Arrancó derechito el ciclo de Saralegui

¿Quién es la máscara?: volvió a ganar...¿es Colón?

Goleó a Estudiantes en La Plata y ahora se lo cargó a un Patronato que llegaba agrandado por haber bajado a los tucumanos en el Grella. Colón encuentra un poco de paz y tranquilidad desde adentro de la cancha hacia afuera.


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Un arquero salvador, un "5" armador y un "9" goleador. Con esa sencilla, vieja y eficaz receta volvió a ganar el Colón de Marcelo Saralegui, esta vez en el Cementerio de los Elefantes y con el empuje de su castigada (injustamente) gente en las tribunas del Brigadier. Ignacio Chicco con sus tapadas, Baldomero Perlaza jugando con ADN colombiano para repartir y un partido interesante de Ramón Darío Ábila (lo sentenció "Wanchope" desde los doce pasos) fueron las claves de algo que parecía olvidado en el Cementerio de los Elefantes: jugar bien y ganar en casa.

Desde el vamos, a los famosos infladores anímicos lo podrían haber usado los dos en ese primer tiempo, porque Colón venía de golear a Estudiantes de La Plata con el cambio de técnico (la llegada de Marcelo Saralegui) y porque Patronato se había anotado un "triunfazo" bajando al puntero tucumano en el Presbítero Grella. Sin embargo, en esa primera parte, el equipo de Facundo Sava faltó a la cita de manera sorpresiva.

Todo lo que pasó en ese capítulo inicial fue propiedad exclusiva del dueño de casa: goles errados, gol marcado por penal adjudicado (se lo hicieron a Perlaza y lo canjeó "Wanchope") y hasta la gran polémica de un penal no otorgado, donde el VAR lo perjudicó a Colón. En la casilla de Ezeiza, estaban mirando otro canal: Lautaro Geminiani lo taló al cordobés Bernardi mientras la pelotita seguía sin desviarse. No lo vio Echavarría pero tampoco lo llamaron.

Si algo estaba claro, más allá de los cambios del "Colorado" Facundo Sava, era que Patronato no podía jugar tan mal en el complemento como sí lo había hecho en esos primeros 45 minutos en Santa Fe. Fue por eso que a los 2 minutos primeros y a los 12 después fue Ignacio Chicco el que apeló a todos sus recursos como golero para evitar el empate entrerriano. Primero, voló para desviarla por arriba del travesaño; después, en un penal a la carrera, se lo tapó a Geminiani cuando entraba solito por atrás como "4".

El punto de quiebre del juego, sin dudas, pudo ser a los 19 cuando "Pulga" lo encontró a Perlaza libre en la puerta del área, el colombiano la pinchó para Ramón Darío Ábila y "Wanchope" intentó hacer en dos movimientos lo que los libros de definición indican sólo uno. Al querer bajarla, se le fue larga estando mano a mano y Altamirano la mandó al córner a puro manotazo.

El partido, en términos de "espectáculo público" estaba movidito. Lo que Colón no sentenciaba en el arco de Altamirano lo seguía evitando Ignacio Chicco, que se hacía figura con sus guantes: a los 23 y estando "tapado" con un ramillete de botines, se lo sacó a Quintana con otra muy buena reacción.

Y en ese final infartante, más allá de los empujones de Patronato y esa última bola mal manejada (eran cuatro contra uno) por el once del "Colorado" Sava, el que casi se mutila es el propio Colón que se cansó de errar: caño de Farioli, remates desviados y el de Sánchez Miño de cabeza sin arquero que no tiene ninguna explicación.

En el peor momento del año, apareció Colón. "El mensaje de Saralegui a los jugadores fue Maradoneano", filtraron para explicar la fuerte motivación a la que apeló el querido ex jugador uruguayo, hoy al frente del plantel y bombero del peor incendio que se recuerde en los últimos tiempos por el lado de la Catedral del Sur.

Dos jugados, dos ganados; seis de seis para "Saraga" y para "Samanta". Como en esos mojones recordados de la historia (el "Pepe" Etchegoyen en el ascenso del '65 y Nelson Pedro Chabay en el recordado ascenso de 1995 con el "Buche"), Colón buscó su mejor medicina del otro lado del Río de La Plata. "Vamo' Arriba", se escuchó desde el primer día el grito desde la República Oriental del Uruguay.

Ganó Colón...en La Plata. Volvió a ganar Colón...en Santa Fe. ¿Quién es la máscara?, se preguntan en el sur de la ciudad de Garay. Volvió a ganar y lo hizo en casa: ¿es Colón?. Todo parece indicar que sí. Todo indica que es Colón, buscando un viejo camisón. Buscando alguna religión. Buscando un incienso ya. Buscando un sueño en el placar. Es el mismo Colón, buscando un símbolo de paz.

Gol y chau al "cuco" de Altamirano

El ingenuo agarrón de Jorge Valdez Chamorro al colombiano Baldomero Perlaza derivó en que Pablo Echavarría señale el punto de penal y favorezca con la pena máxima al dueño de casa. Claro que enfrente estaba, como arquero de Patronato, Facundo Altamirano, un golero que había "embrujado" al Sabalero en Copa Argentina.

Es que ese día (22 de junio) cuando Colón fue eliminado de la Copa Argentina en el Coloso Marcelo Bielsa de la ciudad de Rosario, el arquero del "Patrón" fue clave con los penales, primero en los 90 minutos reglamentarios y luego en la tanda desde los doce pasos.

A los 29 minutos el arquero Facundo Altamirano le atajó un penal al delantero Luis Miguel Rodríguez para sostener el empate en cero. Cuando el 1 a 1 (Ábila para Colón y Sosa para el "Patrón") quedó sellado, hubo que ir a los penales.

Desde los doce pasos no estuvieron efectivos: para Patronato Diego García desvió su remate por arriba del travesaño, igual que Juan Barinaga, pero convirtieron Alexander Sosa, Franco Leys y Raúl Lozano.

Por el lado de Colón, Paolo Goltz elevó su tiro, Altamirano se lo atajó a Rodrigo Aliendro y "Wanchope" Ábila lo estrelló en el palo, por lo que no bastaron los goles de Christian Bernardi y Federico Lértora para evitar la derrota.

Ahora, otra vez con un penal a favor, "Pulga" Luis Miguel Rodríguez se lo dejó a Ramón Darío Ábila y esta vez el cordobés no falló, festejando en el arco de J.J.Paso. Así, se terminó el karma sabalero con los penales teniendo a Facundo Altamirano en el arco de Patronato.



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