Un desafío altruista y exigente

De Alaska a Ushuaia en bici por los derechos de los niños

 Caren Peresón y Cruz Scardellato Auer emprendieron un viaje de 5 años, 45 mil kilómetros y 19 países, a pedal.


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Gustavo Capeletti
gcapeletti@miradorprovincial.com

"Nos conocimos estudiando y desde entonces no nos separamos más. Juntos cultivamos nuestra pasión por los viajes, recorriendo rutas con las mochilas a cuestas, llenándolas de personas e historias, viajamos mucho, pero siempre con tiempo limitado por nuestras ocupaciones, hasta que un buen día nos preguntamos ¿por qué parar? así que dijimos: ¡nos vamos!, pero ahora en bici”, relatan los abogados Caren Peresón (27) y Cruz Scardellato Auer (29), inminentes protagonistas de un viaje de película.
El lunes 17 de mayo de 2016 marcó el punto de partida de la cruzada por los derechos de los niños que esta joven pareja de profesionales desandarán por toda la extensísima geografía de las tres américas. Tras volar hasta Alaska, parten desde allí a bordo de sus bicicletas hasta ¡Ushuaia! El objetivo: concientizar sobre los derechos de los niños en cuanta institución esté a su alcance.
Ya tienen experiencia en viajes en el país y por otros territorios de la patria sudamericana, pero la travesía que emprendieron ahora -enmarcada en el proyecto “Viviendo el camino” que es la hoja de ruta- tiene otra dimensión y les demandará entre 4 y 5 años de sus vidas, en los que a fuerza de pedalear trajinarán 45 mil kilómetros (porque no será en línea recta) de 19 países, en lo que no dudan en calificar como “el viaje de nuestras vidas”.
Va de suyo que Caren (que nació en Avellaneda) deja su trabajo en un estudio jurídico de Reconquista y que su novio Cruz (oriundo de Venado Tuerto) hace lo propio en la policía provincial, en la que revista como efectivo.
El itinerario continental pondrá primera en la ciudad de Anchorage (Alaska) y desde allí irán, ya en bicicleta, hasta el punto más septentrional de esta travesía, Deadhorse, para luego comenzar a viajar hacia el sur.
Montados en sus bicis y sus convicciones, unirán 19 países: Estados Unidos, Canadá, México, Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam, Guyana Francesa, Brasil, Paraguay, Bolivia y Argentina.
En el periplo, se darán tiempo para conocer grandes parques nacionales, lugares y sitios de importancia histórica, cuentan, pero siempre sin perder de vista el perfil altruista que los anima: la difusión, promoción y concientización de los derechos de los niños.
Todo está programado en un proyecto que les pertenece denominado Crecer, fundamentado en el fin de acceder a la mayor cantidad de instituciones educativas con el objetivo de transmitir los derechos de los niños. “Nuestro plan original tiene siempre opciones, puede ir variando de acuerdo a cómo se presente cada ruta, o la posibilidad de ampliar el recorrido en cada país; la idea es estar abiertos a conocer más personas, lugares, ámbitos institucionales que puedan acoger nuestro proyecto para los niños”, explican.
Respecto de “Viviendo el camino”, precisan que el proyecto tiene su eje en unir el continente americano en bicicleta de punta a punta, partiendo desde las tierras más septentrionales para llegar al cabo de varios años a la zona más austral de la Patagonia. “Buscamos más y nuevas experiencias, mejorar nuestros conocimientos, enriquecernos de la diversidad cultural de personas y países”.

Desafío
Pero también, el emprendimiento tiene su desafío personal para cada uno: “Buscamos superarnos a nosotros mismos, ponernos a prueba que una vez superadas nos aporten nuevas habilidades. Queremos dejar huella y al mismo tiempo crecer como personas”, destacan.
Obviamente que la pregunta que surge inevitable es por qué dos personas que tienen su vida establecida deciden dejarlo todo para salir a recorrer el mundo. “Primero lo hacíamos los fines de semana largos o en vacaciones, siempre con una mochila, pero veíamos que queríamos ir más allá y viajar sin límites, conocer, explorar; nos costó tomar la decisión final de hacerlo, pero después de meditarlo profundamente decidimos dar el paso al frente, seguros de que es lo queremos hacer y de que estamos en la etapa ideal de nuestras vidas”.
Y no olvidan de subrayar que son también parte del proyecto las autoridades y docentes de cada institución: “Sin su colaboración y predisposición esto no sería posible, todas las personas que confiaron en nosotros, nos dieron una mano, una palabra de aliento, y todos aquellos que quieran participar en adelante”.

Para colaborar
Caren y Cruz dejaron en claro que este proyecto no tiene fines de lucro y no cuenta con el apoyo económico de ninguna entidad pública ni privada. “Al igual que al viaje, lo sustentaremos con ingresos, que en su gran mayoría, serán generados durante el camino, y gracias a la colaboración de muchas personas”.
Para aportes y colaboraciones, agradecen de antemano que “nos contacten con medios de comunicación interesados en contar la iniciativa y así difundir nuestro mensaje (radio, televisión, diarios, etc.); si sabés de instituciones educativas, ONG, fundaciones, etc., que estén interesadas en participar y recibirnos para compartir los talleres, contactándonos con las autoridades respectivas; si querés donarnos dinero también es bienvenido".
Por cualquier consulta pueden escribirles a proyectocrecer@viviendoelcamino.com o contactarlos por los canales habituales. "Responderemos a la brevedad”, dicen.

Proyecto Crecer
Es una propuesta formativa referida a los Derechos de los Niños, que se realizará en diversas instituciones educativas y organizaciones dedicadas a su desarrollo y protección, si distinción alguna.
Está destinado a todos los niños y niñas de edades escolares en el concepto amplio de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño en su artículo 1° (“se entiende por niño/a todo ser humano menor de dieciocho años de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad”).
Serán talleres de índole informativa, en un ambiente distendido, dinámico y de participación activa de los niños junto con responsables y educadores, donde identifiquen y comprendan los derechos que le son inherentes, los medios para hacerlos valer e incentivarlos a desarrollar su potencial; todo ello en adecuación con la legislación vigente, los sistemas de protección regulados y los usos y costumbres locales.
En el marco de la recopilación de historias, se documentarán diversos aspectos que distinguen a cada institución, su misión, sus proyectos y sus necesidades, en vista de poder difundir su trabajo y contribuir con su crecimiento.

¿Por qué lo hacen?
“Esta iniciativa surge de las ganas de aportar nuestro granito de arena durante el viaje y en la necesidad de retribuir la generosidad y hospitalidad que uno vive en cada comunidad, centrando nuestra atención en uno de los sectores más vulnerables y que son los pilares para su progreso”, aseguraron.

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