Factores internacionales como la tensión geopolítica en Medio Oriente, el clima en Estados Unidos y la demanda china volvieron a impulsar las cotizaciones de la soja, repercutiendo en el mercado granario regional. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, la comercialización de trigo nuevo continúa rezagada, mientras que el maíz muestra una recuperación en sus operaciones por el avance de la cosecha tardía.
Mercados granarios: la volatilidad global condiciona la plaza local
Los mercados agrícolas internacionales exhibieron una marcada volatilidad durante la última semana, impulsados por el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, las preocupaciones climáticas en Estados Unidos y una renovada demanda china de soja. En este escenario, la oleaginosa logró recuperar parte de sus cotizaciones, mientras el trigo continúa con una comercialización lenta y el maíz empieza a mostrar señales de mayor dinamismo.
Así lo detalla el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que analiza la evolución de los principales cultivos argentinos en un contexto donde los factores internacionales vuelven a ser determinantes para la formación de precios en la zona núcleo y el resto del país.
Soja: el empuje del petróleo y las condiciones climáticas
La ruptura de la tregua entre Estados Unidos e Irán volvió a tensar la situación en el estrecho de Ormuz, disparando el precio del petróleo y la incertidumbre en torno al abastecimiento energético global. Este movimiento tuvo un impacto directo en el aceite de soja, cuya cotización avanzó con fuerza en el mercado de Chicago, arrastrando al alza el precio del poroto.
A la geopolítica se suman dos factores clave: los pronósticos de altas temperaturas en regiones agrícolas vitales de Estados Unidos, que reavivan los temores sobre la próxima cosecha norteamericana, y la reaparición de China como comprador de soja estadounidense. Este panorama propició el regreso de los fondos especulativos al mercado, que duplicaron sus apuestas alcistas sobre la oleaginosa en apenas una semana, tras haber reducido sus posiciones en mayo y junio.
Como consecuencia, los precios internacionales alcanzaron sus niveles más elevados desde mayo, y en Argentina la pizarra disponible se ubicó en torno a los 325 dólares por tonelada, permitiendo a los productores recuperar parte del valor perdido durante los últimos meses.
Sin embargo, la mejora de precios aún no logra acelerar el ritmo de comercialización. La BCR advierte que, a tres meses del inicio de la campaña 2025/26, apenas el 42% de la producción estimada tiene contratos cerrados y solo el 27% cuenta con precio fijado. Este es el menor nivel de cobertura registrado desde mediados de la década de 1990. El informe explica que la elevada oferta de maíz, trigo y girasol, junto con una fuerte demanda exportadora por estos cultivos, ha desviado gran parte de la liquidez del mercado, postergando las operaciones de soja.
Trigo: el nuevo ciclo aún sin despertar
Mientras la siembra del trigo avanza sobre el 82% del área proyectada para la campaña 2026/27, la comercialización de la nueva cosecha sigue mostrando escaso dinamismo. Hasta el momento, se negociaron apenas 2 millones de toneladas, un volumen que representa solo el 10,5% de la producción estimada. Este ciclo se ubica entre los de menor nivel de ventas anticipadas de la última década.
La caída de los precios internacionales es el principal motivo de este comportamiento. Desde mayo, las cotizaciones del trigo nuevo descendieron desde valores cercanos a 231 dólares por tonelada hasta alrededor de 206 dólares, llevando a muchos productores a postergar la fijación de precios en busca de mejores oportunidades.
La Bolsa de Comercio de Rosario subraya que el escenario internacional se presenta cada vez más competitivo. La trilla avanza en Europa y la región del Mar Negro, mientras Rusia, Ucrania y Canadá proyectan elevados niveles de producción y mantienen una fuerte presencia en los mercados globales.
Paralelamente, Argentina modificó significativamente el destino de sus exportaciones. Asia, con Bangladesh, Vietnam e Indonesia a la cabeza, desplazó a Brasil como principal comprador del trigo nacional, concentrando cerca de la mitad de los embarques de la campaña actual. Si bien el ritmo exportador se mantiene elevado, la entidad considera que sostener esta dinámica será más desafiante frente a la mayor competencia global y precios internacionales más ajustados.
Maíz: la cosecha tardía impulsa los negocios
El panorama es diferente para el maíz. La Bolsa de Comercio de Rosario destaca un repunte en la comercialización durante las últimas dos semanas, impulsado por el ingreso al mercado de la cosecha del maíz tardío. Solo en la última semana se negociaron aproximadamente 800.000 toneladas, el mayor volumen desde fines de mayo, acumulando un total de 31,4 millones de toneladas comprometidas, equivalentes al 46% de la producción estimada para la campaña.
Este incremento de la oferta coincide con el avance de la cosecha del maíz tardío en Argentina y de la safrinha en Brasil, dos factores que mantienen bajo presión las cotificaciones internacionales. Actualmente, el precio disponible ronda los 180 dólares por tonelada, uno de los valores más bajos registrados desde el inicio de la cosecha.
A pesar de la baja de los precios, la demanda externa continúa mostrando un comportamiento sólido. Entre marzo y junio, Argentina exportó 17,1 millones de toneladas de maíz, un ritmo que se mantiene en línea con el promedio de los últimos años y que refleja la capacidad del mercado internacional para absorber una de las mayores cosechas de la historia reciente.
Factores globales: la brújula de los precios
El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario concluye que la evolución de los mercados agrícolas continúa fuertemente ligada al escenario internacional. La incertidumbre geopolítica, las condiciones climáticas en Estados Unidos, el comportamiento de la demanda china y el avance de las cosechas en el hemisferio norte seguirán siendo los principales factores que determinarán el rumbo de los precios durante las próximas semanas.
Mientras tanto, en el mercado doméstico, la soja busca recuperar un ritmo de comercialización acorde a la magnitud de la cosecha, el trigo espera mejores señales de precios para acelerar las ventas anticipadas y el maíz aprovecha el ingreso de la cosecha tardía para consolidar su protagonismo en las operaciones comerciales.
