Campaña

A la espera de un verano seco, en Concordia trabajan para evitar grandes incendios

Los Bomberos Voluntarios de la localidad saben que la temporada será difícil. A la sequía y el calor, se suman las imprudencias. Buscan concienciar a los ciudadanos.


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El evento climático La Niña siguen presente en gran parte del territorio nacional y la sumatoria de tres años consecutivos de sufrir la misma situación de sequía agrava aún más las características hídricas del país y las provincias que la sufren.
Aunque los pronósticos adelantan que “el comienzo de diciembre puede presentar algún alivio parcial”, los patrones indican que habrá faltante de precipitaciones.

Al parecer la temporada estival será similar a la vivida durante fines de 2021 y 2022, y eso genera preocupación. Es por esa razón que los Bomberos Voluntarios de Concordia comenzaron con las campañas de concienciación en instituciones y redes sociales para evitar los incendios de grandes magnitudes.


“Creemos que dar el mensaje y mostrar ejemplos de lo que sucedió es una manera efectiva de llegar a la gente”, sostuvo Juan Medina, subjefe de los Bomberos Voluntarios de Concordia. 


El verano anterior marcó un antes y un después. Campos, chacras y hasta domicilios fueron consumidos por el fuego y los bomberos trabajaron casi sin descanso. Eso evidenció la falta de responsabilidad de los ciudadanos, pero también las carencias en el cuartel. Ahora quieren tener una temporada más tranquila y para eso tratan de equilibrar esa combinación de factores.

Preparados y esperando buen comportamiento


El Subcomandante Juan Medina es subjefe de los Bomberos Voluntarios concordienses. Ante la llegada de los primeros días de temperatura elevada, y de incendios que hicieron poner en marcha varias autobombas, comenzaron las tareas de prevención y, asegura, son las más importantes.

“Terminó noviembre, que fue un mes que tuvo mucho calor, sobre todo en la segunda quincena. Afortunadamente hubo algunas precipitaciones y eso ayudó. De todos modos no nos relajamos porque tuvimos incendios en campos y quintas de la zona más alejada del ejido urbano y también fuimos a Federal, en donde se quemaron 60 hectáreas de las 500 que tiene un campo al que debimos ir. La gente tiene que ser cuidadosa y entender que se produce un desgaste en los equipos y, principalmente, en los bomberos que, al menos en el verano pasado, terminaron todos muy desgastados, por eso nos acercamos a la comunidad”, explicó a Mirador Entre Ríos.

-Se espera un verano con pocas precipitaciones, parecido al anterior ¿Cómo se preparan para eso?

-En la parte técnica, de maquinaria y equipamiento, estamos mejor que cuando comenzamos este año. Pudimos incorporar, a través de la Secretaría de Ambiente, una camioneta; Salto Grande también nos dotó de un equipo de ataque de incendios, también tenemos una nueva autobomba y un camión cisterna de 10 mil litros. Estamos bien en lo que a eso respecta porque tenemos equipos nuevos y eso es importante. Además pudimos comprar más equipos para el combate de incendios forestales. Tenemos mochilas nuevas que nos facilitarán ese trabajo.

Lo que nos preocupa es poder contar con la cantidad de personal suficiente para trabajar porque al ser voluntarios todos tenemos otros trabajos. Tal vez los estudiantes tengan más tiempo a disposición porque rendirán sus exámenes y tendrán descanso, así que quizás sean los que más tiempo pasen en el cuartel.

Más allá de la combinación de recursos humanos y materiales, nosotros siempre repetimos que lo importante es que los vecinos puedan entender que no deben quemar en días de mucho calor y los dueños de campos deben saber cómo combatir principios de incendios y tener a mano equipamiento. Además también deben tener limpios y desmalezadas sus propiedades para evitar que, si hay incendios, se expandan las llamas, pero eso parece ser lo más difícil.

El verano anterior marcó un antes y un después. Campos, chacras y hasta domicilios fueron consumidos por el fuego y los bomberos trabajaron casi sin descanso. 


-¿Por qué falta el factor humano en el cuartel o preocupa tener el personal? ¿No se suman personas que quieran hacer la tarea?

-En el cuerpo activo somos 30 personas y se están recibiendo 6 aspirantes que comenzarán a trabajar. De todos modos, eso no significa que estemos disponibles los 36 porque lidiamos con las otras tareas que hacemos, sobre todo con lo laboral que nos complican los horarios.

Estamos trabajando en eso, hicimos gestiones con el gobierno provincial para poder ampliar el cuartel, tener más espacio físico para poder tener más personal, así como también mejorar la parte económica porque debemos capacitar a quienes se suman y también darles los equipos.

Más allá de eso, estamos incorporados en un sistema que ante una emergencia que se nos pueda ir de las manos en la capacidad de respuesta podemos acudir a cuarteles vecinos como el de San José, Ubajay o Colón. Todos en la zona nos ayudamos.

-Hablan de concienciación, ¿cómo trabajan en eso?

-Todos los años intentamos hacer campañas en las redes sociales, pero también damos charlas en el cuartel o en instituciones educativas o empresas. Creemos que dar el mensaje y mostrar ejemplos de lo que sucedió es una manera efectiva de llegar a la gente.

Lo que queremos, también, es que cambie un poco el comportamiento. Sabemos que en algunos barrios se amontona basura y encuentran como solución la quema, pero eso se convierte en problema. A los dueños de campos o chacras les pedimos encarecidamente que cuiden su tarea y no quemen, porque a veces creen que es un fuego controlado y en días de mucho calor todo se magnifica. Afortunadamente comprenden y son pocos los que siguen “jugando con fuego”.

-Entonces, ¿por qué hay gente que sigue realizando quemas?

-Eso es algo que nos preocupa, porque a partir de quemas que comienzan como una práctica presuntamente poco riesgosa surgen grandes incendios. Lo estuvimos trabajando con distintos organismos, tanto de ambiente como gobierno en general. Tratamos de hacer otros trabajos además de las campañas y charlas, pero después vemos que siguen quemando.

En lo que al gobierno respecta, encontramos mucha dificultad con la aplicación de las multas, de los castigos a quienes incumplen. Como esto no sucede, quienes realizan las quemas siguen yendo por el mismo camino más allá de los riesgos. Es una cuestión cultural y de educación. Nosotros tratamos de trabajar y procuramos que los vecinos se sumen a la prevención, aunque tengan excusas es mejor que se enojen por un no a que ocasionen un incendio que pueda terminar con viviendas y hasta con vidas.

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