A pocos minutos de Rosario

Estación Berretta: la historia del pueblo santafesino que no quiere desaparecer

Mirador visitó el lugar y habló con quienes resisten para no quedar en el olvido.


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Fundada hace casi un siglo por iniciativa de María Luisa Correa, quien fuera propietaria de esas tierras, Berretta (ubicada a 10 kilómetros de Correa y a 75 de Rosario) supo cobijar en su apogeo a más de 500 habitantes. Por falta de servicios, infraestructura y oportunidades las familias fueron abandonando la localidad en busca de un futuro mejor.

En la actualidad son apenas tres las familias que “resisten” dejar atrás su lugar y luchan para que el paraje del departamento Iriondo no se transforme en un pueblo fantasma.

Mirador llegó hasta ese enclave del sur santafesino para hablar con sus habitantes, recorrer sus edificios, sus calles y conocer la propuesta que impulsan las autoridades, para desde la estación del ferrocarril, “devolverle la vida” al pueblo y evitar su desaparición.

Imán

“Yo siempre digo que Berretta tiene un imán, porque los fines de semanas viene una enorme cantidad de personas, que nadie sabe por qué, pero vienen, y a mi me pasó eso. Directamente dije que de acá me van a sacar en el cajón y es lo que va a pasar”, destacó el Ingeniero Agrónomo Daniel Bortolussi uno de los pocos habitantes que tiene el pueblo, pero también uno de los que más resalta sus bondades: paz, tranquilidad y naturaleza.

 

En la actualidad son apenas tres las familias que “resisten” dejar atrás su lugar y luchan para que el paraje del departamento Iriondo no se transforme en un pueblo fantasma.Foto: Fernando Nicola

Berretta hoy cuenta con servicios que hacen más simple la vida de sus habitantes.

“Acá tenemos luz eléctrica, internet, y todo tipo de comodidades que hace años atrás no existían. Berretta principalmente te permite vivir más tranquilo, encontré mi lugar en el mundo, tuve esa posibilidad. Por sus dimensiones y características históricas es un lugar que me cuesta muchísimo mantener, pero seguimos luchando. Nada me movió, y sigo viviendo en la casa original de la fundadora del pueblo que data de 1874”, aseguró Bortolussi quien explicó que a pesar de sufrir un tornado y una inundación trabaja codo a codo con su esposa para evitar que la histórica casona se deteriore.

“Hace más de 30 años aún vivían en la localidad unas 59 familias, con el avance de la agricultura los productores que en promedio tienen apenas 50 a 60 hectáreas, decidieron arrendar los campos e irse a vivir a otros pueblos. Como tenemos cabaña de raza Brangus nos defendemos con eso y por eso seguimos viviendo acá. Además la falta de una escuela secundaria, de vocación también de los jóvenes para las tareas de campo en un país que ahuyenta a la juventud de los pueblos para que emigren a Buenos Aires o a ciudades más grandes. Hoy no hay incentivos para que los jóvenes se queden en el pueblo y eso llevó a que sólo tres familias vivan en Berretta”.

Impulso

El paraje está bajo jurisdicción de Correa, y es bajo la iniciativa del presidente comunal Nahuel Cejas que las autoridades avanzan en una serie de propuestas para que Berretta vuelva a su época de esplendor.

“Este espacio fue una localidad que en sus inicios se llamó Pueblo María Luisa Correa, quien era propietaria de estos terrenos, y que se ubica a unos 10 kilómetros de Correa. Hoy además de la estación del ferrocarril cuenta con edificios históricos entre ellos la casona original de María Luisa, la escuela Felipe Timoteo Correa, el edificio del club y algunas construcción centenarias que aún se mantienen en pie”, comentó el Jefe Comunal.

 

En la actualidad son apenas tres las familias que “resisten” dejar atrás su lugar y luchan para que el paraje del departamento Iriondo no se transforme en un pueblo fantasma.Foto: Fernando Nicola

A lo largo del último tiempo, y debido al gran procesos de migración de sus habitantes a otros pueblos, se catalogó a Berretta como un pueblo fantasma. A raíz de ello es que se inició un proceso este año que busca revitalizar el paraje.

“El desafío es qué puede ser Berretta más allá de lo que fue en sus años de gloria. Y en eso nos hemos embarcado, en la posibilidad a través de una licitación para la explotación de la estación del ferrocarril. En esta oportunidad decidimos salir de los límites de Correa y poder ofrecer los fines de semana este espacio que por su paz, su tranquilidad y su toque único recibe a unas 300 personas que vienen a pasar el día. Pero los días de eventos esos números se duplican y llegan a Berretta unas 700 personas que disfrutan de este espacio y el río Carcarañá que está a tan sólo un kilómetro de aquí. Queremos que el paraje tenga más vida y eso va a ocurrir si sumamos más servicios”, precisó Cejas.

Hay un dicho en la zona que señala que “Berretta enamora”. Es por eso que fin de semana tras fin de semana muchas familias regresan para disfrutar de su encanto natural.


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