Café de gatos

Gatogasinos: inauguraron el primer “cat café” en Rosario

A partir del interés por los gatos –evidenciado a lo largo de la historia y expresado en distintas manifestaciones artísticas– surgen propuestas como la de este espacio que trasciende lo temático porque invita a compartir un tiempo con las mascotas mientras se disfruta de los servicios usuales de un bar.
08-11-2022 | 16:54

Foto:Gentileza.
08-11-2022 | 16:54
Lucía Dozo


Tanto en la literatura como en el cine, y también en la pintura, la escultura y la fotografía, la presencia de los gatos revela el interés estético hacia estos animales, captados en su belleza –definida generalmente como misteriosa– y depositarios, en otros casos, de historias que van desde la fantasía de la literatura infantil (con ejemplos famosos como “El gato con botas” o el gato de Cheshire en “Alicia”, de Lewis Carroll) hasta la superstición y el enigma. En este clima de fascinación por los felinos domésticos surge Gatogasinos, “cat café” recientemente inaugurado en Rosario, ubicado en Cochabamba 1488, que está abierto de martes a sábados en el horario de 9 a 13 y de 17 a 20, y los domingos, de 10 a 13 (los lunes permanece cerrado), sin reserva previa.

Un café de gatos es usualmente definido como un establecimiento en el que los clientes pueden observar, acariciar o jugar con los gatos del lugar mientras permanecen en el sitio en donde, por otra parte, se accede a los mismos servicios que en cualquier otro bar. En el caso del nuevo emprendimiento rosarino, cuenta además con una tienda de accesorios para estas mascotas a modo de “boutique de gatos”. En nuestro país, hay sitios de este tipo en Buenos Aires que comparten el concepto pero este es el primero en Rosario.

En algunos otros casos se cobra una entrada para compartir un tiempo limitado con los felinos; en Gatogasinos esto no sucede (no se cobra entrada) y funciona como un bar. Lo que sí se regula es la cantidad de personas que ingresan por vez y el tiempo de permanencia para que no resulte invasivo para las mascotas. El espacio es amplio, con dos plantas en las que hay living, sector de cafetería, tienda de accesorios y terraza. La propietaria es la terapeuta holística Cecilia Fogel; los gatos que hay actualmente son ocho y son rescatados. Si bien en la
ciudad hay otros bares “pet friendly” –que permiten el ingreso de personas en compañía de sus perros y gatos domesticados–, esta propuesta se diferencia porque las personas que llegan no llevan sus propias mascotas sino que interactúan con las que están en el lugar; incluso, pueden alimentarlas, aunque con alimento que allí se les suministra. Desde su cuenta en Instagram (cat_cafegatogasinos) se señala que se trata de “un café holístico, donde se puede hacer gatoterapia, aromaterapia y musicoterapia, en un ambiente de armonía”.

En otros lugares del mundo

En Asia, el primer café de gatos fue Jardín de gatos y se inauguró en Taipéi, capital de Taiwán, en 1998. Su fama se extendió a Japón y allí se abrió, en 2004, el primero en la ciudad de Osaka, llamado Tienda de gatos; actualmente, estos establecimientos son muy populares en el país: solamente en Tokio hay más de cuarenta (el primero en la capital japonesa fue Tiempo de gatos, que abrió sus puertas en 2005). Los hay especializados en determinadas razas, en gatos negros o de otros colores de pelaje. Su popularidad se incrementó debido a una
reglamentación existente en ese país que limita o directamente prohíbe tener mascotas en edificios de apartamentos y conjuntos residenciales.

A través del tiempo, la propuesta fue replicándose en otros continentes. En Europa, el primer café de gatos fue Cafe Neko, en Viena, en 2012. En París se inauguró en 2013 en el barrio de Le Marais, en el distrito IV. También en 2013 abrió sus puertas el primer café de gatos en España, La Gatoteca, sede social de la ONG por la adopción de gatos ABRIGA, en Madrid. El primero en Italia fue el MiaGola cafè, que se inauguró en Turín en 2014. En Finlandia, el Kissakahvila Purnauskis abrió en la ciudad de Tampere en 2014. En Latinoamérica, el primero
estuvo en Ciudad de México (La Gatería, que cerró en 2019). En Chile, en 2016 se dio a conocer El Mundo de Dalí Catcafé, que se encuentra en la comuna de Providencia.

En Argentina, en CABA, en la zona del Abasto, el primero fue Cat Café Buenos Aires, anunciado como “un lugar exclusivo para hacer gatoterapia”, es decir, pasar el día rodeado de gatos, jugando con ellos y dándoles de comer, al mismo tiempo que se toma un café, y además con el objetivo de fomentar la adopción. Justamente, parte importante del concepto es que –más allá del momento de original esparcimiento que promueve– tanto la interacción como el ámbito en que se lleva a cabo permitan crear conciencia sobre el abandono y el maltrato de mascotas.

Gatos: origen e historia

En nuestro mundo urbanizado, suele señalarse que el gato “transmite la magia de los grandes felinos: flexibilidad, porte y nobleza al andar, y luminosidad en la mirada”. La domesticación de los gatos –a pesar de que los felinos comenzaron a poblar la Tierra hace millones de años– se produjo, según algunos estudios, hace diez mil años y fue realizada por los primeros agricultores de Cercano Oriente. A lo largo de la historia, los egipcios decidieron utilizarlos para mantener a los roedores lejos de sus almacenes de cereales (luego se convertirían en una deidad para esa cultura). Otras civilizaciones antiguas comenzaron a adoptarlos como animales domésticos y los fenicios los llevaron a Italia, desde donde se extendieron al resto de Europa. Aunque fueron asociados con la brujería durante la Edad Media y perseguidos por eso, el gato se convirtió siglos después en un animal casero muy popular en distintos lugares del mundo desde el siglo XVIII.

Entre las diversas teorías científicas acerca del origen del gato doméstico, figura la que presenta al gato salvaje africano también conocido como gato guantado como el antepasado del gato doméstico actual. En distintas culturas hay leyendas sobre su origen, por ejemplo, en el caso de la mitología egipcia se cuenta que Ra, dios del sol, cansado de la rebelión de los hombres, envió a la Tierra a su hija, que tomó el aspecto de una leona sanguinaria, Sekhnet, que, por iniciativa propia, comenzó a aniquilar a los humanos. Ra, para poner fin a esto, tuvo que enviar a un guerrero, Onuris, que amansó a Sekhnet, convirtiéndola en Bastet, la diosa de la música, la danza y la maternidad. Era representada como una mujer con cabeza de gata o como un felino sentado, de cuello esterilizado. De todas las razas de gatos actuales, el abisinio sería el más parecido a aquella representación.

Fueron los fenicios quienes llevaron los gatos desde Egipto hacia otras partes del mundo, especialmente Asia. En el 500 a. C. eran comunes en China, primero como parte de la nobleza y después, del pueblo. La raza persa es originaria de Irán y el siamés, de Tailandia. En la modernidad, con las pestes que asolaron Europa y la multiplicación de roedores, se dejó atrás el estigma que los condenó durante la Edad Media y fueron reivindicados por su utilidad.



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