Concordia

Organizados contra la deserción escolar

Profesionales de distintos rubros se unieron y pensaron en un modo distinto de terminar con la deserción escolar en Concordia. Con una propuesta superadora, buscan cortar con un problema que aqueja a la zona sur de la ciudad.


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Integrar para Incluir (IpI) es una asociación civil sin fines de lucro fundada en Concordia por un grupo de ciudadanos convencidos de que la educación y el trabajo pueden evitar que tantos niños y jóvenes sigan cayendo en “la trampa de la pobreza”.

El trabajo está realizado por personas que se unieron pensando cómo ayudar a los habitantes de la zona sur, una de las más postergadas y que sirven de imagen a esas estadísticas de Indec que colocan a la ciudad primera en el ranking de pobreza. El objetivo: fortalecer las escuelas primaria y secundaria que funcionan en la Parroquia Gruta de Lourdes y a sus alumnos. Para eso, comenzaron a aplicar un programa educativo conocido como “Comunidades de aprendizaje” pensado para situaciones en las que las condiciones de vulnerabilidad se dan en el interior de una escuela y en su entorno.

Según explicaron desde la asociación, el programa “Comunidades de aprendizaje” se viene aplicando con éxito en colegios de España y Argentina. En especial, el grupo se apoya en la experiencia que lleva ya dos décadas, del colegio Buen Consejo, en Barracas (CABA) entre cuyos alumnos y exalumnos hay jóvenes que viven en la Villa 21-24 y, sorteando “la trampa de la pobreza” lograron movilidad social ascendente, incluso yendo a la universidad.


DESDE LA EDUCACIÓN


Federico Schattenhoffer, ingeniero y docente y actual presidente de IpI conoció el proyecto del colegio Buen Consejo y lo propuso a algunos amigos que a su vez lo compartieron con otros. Decidieron formar un grupo de voluntarios que fundaron la asociación civil sin fines de lucro que desde el año pasado tiene personería jurídica y está inscripta en los organismos administrativos correspondientes. “Empezamos a soñar con una solución desde la educación”, dijo Schattenhoffer a Mirador Entre Ríos y explicó que esa “trampa” se desprende de las investigaciones para reducir la pobreza que recibieron en 2019 el Premio Nobel de Economía y fueron realizadas por los científicos, Abhijit Banerjee, Esther Duflo y Michael Kremer. “En pocas palabras, ese concepto expresa la constatación de que, sin apoyos y recursos educativos, las personas que hoy se encuentran en situaciones de vulnerabilidad extrema, en pocos años estarán peor aún. Decimos que parece un sueño porque es un problema muy grande, pero creemos que estamos en el buen camino”, agregó Schattenhofer.

En lo que va de este año IpI lanzó un sistema de padrinazgo pedagógico, que funciona con colaboraciones. “Implica una contribución mensual mínima de mil pesos y ya se registraron 173 aportantes de distintas ciudades y provincias. Se aspira alcanzar al menos a unos 400 padrinos de manera de tener uno por cada alumno de las escuelas de Lourdes”, explicó.

Los fondos recaudados se destinan a proveer de útiles, calzado o abrigo al niño o joven que más necesite, y a arreglos mínimos de la infraestructura. Más allá de la oportunidad que significa la colaboración de los padrinos, IpI organizó una campaña de recolección de útiles y otra comunidad educativa tuvo un gesto: la directora de la escuela Nueva Escuela Acuarelas supo de la iniciativa y la propuso a los alumnos del último año del secundario, que coordinaron lo que resultó una importante cantidad de carpetas, lápices y otros productos.

También sorprendieron gratamente a la asociación dos donaciones de particulares que, al celebrar un evento familiar solicitaron a los invitados sustituir los regalos por un aporte para esta asociación. “Con esas dos donaciones ya se están haciendo los arreglos en los techos para evitar que se sigan lloviendo aulas y otros ámbitos de la escuela”, informó Schattenhoffer.

Aunque cuenta con el aporte de los padrinos personales, Integrar para Incluir tiene como meta la conformación de una red de padrinazgos empresariales para la construcción de aulas, sanitarios y un salón que son necesarios para mejorar el espacio. Además, quieren acordar alianzas con otras organizaciones, empresas u organismos públicos para la realización de pasantías, actividades deportivas o servicios médicos; garantizar el secundario completo, dar apoyo escolar y ofrecer talleres para padres y acompañamiento familiar.


MIRAR AL DE AL LADO


Más allá de las actividades llevadas a cabo por quienes iniciaron la propuesta, desde la parroquia y la escuela ven con buenos ojos la iniciativa y, sobre todo, destacan que la acción permita conocer la realidad del otro e involucrarse para tratar de mejorarla.

El padre Daniel Petelín, párroco de la Gruta de Lourdes y socio fundador de IpI, consideró: “En esta comunidad vivimos y padecemos realidades sociales para las que muchas veces no se ven salidas. Veo como muy bueno este programa porque ayuda a que cada uno pueda proyectar algo más que ir a buscar en el volquete de la basura o tratar de obtener algo sin tanto trabajo. Este programa ayuda a pensar, a elevarse, a programar, ayuda a dignificarse y no está orientado solo a los niños y adolescentes, sino también a las familias”.

Según entiende el cura, el proyecto ayudará a “cortar la cadena. Con este programa se ayuda a toda la red social de nuestra comunidad porque los niños ven mucho el modelo de sus padres y se preguntan para qué ir a la escuela si para buscar en la basura no se necesita estudiar. Si se ayuda a los padres a crecer, a tener proyectos y a organizar la vida de otra manera los niños también lo harán. A mí me gusta soñar con cosas grandes y saber que es posible”, aseguró.

El apoderado legal de la institución educativa, Hugo Putruele, dijo a Mirador Entre Ríos que “la escuela tiene 340 alumnos en total, muy buena formación en la escuela primaria y hasta el tercer año en secundaria. Vamos a buscar que terminen la escuela y hagan la universidad, es un sueño que se hará realidad”, expresó.


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