Música folclórica entrerriana

De Costa a Costa y la importancia del encuentro

Con 11 años de existencia, el movimiento trata de revalorizar y difundir la cultura folclórica a través de distintas actividades. Todos los años se realizan dos instancias presenciales, una en Concepción del Uruguay y otra en Paraná. Una entrevista con integrantes del colectivo donde se reivindican las raíces populares, la naturaleza y la música.


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Entre ríos y lomadas, entre montes y campos para ganado, entre humedales y plantaciones agrícolas, la provincia se asienta en un sinfín de atravesamientos que no son solo geográficos o físicos sino que también pasan por lo cultural. Influenciados por ciertas prácticas que fuimos tomando de, en primera medida, nuestra esencia pura, de habitar en un territorio insular rodeado de ríos que nos separan y nos conectan con otros lugares. Pero también de lo que fuimos absorbiendo de nuestros vínculos con el Uruguay, con Corrientes y Misiones al norte y de lo que venía del sur y la zona centro del país. Con los años la identidad entrerriana se mantiene firme y en cada charla en la que tenemos la posibilidad de decir “yo soy de Entre Ríos” algo nos moviliza en nuestro interior y se nos va enraizando cada vez un poco más.

Dentro de todas las cuestiones que nos identifican, como el mate, el criollo y el gaucho, la naturaleza y su diversidad, el fanatismo por la pesca, y por ende por el pescado, uno de los puntales que surge como fundamental es la música. Como el cuarteto es para Córdoba y la cumbia es para Santa Fe, la música folclórica es para Entre Ríos. ¿Quién no tiene recuerdos de su infancia y adolescencia en la que los abuelos, abuelas y tíos se pasaban mañanas enteras, a veces alrededor de un fuego y otras tantas alrededor de una mesa, charlando y de fondo se escuchaban los acordes de una guitarra criolla, un sapucay de corazón o la melodía de un acordeón? Vivir la Entre Ríos es pasar por este montón de prácticas y formas, de vivencia y recuerdos, que van construyendo ese “ser yo mismo” que no siempre empatiza con esa música en sus años posteriores pero que no puede negar que es parte de la historia personal de cada uno.

Una charla desde el corazón

“Por más que vos no la conozcas, la música te conoce a vos”. Así finalizaba una charla de una hora y media con tres integrantes de De Costa a Costa, un movimiento de cultura entrerriana que tiene como objetivo revalorizar y difundir la música folclórica de la provincia a través de diversas actividades, encuentros y talleres en donde también se le da espacio al teatro y a la danza. Con 11 años de vida, este grupo tiene como base un espíritu de unificar a las dos costas principales de Entre Ríos, la del Paraná y la del Uruguay a través de las prácticas folclóricas y transitar todo el territorio bajo la premisa de que en la provincia pasan cosas y necesitan ser acompañadas e impulsadas.

Gisela Soledad Castañares (S) es nacida en Buenos Aires y entrerriana desde hace varios años. Formada desde chica en el folclore y desde su profesión de locutora cree que con la palabra se educa y se aprende. Lautaro Alarcón (L) es comunicador, trabaja en radio y comunicación institucional, además de ser parte del movimiento. Al igual que Soledad, está vinculado con el folclore desde chico y sostiene que nos atraviesa aunque no lo sepamos y que la importancia de la música pasa por lo que nos hace sentir. Maru Figueroa (M) es guitarrista y docente y el folclore para ella es una elección. Una vez pasada su etapa de formación se volcó de lleno a la música popular. Entiende que el folclore es un sistema de vivencias y que va más allá de una canción.

-¿Cómo surge De Costa a Costa?

-M: Hace poco más de 10 años, en el verano de 2012, surgió como un par de juntadas informales entre un grupo de músicos, en Concepción del Uruguay y Gualeguay, que estaban indagando sobre la música entrerriana, preguntando por sus cultores, autores y artistas. Una de las intrigas que tenían era saber qué pasaba en Entre Ríos que era tan difícil conectar cada uno de los puntos de la provincia. En abril de 2012 se organizó un encuentro un poco más grande y abierto a la comunidad, que se realizó en Paraná. Una de las premisas era indagar sobre nuestra música de raíz folclórica, qué autores había más allá de la chamarrita, que siempre fue el género que se identifica con la provincia de manera un poco arbitraria. Pasaron 10 años y hoy nos consolidamos como una asociación civil sin fines de lucro.

-¿Por qué el nombre?

-M: De Costa a Costa es un chamamé instrumental para dos guitarras que compuso Miguel Zurdo Martinez, un grandísimo músico y referente para nosotros. Nos parecía que en ese nombre condensaba las dos costas principales, los dos ríos que enmarcan a la provincia. Esta necesidad de unir esas dos costas y de transitar todo lo que está en el medio. Y lo podíamos tomar de una música que configura un lenguaje super entrerriano como lo fue la del Zurdo Martínez, que hizo un gran aporte al canto paranasero y era una manera de mantener vivo su legado. Lo que cambió fue el subtítulo, que al principio éramos Jóvenes músicos entrerrianos y con el tiempo no fuimos tan jóvenes y se fueron sumando personas que no eran músicos. Entonces surge el nombre Movimiento de cultura entrerriana.

-¿Cómo está conformado el movimiento y cuáles son sus objetivos?

