Período 2021-2022

El INTA informó sobre la sequía e incendios en el noreste de Entre Ríos

 


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Lucía Torres | redaccion-er@miradorprovincial.com


La sequía es un fenómeno que repercute directamente en el estado hídrico de las plantas. Las extraordinarias bajas precipitaciones de diciembre dejaron gran parte del territorio argentino bajo sequía. Especialmente la región litoral que sufrió “sequía extrema”.


El 2021 comenzó con lluvias por encima de lo normal acompañando las lluvias de diciembre del año anterior luego de una primavera seca. Los siguientes tres meses: febrero, marzo y abril fueron deficitarios pero el exceso de diciembre-enero permitió transcurrir sin mayores problemas, las lluvias se recuperaron en mayo y junio permitiendo ingresar al invierno con buenas reservas de agua en el suelo.


Desde julio las precipitaciones siempre estuvieron por debajo de lo normal, la acumulación de estos déficits hídricos provocó una sequía que llegó a su punto más agudo durante el mes de diciembre y que para enero de 2022 ha cumplido cinco meses y aún no ha terminado. Durante diciembre 2021 solo llovieron 2mm, lo que significó un récord histórico para la serie de mediciones 1967-2021 de la EEA INTA Concordia.


Diciembre fue crítico debido a las exiguas precipitaciones, las de noviembre no alcanzaron para revertir la creciente sequía y las temperaturas estuvieron muy por encima de los valores normales configurando un estado de alta demanda hídrica con bajas reservas de agua. Las condiciones cambiaron en enero de 2022, las lluvias se recuperaron totalizando más de 150 mm aunque las temperaturas alcanzaron niveles récords durante la segunda semana.


El estado de sequía se ve reflejado en el contenido de humedad del suelo. Esta característica puede ser monitoreada por sensores satelitales como el de la misión SMAP que desde 2015 permite tener un historial de esta variable y detectar valles pronunciados durante las sequías de verano de 2017-18, 2020-21 y la más reciente 2021-22.


La sequía repercute directamente sobre las plantas y su estado hídrico; el nivel de estrés puede ser monitoreado utilizando el Índice Normalizado de Vegetación (NDVI). Durante diciembre de 2021 el NDVI estuvo por debajo del valor medio para los meses de diciembre desde 2015.

Incendios en el noreste de Entre Ríos


Las anormales condiciones enunciadas anteriormente: lluvias escasas, muy altas temperaturas, baja humedad relativa ambiente, escaso contenido de humedad del suelo y plantas en estrés hídrico prolongado configuraron condiciones favorables para que se produjeran importantes focos de incendios en toda la región.


El índice de riesgo de incendios Chandler Burning Index (CBI) estuvo por encima de moderado casi todo el mes de diciembre alcanzando valores extremos los últimos diez días. Durante los últimos días de diciembre se produjeron incendios de magnitud en el noreste entrerriano afectando a forestaciones de eucalipto, pastizales y monte nativo. Inclusive zonas cercanas a la ciudad de Concordia.


Mediante el Índice Normalizado de Quema (NBR por sus siglas en inglés) se estimó una superficie quemada total de poco más de 6.458 hectáreas, de las cuales 150,48 has fueron de alta severidad; 1316,79 hectáreas de moderada-alta severidad; 2081,34 has de moderada-baja severidad y 2910,24 has de baja severidad. Los alrededores de Concordia, principalmente a ambas márgenes del arroyo Yuquerí Grande y con varios focos, concentraron la mayor superficie quemada: 1798,56 has. Probablemente por causas humanas ya sea por descuido o intención.


La fase Niña persistirá durante lo que resta del verano, lo que permite suponer que las lluvias seguirán por debajo de los valores normales pese al alivio del mes de enero. Esto sumado a las altas temperaturas previstas hace necesario extremar los recaudos frente a las posibilidades de incendios en la región.

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