Literatura

Rubén Leva: "La letra inesperada es el resultado de un proceso de años de trabajo"

El psicoanalista y escritor nacido en Casilda, que hasta hace poco tiempo residió en Rosario y, actualmente, en Funes, presentó en esta última ciudad su libro de cuentos La letra inesperada. Entre sus reconocimientos literarios se destaca haber sido ganador del concurso internacional organizado por la revista Crepúsculo. Participa de la revista Entropía, dirigida por Ebel Barat.

20-12-2023 | 9:58 |

El escritor nacido en Casilda presentó su libro de cuentos La letra inesperada.
Foto:Gentileza.

Mirador Provincial dialogó con el escritor y psicoanalista Rubén Leva (Casilda, 1951) que este año presentó su libro de cuentos La letra inesperada en la librería Ponsatti, de Funes, ciudad donde reside en la actualidad. Recientemente, además, ha participado de la revista Entropía, dirigida por Ebel Barat, en donde publican integrantes del grupo del taller coordinado por el mencionado autor.

Entre los reconocimientos literarios recibidos por Leva puede mencionarse, en 2011, el primer premio con su cuento La piel del invierno en el Concurso Internacional organizado en Buenos Aires por la revista Crepúsculo.

-¿Cómo fue el proceso de escritura de tu libro de cuentos La letra inesperada? El primer cuento obtuvo un reconocimiento en un certamen literario ¿qué otros premios y menciones recibiste?
-Parte de los cuentos de este libro fueron escritos durante mi participación en los talleres de Alma Maritano y Marcelo Scalona. Fue un proceso de varios años de trabajo: escritura, revisión en el taller con los coordinadores y los demás talleristas, en los casos en que habían sido escritos en su transcurso, corrección y reescritura. En realidad, el trabajo de corrección, según creo, no termina nunca.

Alfonso Reyes, en una charla con Borges decía que “publicamos para dejar de corregir”, yo creo que incluso después de publicar no es raro que uno retome un texto y vuelva a revisarlo y corregirlo, sobre todo si se da la oportunidad de una nueva publicación. El cuento al que te referís (el primero del libro) es El anillo y, en efecto, obtuvo el primer premio en el concurso Alma en el aire que organizó el Concejo Municipal de Rosario como homenaje a Alma Maritano. Alma fue mi primera maestra, la consulté cuando ella coordinaba un taller en la Asociación Médica de Rosario y yo tenía todo el deseo de escribir ficción pero, aun con ese deseo punzante persiguiéndome desde hacía años, no estaba nada seguro de poder hacerlo, así que, en ese sentido, me reconozco deudor de su enseñanza y su estímulo. Lo mismo puedo decir del tránsito por lo talleres de Andrea Ocampo, Marcelo Scalona y Ebel Barat.

Tuve la suerte de recibir otros premios en varios concursos, el primer reconocimiento que obtuve fue un segundo premio en un concurso de cuentos organizado por la Asociación Médica de Rosario con el cuento Un trabajo honrado; tiempo después, otro, también en la Asociación Médica, con el cuento Carver no te extraña; una mención de honor con Lo importante es competir en el concurso internacional de la revista Crepúsculo y un primer premio en el mismo concurso un par de años después con el cuento La piel del invierno; una mención de honor en el concurso nacional de cuentos Gastón Gori, organizado por la SADE, delegación Santa Fe; una selección para participar de una antología con otro que llamé Un productor pequeño pequeño en el concurso La historia la ganan los que escriben; una mención de honor por No sabés la que se viene en el concurso de Cuentos Ateos; otra selección para publicar en una antología con El abismo de su escote en el concurso Palabras escritas, palabras dichas y algún otro por ahí, que no recuerdo ahora; algunos de ellos forman parte de La letra inesperada.

En su momento, la participación en concursos me resultó muy estimulante y me alentó a seguir escribiendo. Hace bastante tiempo ya que no participo en ninguno y no es porque tenga nada en contra de ellos, al contrario, me parecen importantes y, como dije, sobre todo si uno tiene la suerte de que le vaya bien, no dejan de ser un buen incentivo.

-Destacaste tu participación en distintos talleres literarios de Rosario, ¿qué señalarías sobre esas experiencias? También en relación con lo colectivo, ¿qué podés comentar sobre la participación en antologías (algunas de las que mencionaste antes) junto a otros autores?
-Sí, he participado en varios talleres en Rosario, como decía, desde el de Alma Maritano, pasando por el de Andrea Ocampo y el de Marcelo Scalona hasta la actualidad en que asisto en Funes al de Ebel Barat. Con Ebel y el grupo de talleristas de Funes y Rosario publicamos una revista literaria digital llamada Entropía, en ella se aborda la obra de distintos autores consagrados y se publican textos de los miembros del taller. De esa revista, hace un par de meses publicamos un anuario en papel que editó Homo Sapiens; también Homo Sapiens publicó en 2021 una antología en formato libro con la que se estrenó el nombre Entropía, en la que participamos los asistentes al taller. Mi experiencia en la participacion de talleres ha sido muy positiva, como dije antes, me decidí a escribir en serio luego de incorporarme al de Alma Maritano. Abelardo Castillo dice que sólo tuvo una experiencia muy breve en un taller, en rigor sólo una breve consulta con un maesto de su pueblo al que le llevó un texto que había escrito y que la lección que en esa ocasión recibió le fue suficiente, bueno, mi experiencia no es esa, para mí siempre fueron muy importantes, incluso debo decir que fue el aliento de Marcelo Scalona y su disposición para asesorarme como editor el que me decidió a publicar La letra inesperada. En cuanto a las antologías, también tienen para mí un valor positivo, en ese sentido recuerdo la que hicimos en su oportunidad con el taller de Scalona y, actualmente, con el trabajo que llevamos adelante con Ebel Barat. Estas antologías tienen el particular valor de que la mayoría de los autores son compañeros del taller, en las de los concursos puede que uno no conozca a nadie y se pierda algo de lo enriquecedor que es el trabajo colectivo y el intercambio con otros que forma parte de la labor diaria del taller.

-Publicaste crónicas en el espacio de contratapa de Rosario 12. ¿Cómo funciona en ese caso la escritura en la observación y el registro de lo cotidiano?
-He publicado unas cuantas veces en Rosario 12 y, la verdad, es que no siempre han sido crónicas en relación a lo cotidiano o la realidad coyuntural política o social, algunas veces sí tuve eso en cuenta porque escribí motivado por algún suceso partticular del momento pero en otras ocasiones, tal vez la mayoría, han sido cuentos o relatos que escibía más movido por estímulos literarios, podríamos decir, que no estaban estrictamente ligados a la realidad. Sí, respetaba, por supuesto, los límites de forma y extensión que impone el diario y trataba de tener el cuidado de publicar lo que me parecía que podía tener algún interés para sus lectores. Escribo en pasado sobre este tema porque hace bastante tiempo que no publico ahí aunque me gustaba mucho hacerlo y, probablemente pronto intente, si me aceptan, retomar esa experiencia.


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