-L: Hoy somos alrededor de 12 personas en el núcleo diario. Somos gente de la música, del teatro y de la comunicación que estamos vinculados con la cultura de alguna forma, ya sea componiendo canciones, poesías, haciendo textos o diseñando libros.

-M: La difusión es uno de los objetivos primordiales y ocurre tanto al interior de la provincia como también de la provincia hacia fuera. A nosotros nos interesa que las personas que vivimos, nacemos y transitamos en Entre Ríos nos vinculemos con nuestra identidad. Y después que esa difusión pueda atravesar las fronteras provinciales y llegar a los entrerrianos que están fuera. Cuando eso ocurre es increíble cómo conmueve en ellos. Que la cultura entrerriana y nuestra manera de organizarnos colectivamente se pueda ver afuera también es algo que nos interesa porque puede resultar inspirador y destrabar algo. Otro de los objetivos es contagiar eso a la gurisada entrerriana, conectando a las generaciones.

-S: Una de las premisas también es descubrir qué sigue pasando en el interior de Entre Ríos. Con la gira que hicimos el año pasado con los talleres de ensamble conocimos a un montón de músicos, gestores, poetas y bailarines que están dispersos por todos lados. Es importante potenciar eso que ya se está haciendo y poder ponerle nombre y apellido a gente que siempre fue bastante invisible es otro de los objetivos.

 

Las visitas a la naturaleza es una de las actividades que no puede faltar en cada encuentro.

 

 

Juntarse para construir

Con 20 ediciones cumplidas en febrero de este año, estas instancias comprenden la esencia del movimiento. Son tres días en los que el folclore, las charlas y la naturaleza, además del festejo y la formación, se vuelven protagonistas de una convivencia entre personas que, en muchos casos, solo se ven en este momento.

-¿Cómo son esas tres jornadas de encuentro?

-S: El viernes nos encontramos, presentamos la temática y se hace una guitarreada. Llega gente de muchos lugares que se encuentran sólo en los encuentros y gente que se empieza a conocer ahí. Hoy en día recibimos más de 100 personas en cada uno. El sábado empezamos con los talleres de ensamble, en donde armamos grupos, con personas que tal vez no se conocen, y se empieza a trabajar con un tema que se le asigna a cada uno de esos grupos. La idea es que se conozcan, que haya distintos instrumentos, distintas edades y trayectorias diferentes. En el mismo grupo de ensamble se genera aprendizaje.

Después del ensayo almorzamos y se hace la charla con los maestros, en la que consideramos que hay gente que está habilitada de hablar de ese tema que proponemos. Generalmente es más de una persona porque se ponen en juego distintas miradas. Lo que intentamos en la charla no es solamente recibir algo sino ver qué es lo que pasa. Son testimonios vivos, porque es el encuentro con gente histórica y fundamental y el intercambio generacional es uno de los pilares. El sábado a la noche en Concepción del Uruguay se hace el festival, en la que participan distintos músicos y artistas, y en Paraná se hace una peña que se llama Sapucay bailanta y varieté chamamecera, que no es solo música sino que también hay circo, teatro o títeres. El domingo arranca temprano, nos despertamos y ya nos encontramos con la naturaleza, en donde nos desplazamos a un lugar característico de la temática ideada. Después compartimos el almuerzo y finaliza con la muestra del ensamble

-¿Qué se vive en esas instancias?

-M: Es el encuentro mismo, con todo el peso y connotación de la palabra. Nos encontramos quienes organizamos el movimiento y asimismo se dan microencuentros en los talleres de ensamble y en el tema a preparar. Después se da un encuentro de convivencia, en una escuela, que se caracteriza con el compartir: el lugar donde te tocó a dormir, con quien te sentaste a comer o con quién saliste a bailar en el taller de danza. Se dan muchas situaciones de microencuentro a lo largo de todo el encuentro.

El público y la música folclórica entrerriana

-¿Cómo sienten el vínculo con el público?

-M: Se cumple uno de los objetivos porque se toca una fibra que es muy onda. Capaz que en contacto con esta música te das cuenta que te gustaba el chamamé. Sin ser golpes bajos toca lugares que son muy hondos. Cuando estamos en vivo la gente se conmueve.

-¿Por qué creen que es importante revalorizar la música folclórica entrerriana?

-L: Porque no tiene el espacio que se merece en los medios de difusión desde hace mucho tiempo. Diría que históricamente no lo ha tenido. Sin embargo uno recorre cualquier lugar y se encuentra con muchísimas personas que le gusta la música litoraleña, que la disfruta y la siente aunque no la escuche tan seguido como quisieran. Es necesario que se generen los espacios para que la música popular pueda mostrarse un poco más. No podés querer algo que no conoces. Necesitamos que primero se conozca y después la gente decida si le gusta o no le gusta. Por eso creemos necesario dejar algo, como el cancionero o los libros. La música popular está, en mayor o menor medida, en todas las expresiones musicales.

-M: Algo por lo que nosotros pensamos que es importante transitar esto es que por más que vos no la conozcas, la música te conoce a vos. Guille Lugrin tiene un verso, dedicado a Marcelino Román, que dice “tal vez que no lo conozcas, pero él te conoce ya”. Es como cuando alguien pone palabras a algo que estás pensando, eso hace la música y la cultura que está construida de manera colectiva. Y es indispensable conocerlo porque hay algo de uno mismo ahí también.


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