Adaptaciones ante la pandemia

Caravana y virtualidad, para celebrar a la Patrona de La Paz

Cada 24 de enero la comunidad celebra el día de su Patrona, la Virgen de La Paz. Este año, atravesado todavía por la pandemia, una caravana por las capillas de la ciudad y la virtualidad fueron las maneras de homenajear a la protectora del pueblo.


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Conrado Berón
redaccion-er@miradorprovincial.com

La norteña ciudad de La Paz realiza su fiesta patronal con múltiples actividades que van desde la visita de la imagen de la virgen a todas las capillas durante los primeros días del año; la novena, que se reza en varios lugares; la procesión náutica, que lleva a María por las costas paceñas; la procesión por las calles de la ciudad, que antecede a la celebración principal; hasta la cena patronal, que se realiza en la noche previa junto con un festival musical en la puerta de la parroquia, frente a la plaza principal.

En este 2021, muchas de estas actividades se tuvieron que suspender o adaptar a los tiempos de pandemia. El cura párroco Sergio Jacob, contó a MIRADOR ENTRE RÍOS todo el proceso que posibilitó que el grito de ¡Viva la Virgen de La Paz! se escuche fuerte, luego de un año muy duro.

-¿Qué balance hace de la fiesta patronal 2021?

-Fue un desafío muy grande, porque es muy difícil hacer algo cuando nunca lo hiciste de esa manera, la verdad que te abre la cabeza, te deja muy permeable a la creatividad, a los consejos y a las sugerencias. Uno tiene que tomar lo que hay y hacer cosas que nunca se habían hecho y todo fue parte de la providencia del plan de Dios, ya que se compartió la fe con alegría y con muchas ganas. Fue una forma distinta de disfrutar la fe. Lo más desafiante fue eso, abrir la cabeza para aceptar que Dios te permitía hacer algo nuevo. Quedamos muy conformes con lo hecho y con la respuesta de la gente.

-¿Estuvo en duda su realización?

-En marzo o abril, pensábamos que para enero iba a estar todo bien, no va a pasar nada, esto se va a superar y ya va a estar la vacuna. Pero avanzó el año, llegó octubre, hablamos con el intendente por la fiesta patronal, y él nos liberó ampliamente el culto bajo nuestra responsabilidad. Allí vimos que al tener misas con 300 personas aproximadamente, la fiesta patronal ya pintaba lindo, incluso cuando llegó diciembre y se habilitó el turismo pensamos que ya estaba todo dado para que hagamos la fiesta normalmente. Pero llegó enero, aumentaron los casos y estuvimos casi a punto de volver de fase, creo que gracias a los comedores y al turismo mantuvimos abierto el templo nosotros. De esa esperanza pasamos a la incertidumbre y de ahí empujamos mucho porque no nos dejaban hacer nada y terminamos haciendo lo que se podía.

Cambios

-¿Cómo fue la caravana que reemplazo a la procesión?

-Eso fue el broche de oro; empujamos mucho para que se pueda hacer ya que nos querían prohibir eso, pero ver todas las capillas y sus cercanías adornadas con toda la gente esperando y acompañando fue muy lindo. Un párrafo aparte para lo que realizó Emilio Díaz, quien se encarga del sonido y que además este año nos ayudó con una transmisión en vivo con celulares y con un backup de imágenes para cuando la Virgen se encontrara en lugares donde no teníamos señal. Fueron más de tres horas de transmisión que sirvieron mucho. Esto se enganchó con la misa final que contó con mucha gente respetando las distancias.

-¿Cómo fue organizar todo en este contexto?

-La coordinación de la patronal la empezamos con una reunión con el COES y las autoridades del municipio, a mediados de diciembre, hasta ahí solo habíamos tenido encuentros personales con el intendente. Lo que definimos en esa reunión fue que todo lo que se venía haciendo en la modalidad caravanas y las actividades con distanciamiento se podía hacer sin problemas. Por lo que la visita de la Virgen a las capillas durante la primera quincena de enero se hizo con misas con ocupación restringida y distancia social, y la caravana que estaba practicada durante el año. La gente estaba muy cuidadosa con todas las medidas. Ya llegando a la fecha en que comienza la novena, teníamos más incertidumbre porque los casos seguían aumentando y allí volvimos a hacer una reunión donde pautamos que la misa multitudinaria no se iba a poder hacer por más que sea al aire libre, tampoco la procesión que hacíamos del puerto a la plaza. Nos ayudó Dios con el hecho que este año justo cayó domingo el 24, por lo que todas las misas del fin de semana fueron preceptos de la virgen, lo que distribuyó más a la gente en las distintas capillas.

-¿Cómo respondió la comunidad?

-La respuesta de la comunidad paceña fue de menor a mayor ya que al principio las personas más adultas no tenían acceso a la tecnología en sus celulares o computadoras, eso movilizó mucho la unión entre los nietos y los abuelos, ya que agrandó el tiempo compartido entre ellos, para que los más chicos le enseñen a usar los métodos para escuchar a los más grandes. Creció la fe intergeneracional, ya que los abuelos compartían su fe con los nietos. Eso duró de una manera muy profunda, ya que teníamos un constante de 200 personas en Facebook. Más la gente que se prendía al canal local que al tiempo comenzó a transmitir las ceremonias.

En mayo por ejemplo rondamos las 5.000 interacciones en redes; además la gente nos dejaba las intenciones en secretaría donde los sacerdotes hacíamos como una guardia para recibir a la gente.

-¿Tienen fe los paceños?

-La fe de los paceños estuvo puesta a prueba con el ingenio y la creatividad, más que nada al principio, porque en mayo se liberó recién la participación de a 10 personas con distanciamiento, pero el ingenio de acompañarse, lo de las intenciones o lo de poder vivir la fe de manera virtual, ya fue vislumbrando que la fiesta patronal iba a tener las características que tuvo.

Desafío

-En lo personal, ¿fue un desafío organizar todo de esta manera?

-Gracias a Dios no dejamos de hacer ninguna de las actividades que se realizaban. Se hizo todo mediante la transmisión del canal. A partir de mayo, patronales y procesiones se convirtieron en caravanas, las novenas se convirtieron en virtuales; todo se fue haciendo de esa manera nueva y creativa, que nos obligó a reinventarnos en las redes. Fue doble trabajo ya que por un lado teníamos que organizar las transmisiones y por otro realizar tutoriales para que la gente mayor pueda aprender a usar esas herramientas. Así como los chicos tuvieron que aprender junto a las maestras para las clases, se tuvo que aprender para la catequesis. Todos esos cambios se aplicaron a las misas también.

-¿Qué sintió cuando los cultos no estaban permitidos?

-La falta de libertad que tuvimos los cultos nos tocó de muy adentro, sobre todo en lo que era la falta de libertad precisamente, la discriminación ya que el culto no era actividad esencial, peor si los sacerdotes podíamos ir a asistir a los enfermos, lo que evidentemente una contradicción muy grande.

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