Permanece prófuga en Santa Fe la dueña del geriátrico bajo investigación, con antecedentes por estafas a adultos mayores

Continúa la búsqueda de la mujer señalada como propietaria del establecimiento ilegal conocido como «geriátrico del horror», cuyo paradero se mantiene desconocido desde el inicio de la investigación. La mujer acumula un antecedente judicial que ahora cobra relevancia en la pesquisa: en 2025 ya había sido imputada por una presunta maniobra de estafas mediante la retención de tarjetas bancarias y documentación de ancianos alojados en otros establecimientos que también funcionaban sin la correspondiente habilitación.

Esta persona es considerada una de las principales responsables del hogar ubicado en José Gollán al 10100. Fue en ese domicilio donde, el pasado lunes, un interno inició un incendio para solicitar auxilio y denunciar las precarias condiciones en que convivían quienes allí residían.

La causa, que instruye el fiscal del Ministerio Público de la Acusación, Manuel Cechini, investiga los presuntos delitos de Abandono de persona, Estafas por retención indebida y otros hechos que podrían incorporarse conforme avance la pesquisa.

Un grave antecedente judicial previo

La situación procesal de la mujer no se limita al actual expediente. Fuentes judiciales confirmaron que, durante 2025, fue imputada en otra investigación por la supuesta administración de hogares para adultos mayores que operaban sin la correspondiente habilitación. La acusación sostenía que retenía la documentación personal y las tarjetas donde los residentes percibían jubilaciones y pensiones, apropiándose de manera indebida de esos ingresos.

Actualmente, los investigadores procuran establecer si esta modalidad de despojo económico se replicó en el establecimiento de José Gollán al 10100, dado que varios residentes denunciaron no tener en su poder sus documentos de identidad ni los plásticos con los que cobraban sus haberes previsionales.

Las condiciones de vida de los residentes

Los testimonios incorporados al expediente indican que los alojados sufrían maltratos físicos y psicológicos, además de permanecer en condiciones incompatibles con un lugar destinado al cuidado de personas vulnerables. Uno de los residentes relató a los investigadores que, al momento del hallazgo, se encontraban solos y que hacía cinco días no recibían alimentación, sumado a la retención de sus tarjetas de cobro.

En este contexto, durante la tarde del lunes, efectivos policiales realizaron un allanamiento en una vivienda del barrio Sur de Santa Fe, donde se presumía que podía encontrarse la mujer buscada. Sin embargo, no fue hallada en el lugar. Su localización pasó a ser una de las prioridades del Ministerio Público de la Acusación.

Detención del encargado y asistencia a las víctimas

Mientras continúa la búsqueda de la propietaria, la investigación derivó en la detención de un hombre de 45 años, quien se presentó ante los investigadores como el encargado del hogar.

Las actuaciones también incluyeron entrevistas a los siete adultos mayores que permanecían alojados en el lugar. Todos coincidieron en describir situaciones de abandono, violencia física y psicológica, además de la falta de alimentación y de cuidados básicos. Posteriormente, fueron examinados por un médico de la Dirección de Medicina Legal y trasladados por personal del área de Salud de la Municipalidad al Parador Municipal Beata Clara, donde quedaron bajo asistencia del Estado.

La pesquisa avanza sobre un esquema sistemático

El incendio que permitió descubrir el funcionamiento del geriátrico clandestino dejó de ser el hecho central del expediente para dar paso a una investigación de mayor alcance. La Fiscalía intenta determinar si detrás del establecimiento existía un mecanismo sistemático de captación de adultos mayores, retención de documentación, administración irregular de sus ingresos previsionales y sometimiento a condiciones de vida incompatibles con cualquier institución dedicada a su cuidado.

Con la propietaria aún prófuga y el encargado detenido, la pesquisa avanza ahora sobre la reconstrucción del circuito económico del hogar y la eventual existencia de nuevas víctimas vinculadas a otros establecimientos administrados por la misma mujer.


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