De los álamos viene, de las palabras se nutre

Gianfranco Casaccia: Entre el filo y fuego de las palabras

Desde los tempranos años Gianfranco viene manteniendo una sostenida actividad literaria, poética, apuntalada en su libro “El Cantor”. En entrevista con Mirador el autor repasa su trayectoria de enorme trabajo, siempre atento a la sensibilidad de los demás.

23-12-2023 | 10:42 |

“Mi infancia tuvo siempre una niñez llena de sueños e ilusiones”
Foto:Gentileza

Para leer durante el verano, esta cronista ofrece leer “El cantor” del escritor y poeta rosarino Gianfranco Casaccia. En diálogo con Mirador Provincial, el poeta recorre su trayectoria literaria y nos adelanta lo que se viene a futuro.

-¿Cuándo comenzaste a escribir?

-Mi aventura con la literatura comenzó en la escuela primaria, lo hacía para jugar, para soñar. Las cosas se pusieron serias cuando, una vez en la facultad, en el segundo año de la carrera de letras, nos azotó la pandemia. Ahí, encerrado, enojado, triste, asustado, sin nada más que hacer que leer, leí a Lukács, a Marx, Barthes, los poetas románticos, y dije, “ah, todo esto que hago realmente puede volverse algo serio” entendí que la literatura era más que un simple juego, que era una herramienta muy poderosa de transformación del mundo. Hoy me encuentro acá, con un poemario en mis manos llamado “El Cantor” y coordinando, junto a mis compañeros Felipe Novoa, Agustín Orpianesi y Joaquín Cosentino, una revista de arte muy peculiar llamada Filo y Fuego.

-¿Hay en vos momentos de explosión que se plasme en la hoja?

-Una de mis grandes influencias es el romanticismo y ahí se plantea la exaltación de los sentimientos. Yo no creo que exista la literatura como un arte separada a las demás. Para mí son diferentes expresiones de lo mismo: de sentimientos.

El arte es de la gente, y lejos de cerrarlo hacia interpretaciones complejas y teorías solo para entendidos, me gustaría un mundo donde el arte sea democratizado, regalado, simplificado, abierto, dado y recibido.

-¿Cómo transcurrió tu infancia?

-Mi infancia fue siempre una infancia llena de sueños e ilusiones. Uno habitualmente cree que la infancia es la niñez, pero para mí no. La infancia para mí es la inocencia de creer que las cosas pueden cambiar. Yo hoy, con 23 años, me siento un infante en muchos sentidos, y lo hago con orgullo. Yo hoy creo en que el mundo puede mejorar, creo que las injusticias pueden revertirse sin derramar sangre, que el cambio climático puede revertirse, que las ideas abren mentes y que la literatura puede hacer que las personas vean el mundo con otros ojos. Creo que la gente es buena y que quiere hacer el bien, y que en algún momento vamos a encontrar la manera de cumplir nuestros sueños. Me han dicho que soy un utópico, que niego la realidad, pero yo creo que no, que nadie puede despertar si primero no duerme y sueña, y yo sueño cada noche.

-¿Cómo surge Filo y fuego? ¿Cómo es la autogestión de la misma?

-Filo y Fuego fue nuestro intento real por tratar de cumplir el sueño. Más arriba hablé de lo importante que fueron para mí los críticos como Lukács, Barthes o Shklovski. El arte, aprendí de ellos, refleja la realidad, y no solo eso, muestra la realidad de una manera tal que nos hace ver el mundo con una atención diferente, con el filtro que pueden poner los sentimientos. Y hoy, lamentablemente, y más en Rosario, vivimos en una sociedad que deja de lado los sentimientos en la automatización de la vida. Yo soy docente de literatura y les suelo preguntar a mis alumnos ¿qué les produce ver en el noticiero el titular de que asesinan muy seguido a jóvenes de su edad? Lamentablemente todos coinciden en que no sienten nada. Y es lógico, no es su culpa, vivimos tan rodeados de muerte, de violencia, de pobreza, de angustia, de sufrimiento que en cierta manera lo más normal es ignorar todo eso para vivir en paz. Es un mecanismo de defensa. Pero si lo ignoramos, jamás vamos a hacer nada para mejorar la situación en la que estamos, y todo seguirá empeorando.

El arte tiene el potencial de romper con eso, de hacer que nos importe la realidad por nuestra propia cuenta. que nos haga sentir, que nos haga soñar, y que, en última instancia, como hacemos con todas las cosas que nos importan, nos haga actuar, y quizás de ahí nazca una idea realmente buena que nos haga mejorar, porque a partir de las acciones nacen los cambios. Filo y Fuego nace con la intención de promover este arte, buscando justamente la acción.

-Pessoa decía “la vida no basta, por eso existe la literatura”. ¿Compartís esa idea?

-Creo que sí. La vida es inmensa y es imposible de conocerla en su totalidad, necesitamos la ayuda de cosas externas a nosotros, y la literatura, por todos los motivos que venía enumerando, puede darnos ese extra que hace que tomemos conciencia de lo que nos pasa y podamos conocer el mundo de otra manera.

-¿Crees que la poesía debería propagarse como un contagio en las aulas, en las calles?

-Contagiarse, qué hermoso término. Y sí, definitivamente, nuestro fin es ese, tuvimos el privilegio de poder estudiar una carrera universitaria, de poder disponer del tiempo para leer libros y libros, y aprender de la experiencia y las ideas de muchísimas personas, creemos que es necesario contagiar los sentimientos y creemos que es una responsabilidad hacerlo. Que la gente pueda elegir lo que sienta, pero con el conocimiento suficiente del mundo como para no dejarse influenciar por manipulaciones externas.

-¿Cuánto es prudente aguardar antes de publicar?

-Uy, publiqué “El cantor” después de tres años de trabajo la semana pasada y ya me estoy arrepintiendo porque creo que no estoy preparado para lanzarlo. Si no fuera porque una noche borracho mandé un mail a una editorial, creo que nunca hubiera dejado de aguardar nunca. La obra de un artista está viva, nace, crece y se reproduce (nunca muere), y publicarla es soltarle la mano y ver como ese hijo que nació de vos se aleja para hacer su vida. Haber publicado la obra, verla en un libro y ver que ya no puedo cambiar ni una coma me dice que ya no me pertenece, y que tengo que dejarla ir para que pueda vivir su vida. Me dice que ya no soy escritor, sino un lector o un crítico más.

-¿Algún proyecto que nos puedas adelantar?

-Sí, con Filo y Fuego estamos por iniciar una nueva convocatoria, como todos los meses, y queremos invitar a toda la comunidad artística de la ciudad que se encuentre interesada, a participar. A hacer de este mundo un lugar mejor, y a usar la poesía para lograrlo.


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