Victoria

Un primer relato sobre el Club Deportivo 25 de Mayo

El deporte es salud, es encuentro y bienestar. Y además, es historia. Por esto, el siguiente relato pretende rescatar, al menos, los días iniciales de uno de los clubes más antiguos de la provincia: el Club Deportivo 25 de Mayo, de Victoria.


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IGNACIO ETCHART
redaccion-er@miradorprovincial.com


Mientras la Argentina se encontraba en los albores de su bicentenario, Victoria celebraba también sus 200 años, un 13 de mayo de 2010. Y también ese año una institución característica de la ciudad festejaba su aniversario compuesto por tres cifras: el Club Deportivo 25 de Mayo cumplía 100 años.

Sin embargo, a diferencia de la mayoría de los aconteceres en la historia victorense, que fueron reconstruidos poco a poco durante las últimas décadas gracias a la voluntad y esfuerzo de ciudadanos que remembraban recuerdos de antaño, sumado a los trabajos altruistas de investigadores y docentes, la historia y trayectoria del Club 25 de Mayo siempre fue prioridad de sus socios y fundadores.

Tal es así que a lo largo de más de un siglo, distintas publicaciones fueron creando un compendio de documentos y revistas que hoy conforman una suerte de hemeroteca del club mayense. Uno de esos escritos, publicado en 1985 y titulado “Fue así: 50 años atrás”, inspiró y sustentó los datos narrados en este texto.


EL PRIMER DÍA


En la tarde del viernes 10 de mayo de 1910, un grupo de jóvenes presenciaban el entrenamiento del equipo “Estudiantes Normalistas”, en el terreno donde hoy se ubica la Plaza Libertad, antes Plaza Belgrano. Ese grupo de muchachos estaba conformado por Julio Allende, José María González, Oscar Reynoso, Juan Osuna, Salvador Solari, Natalio Saldaña, Ignacio Vera, Antonio Lazzeroni, Antonio García, Miguel Malatesta, Severo O. Garcilazo, Benedicto Basualdo, Pedro Martínez y Andrés Herrera.

Contagiados por el entusiasmo deportivo impreso en la juventud victoriense de principios del siglo XX, este grupo de jóvenes deseaba por sobre todo jugar “matchs” oficiales. Pero la desvinculación con la Sociedad “San Luis Gonzaga” lo impedía, por lo que comenzaron a gestar una idea que se convertiría en la piedra angular del espíritu futbolístico de Victoria: competir a pesar de las “supremacías caballerescas”, en beneficio y progreso del fútbol local.

Sin tiempo que perder, alrededor de las 20 de aquel mismo 10 de mayo de 1910, aquellos 15 muchachos en la misma Plaza Belgrano, formalizaron los inicios para la conformación de la institución deportiva.

Reynoso y Garcilazo eran grandes admiradores del futbol metropolitano, por lo que propusieron bautizar al naciente club “Alumni, como justo homenaje al club que condensaba en ese entonces las simpatías casi unánimes de la afición”.

Por otro lado, Herrera buscaba un motivo más inmediato. Inspirado por el momento y lugar, el joven victoriense rescató la importancia que significaba reunirse bajo los valores patrios que abrigaban la entonces la Plaza Belgrano. Y como dos cabezas siempre piensan mejor que una, fue mérito de Humberto Mastrángelo recordar el inminente centenario de la Gesta de Mayo, y la propuesta consecuente con la importancia de la fecha. Pero como no hay dos sin tres, el bautismo inaugural del club finalizó en la retórica persuasiva del joven Julio Allende. Fue así, como con su “palabra fácil y elocuente, Allende terminó de resolver a los indecisos y se aprobó por unanimidad la designación de 25 de Mayo”. Dos días después, se realizó la primera asamblea en casa de J. M. González, donde se firmó el acta constitutiva y la designación de los jugadores que integrarían aquel primer equipo.


LOS PRIMEROS


En aquella reunión del domingo 12 de mayo de 1910, en casa de J. M. González, también se encontraba Marcos González, expresidente de la asociación civil “Belgrano”, quién les regaló a los jóvenes mayenses una pelota, dos gomas, un inflador y algunas camisetas. Estos obsequios formaron el inaugural y modesto equipo de 25 de Mayo.

Ese día también se acordó que los colores representativos del club serían los patrios, dispuestos en rayas transversales como la bandera nacional, aunque con el tiempo se cambiaron por verticales.

Los resultados de la convocatoria de socios fueron “mezquinos”. Como “castigo”, los jóvenes mayenses conformaron su Comisión Directiva solamente con 17 personas: los 15 pibes de Plaza Belgrano, a quienes se sumaron Clemente García y Maglio Vela, incorporados en esa misma reunión. Los 17 socios tenían su justificación, además de la denuncia social explicitada en aquel castigo: los equipos oficiales se conformaban por 11 jugadores titulares y 5 suplentes y un “linnesman” (más conocido como juez de línea), quien debía asistir a los partidos del club como árbitro asistente. El rol fue concedido al recientemente incorporado Clemente García.

De esta forma, el once inicial de la historia del Club Deportivo 25 de Mayo de Victoria estaba compuesto por Julio Allende en arco; Antonio Lazzeroni y Salvador Solari como los únicos defensores; Juan Osuna, Oscar Reynoso y Andrés Herrera en el medio campo; y los cinco delanteros eran Benedicto Basualdo, Humberto Mastrángelo, José María González (quien además vestía la cinta de Capitán), Severo O. Garcilazo y Miguel Malatesta. Natalio Saldaña, Ignacio Vera, Antonio García y Pedro Martínez eran los suplentes.

Fue responsabilidad del Capitán, J. M. González, gestionar la jordana de bautismo futbolístico. Capricho del destino, el primer rival de 25 de Mayo fue su fuente inspiradora: Estudiantes Normalistas.

Aquel mismo día en que “el mundo entero celebraba alborozado el primer centenario de la libertad argentina”, el Club Deportivo 25 de Mayo jugó su primer partido en la historia contra el Club Atlético Normalista, compromiso que significó “una verdadera prueba de fuego para los entusiastas muchachos”.

En el campo de juego de Plaza Belgrano, el mayense comenzó su historia con el pie derecho: ganó su primer partido por 1 a 0, en un “reñidísimo partido”. El capitán J. M. González fue el autor del único tanto del partido.

Las crónicas de entonces, más que destacar lo sucedido en el campo de juego giraron sus plumas hacia la hinchada, “que alentaba con su aplauso sincero a quienes bregaban denodadamente por el progreso del futbol victoriense”.


DERECHOS SIN PRIVILEGIOS


Este escrito finalizará con las expectativas que tenían aquellos 15 jóvenes sentados en una plaza, cuyo verdadero deseo era divulgar la cultura futbolística, y de transformar un privilegio en un derecho.

“Aun cuando fuera mucho el optimismo y el entusiasmo de quienes fundaron 25 de Mayo; aun cuando creyeran seguro para la nueva institución un brillantísimo porvenir, esa pléyade de jóvenes animosos nunca pensó que el club nacido en sus manos y al calor de su entusiasmo, pudiera llegar a ser lo que es hoy: una entidad poderosa y representativa, legítimo orgullo de Victoria y del deporte provincial”.

“Si algún vidente, feliz y oficioso, hubiera augurado a aquellos muchachos el progreso que ha alcanzado 25 de Mayo, habrían rechazado el venturoso pronóstico. No por indeseable, sino por creerlo casi utópico”.

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