El ingeniero especialista en recursos hídricos del INA, Carlos Paoli, advirtió que el río Paraná atraviesa una etapa de aguas medias frente a Santa Fe y que el repunte registrado en la laguna Setúbal no representa un escenario de riesgo inminente. El referente técnico señaló que el monitoreo de la estación de Corrientes resulta clave para anticipar cualquier salto en el caudal y remarcó la necesidad de reforzar las tareas de prevención en toda la región.
El Niño se instala, pero calma en el río
El fenómeno de El Niño se encuentra plenamente instalado y continuará durante la primavera, aunque su presencia no implica necesariamente que la ciudad de Santa Fe vaya a atravesar una gran crecida del río Paraná. Esta es una de las principales conclusiones que dejó el análisis del ingeniero Carlos Paoli, especialista en recursos hidianos del Instituto Nacional del Agua (INA), al evaluar el escenario actual y las perspectivas para los próximos meses en diálogo con El Litoral.
El diagnóstico coincide con el último informe oficial elaborado por organismos nacionales. El Boletín N.º 4 sobre la situación hidrometeorológica asociada a El Niño, publicado el 24 de septiembre, señaló que el Paraná presentaba caudales en aguas medias en sus distintos tramos y que, en el sector inferior, se encontraba en ascenso, con valores similares o algo superiores a los habituales para la época. Al mismo tiempo, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó que las condiciones corresponden a una fase cálida y estimó en un 100% la probabilidad de permanencia del fenómeno durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre de 2026, con mayor probabilidad de precipitaciones en la región de la Mesopotamia.
En ese contexto, Paoli planteó una diferencia clave entre el crecimiento actual de los niveles de agua y una situación de crecida significativa. «El fenómeno del Niño se está acentuando y, como han dicho todos los pronósticos y demás, va a ser cada vez más intenso y sobre todo para fines de octubre y noviembre», indicó, pero inmediatamente aclaró que «eso no significa necesariamente que se produzcan crecidas muy importantes. Hay que ver cómo evoluciona todo ese sistema hídrico».
El río sube, pero sigue en aguas medias
Para los vecinos de Santa Fe, el incremento del nivel del río y de la laguna Setúbal puede resultar llamativo después de varios años caracterizados por bajantes pronunciadas. Paoli señaló que esa referencia reciente puede modificar la percepción sobre la magnitud de la actual recuperación. «En estos momentos se ve que la laguna empieza a subir un poco, pero estábamos acostumbrados a los últimos años en los cuales el río estuvo siempre bajo», explicó.
Por eso, el especialista pidió poner los valores actuales en perspectiva al señalar que los registros en el Puerto de Santa Fe se ubican por encima de los 3 metros, aproximadamente, lo que corresponde a aguas medias. Si se toma el promedio de las máximas crecidas anuales históricas en el mismo punto, el valor ronda los 5 metros, lo que evidencia que la ciudad todavía se encuentra lejos de una crecida media en la zona.
La cuenca alta y la referencia en Corrientes
El comportamiento de las precipitaciones en la enorme cuenca de aporte ubicada aguas arriba, en Brasil y Paraguay, será un factor determinante para definir los caudales que ingresarán al tramo medio y la altura que alcanzará el río frente a la capital provincial.
Para quienes viven en Santa Fe y desean seguir de cerca la evolución del río, Paoli marcó un punto geográfico clave: la localidad de Corrientes. La explicación radica en que allí se reúne el Alto Paraná con el río Paraguay, definiendo el volumen de agua que pasará por la región.
Entre Corrientes y la capital provincial existe además un tiempo de traslado de la onda de crecida que oscila entre los 10 y 15 días, un desfasaje que permite contar con una ventana de anticipación, la cual se complementa con la observación previa del régimen de lluvias en la alta cuenca.
Claves para entender los volúmenes de agua
Para analizar una eventual crecida, los especialistas no miran solamente la altura, sino fundamentalmente el caudal, es decir, el volumen de agua que circula por segundo.
- El caudal medio histórico del río Paraná es del orden de los 17.000 m³ por segundo.
- La máxima crecida registrada, correspondiente al período 82-83, llegó a los 60.000 m³ por segundo.
- El umbral orientativo para comenzar a prestar especial atención se ubica cuando el río supera los 40.000 m³ por segundo.
Las grandes crecidas históricas de las décadas pasadas, como las del 92, 93 y 98, superaron los 7 metros, una realidad muy distante de los 3,30 metros actuales. Asimismo, los pronósticos a corto plazo del INA no anticipan que puedan superarse los 4 metros en los próximos días, más allá de una pequeña onda de crecida que transita desde Esquina hacia el sur, mientras que Aguas abajo de Corrientes ya se registra un leve descenso.
El foco puesto en la prevención en el área metropolitana
Santa Fe resulta particularmente sensible a estos escenarios por su ubicación en la confluencia de los sistemas del Paraná, el Salado y la laguna Setúbal, además de la presencia de extensos valles de inundación. Ante este panorama, el INA y los organismos provinciales mantienen un trabajo histórico en la gestión del riesgo hídrico, abarcando a localidades como Santo Tomé, Sauce Viejo y el norte provincial.
Para Paoli, la preparación y la inversión previa en prevención constituyen herramientas fundamentales para amortiguar el impacto de cualquier emergencia futura, permitiendo un ahorro sustancial frente a las etapas posteriores de respuesta y reparación. Mientras tanto, el mensaje principal apunta a la tranquilidad: el río continuará su curso durante los próximos meses, pero una suba en los niveles no equivale, por sí sola, a una crecida extraordinaria.
