo histórico para la serie, impulsado por el desempeño del sector agropecuario, la minería y la energía. La balanza comercial reflejó esta mejora con un superávit cuatrimestral que alcanzó los 8.300 millones de dólares, con un aporte decisivo del sector energético, especialmente por Vaca Muerta. Por su parte, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró otros 447 millones de dólares al cierre de la última semana, acumulando 9.681 millones desde diciembre, momento en que revirtió su estrategia de no acumular reservas; una decisión que fue celebrada por el directorio del FMI.
Con estos indicadores, Milei se muestra convencido de que el crecimiento no provendrá de un rebote económico, sino de una nueva matriz productiva centrada en la energía, la minería, el agro y la economía del conocimiento. En este contexto, se enmarca el avance del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que continúa sumando proyectos, y la presentación del Súper RIGI, diseñado para atraer desarrollos a gran escala vinculados a «nuevas actividades económicas» que «hoy no existen en Argentina«, como la infraestructura tecnológica y digital estratégica, según el texto oficial remitido esta semana al Congreso de la Nación.
La lógica de esta nueva fase del programa se ha ratificado con el desfile de empresarios y hombres de negocios por la Casa Rosada. El pasado viernes, Milei recibió en la sede gubernamental a Maurice Ostro, un empresario vinculado al sector de los minerales, quien, según trascendió, ahora muestra interés en el desarrollo de infraestructura digital y centros de procesamiento de datos. Días antes, el mandatario se había reunido con el multimillonario inversor de Silicon Valley, Peter Thiel, para abordar temas de economía, geopolítica y el posicionamiento de Argentina como polo de inversiones.
El aval internacional
El aval del Fondo Monetario Internacional (FMI) se suma a la narrativa de que Argentina ha pasado de ser percibida como un problema a ser una oportunidad. El Directorio Ejecutivo del organismo aprobó la segunda revisión del acuerdo, liberando aproximadamente 1.000 millones de dólares que estaban pendientes. En su comunicado, el FMI destacó que el país «se fortaleció con la aprobación de leyes clave en materia fiscal, comercial y laboral», lo que contribuyó «a la acumulación de reservas y a la mejora de la capacidad de Argentina para gestionar las crisis». Su titular, Kristalina Georgieva, calificó de «impresionantes» las desregulaciones y exhortó a «continuar los esfuerzos para crear una economía más abierta», a fin de liberar «el potencial de los sectores estratégicos de Argentina en agricultura, energía, minería y la economía del conocimiento».
El Lado B de los indicadores
No obstante, las cifras que generan entusiasmo en el Gobierno también coexisten con datos menos favorables, que la Casa Rosada prefiere mantener en segundo plano. Analistas financieros advierten que, si bien las reservas brutas se encuentran en niveles elevados, al descontar encajes, el swap con China, préstamos y bonos, las reservas netas se reducen significativamente. El propio FMI lo documentó en su staff report, señalando que la meta de acumulación fue incumplida «por amplio margen» y enfatizando la necesidad de retornar a los mercados internacionales de deuda para acumular unos US$ 8.000 millones adicionales.
Caputo respondió a esta observación en una entrevista esta semana, argumentando que «no es necesario salir al mercado internacional a convalidar una tasa cercana al 10%, ya que hoy conseguimos refinanciamiento a tasas sustancialmente más bajas». En su exposición en el Latam Economic Forum, también replicó a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que sitúa a Argentina como el país con menor Inversión Extranjera Directa en la región. El ministro atribuyó esta situación a «tantos años de populismo» y detalló que su cartera maneja proyectos por unos USD 140.000 millones, los cuales permitirán al país crecer un 20% entre 2024 y 2027.
Una distorsión similar se observa en la actividad económica. Si bien el EMAE de marzo registró un marcado repunte, los indicadores de consumo continúan en terreno negativo: las ventas en supermercados cayeron 5,1% interanual, las mayoristas retrocedieron 13,3% respecto al año anterior y las ventas de electrodomésticos disminuyeron 25,6% en el primer trimestre. Asimismo, la Unión Industrial Argentina (UIA) alertó sobre una nueva caída industrial en abril, con una baja interanual del 0,7% y una contracción del 0,4% en comparación con el mes precedente. Según la entidad, «los primeros datos disponibles de abril indicaron mayoritariamente una baja respecto al mes anterior».
La contradicción central, señalada por analistas y refutada por el relato oficial, radica en que el crecimiento se concentra en sectores como la energía, minería y agro, generando divisas, pero con un impacto limitado en el empleo masivo y el poder de consumo. Para rebatir esta interpretación, el presidente de YPF, Horacio Marín, intervino en el Latam Economic Forum. Marín aseguró que «no hay forma» de que los rubros mencionados no generen puestos de trabajo. «Cuando dicen que la energía es un sector ganador, pero que genera poco empleo, quiero decirles que es una explicación muy injusta», afirmó, y enfatizó: «Invertir USD 130.000 millones es una caballada de dinero, tiene que haber mucho trabajo, no hay forma de que no haya trabajo… El petróleo, el gas, la electricidad, es un sector que está invirtiendo como nunca y está generando muchos miles de puestos de trabajo, que es nuestra responsabilidad».
