Incrementados por la pandemia

Los ataques a escuelas, delitos preocupantes que se repiten en Rosario

 


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Las escuelas de Rosario son lamentablemente noticia. En los establecimientos educativos de la periferia de esta ciudad se produjeron diversos actos vandálicos y robos. Una problemática triste que se muestra como un signo de alerta. Hechos que invitan a la reflexión y a la búsqueda de soluciones. Lo atacado no es cualquier lugar. Es una escuela. Allí se juntan el aprendizaje, la socialización, la superación personal, la amistad. La vida en sociedad.

A modo de ejemplo cabe señalar la escuela 6.383 Estanislao López de Montevideo 6.720 de zona oeste, que sufrió siete robos en todo 2021. 2020, el año con menor actividad del siglo, había pasado sin sobresaltos. Su directora, Silvana Flores, habló con Mirador Provincial sobre este tema: “Esta es una escuela de una zona vulnerable. Si bien es de familias trabajadoras, han sido un poco víctimas también de la situación que causó la pandemia. Muchas necesidades que en ese momento había se complicaron a lo largo de estos casi dos años que nos tocó vivir”.

Pese a que el año pasado fue de mayores restricciones que éste, los hechos delictivos se sucedieron en 2021 y no en 2020. “El año pasado no tuvimos ninguna situación. Al contrario. Entregamos copas de leche, tuvimos las puertas abiertas. Cuando estaba todo cerrado nosotros tuvimos algunas actividades sociales como para paliar un poco la situación. El año de los robos fue 2021”, comentó Flores. Desgraciadamente, en julio la incursión fue dañina. “Rompieron puertas, tiraron los libros de la biblioteca. Realmente encontramos la escuela dada vuelta. Se llevaron mesas, sillas, computadoras. Hicieron como una mudanza. No podemos entender de qué manera y cuál fue la modalidad”, expresó Silvana.

Osvaldo Biaggiotti, delegado regional de la Región 6ª del Ministerio de Educación de la Provincia, comentó sobre esta práctica delictiva: “Hay varios factores que confluyen. La pandemia ha sido uno de esos factores aunque es un problema multicausal que obedece también al deterioro de algunas variables socio-económicas. Al fenómeno de la violencia que está afectando a todo el arco oeste que se extiende de norte a sur en la ciudad de Rosario”. Biaggiotti aseguró que determinados sectores que optan por el camino delictual han empezado a tomar las escuelas como blanco. “En muchos casos, robo de cables o robo de piezas de bronce, de cobre. Algún mobiliario también. Y en algunos casos se trata de la vandalización de escuelas que estaban más libres para ser atacadas”, dijo el funcionario. Desde el Estado provincial tienen contabilizados unos 20 ataques a escuelas por mes en los últimos tiempos.

Cabe preguntarse cuáles son las causas de este comportamiento social incorrecto. Sobre esto, Biaggiotti dijo: “Como todo fenómeno social admite un análisis que atienda a la complejidad del fenómeno. Hay una entidad simbólica que representaba la escuela tiempo atrás que ya evidentemente se ha perdido. Esto habla de cuestiones tales como la falta de pertenencia o el desprecio por lo público. Habla también de la desesperación de algunos sectores que con tal de hacerse de algo que le permita obtener algunos pesos no dudan”. La directora Flores aseguró: “Las escuelas son los últimos bastiones de verdaderas ideologías, de lugar de compromiso social. No se la agarran con las escuelas porque sí. Se la agarran con las escuelas porque son fáciles de ingresar, porque hay cosas, pero acá se han llevado hasta ollas para hacer las meriendas”.

El hombre de Educación dijo además: “En muchos casos hemos comprobado que son ex alumnos. Son jóvenes, ex alumnos de la misma escuela que atacan o que vandalizan. Esto tiene que ver también con el deterioro de las expectativas, de los horizontes de proyección, de los proyectos de vida de tantos jóvenes de Rosario que ven un serio deterioro de sus condiciones socio-económicas. Que tienen en el narcomenudeo a una salida desesperada, fácil en cuanto a cómo ocupan su tiempo y cómo se ganan la vida. Son contextos en que si ni siquiera la vida tiene valor, mucho menos va a tener un edificio escolar”. Osvaldo Biaggiotti afirmó también que hace dos o tres décadas atrás la escuela era como un límite. “La escuela se respetaba. Ahora ese límite notamos con desazón que se ha perdido”, agregó. Por su parte, la directora expresó: “Pasa lo que pasa en toda la sociedad. La falta de trabajo, necesidades, vivimos en un mundo consumista, difícil, que te pide que tengas cosas, un par de zapatillas. Y además la droga. Eso también es una cuestión que influye en los jóvenes. El consumo también trae situaciones de desesperación que los llevan a no estar en los cabales”.

Por otro lado, Silvana Flores quiso enfatizar las acciones positivas de la escuela: “Esta es una escuela que trabaja muchísimo. Tenemos proyectos grosos que por ahí no salen. En esta escuela, llevamos adelante un montón de proyectos que si fueran de otras escuelas, estaríamos en todos los medios. Proyectos de radio, de huerta, de mosaiquismo. Esos son las reales posibilidades que uno le da a los chicos”. “Me gustaría decir que sí, nos robaron siete veces, que me sentí devastada, que me dije ‘¿qué estoy haciendo gestionando acá?. Estoy cansada, estoy harta’ y me ganó la angustia. Después empezaron a venir los papás, renovamos la cooperadora, vinieron donaciones y renovamos la esperanza. Resurgimos. No es poco en los tiempos que corren”.

Con el hecho consumado, desde la Provincia se busca ofrecer paliativos. “Vamos con el FAE para responder de modo urgente a la necesidad que se genera luego del robo, la destrucción o la vandalización -comentó Biaggiotti-. Reponer lo faltante, instalar rejas, cambiar cerraduras, reponer el tanque o el mobiliario, la cisterna o los cables que han sido sustraídos. En otro orden, estamos respondiendo con policía adicional en no menos de 20 establecimientos”. El funcionario provincial dijo también: “A largo plazo hay un trabajo que es el más específico que es la concientización, el trabajo con la comunidad educativa. Tiene que ver con instalar en los niños y adolescentes esto de que la escuela es de todos, que a la escuela se la cuida, que la escuela es sagrada, que es un lugar donde deben estar protegidas las infancias, las adolescencias y protegida la infraestructura porque es el medio material para lograr los fines y para cumplir con el derecho universal a la educación que se procura garantizar. Esto no es de un día para el otro y no llega a todos”.

Encontrar soluciones a algo así no parece una tarea fácil. “En primaria no tenemos problemas de consumo, al menos en esta escuela -comentó Flores-, pero sí a algunos que rodean al niño que viene acá. Si uno está aliado con el policlínico, con el distrito, nosotros hacemos esas redes, entonces hay posibilidades de que los chicos salgan adelante. Porque ese chico necesita un psicólogo y si no tiene acceso a la salud, se le complica el doble”. La directora agregó: “La solución es darle a las escuelas el lugar que tienen, que no seamos los que apagamos los incendios, los que entregamos la comida cuando no hay, sino que también tengamos buenas computadoras, buenos docentes, buenos sueldos que impliquen el compromiso de la gente que está dentro de la escuela porque los chicos pasan mucho tiempo dentro”.



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