Solo jazz

Andrés Hayes, uno de los mejores saxofonistas de Argentina

 


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Gisela Mesa


El notorio saxofonista y compositor Andrés Hayes, conversó con Mirador Provincial sobre sus comienzos y sobre su último trabajo musical “Siete”. Nacido en 1978 en Buenos Aires. Sus comienzos fueron en el Conservatorio de La Lucila a la edad de 13 años. Allí conoció a Tomi Lebrero y a Alvy Singer con quienes formó una banda de rock. A la edad de 16 años formó su primer grupo de jazz con Javier Martínez, Daniel Espeche, entre otros. Continuó su formación musical en la Universidad Católica Argentina (UCA) y en forma particular con los profesores Hugo Pierre, Alejandro González, Carlos Lastra y Rodrigo Domínguez.

Sin dudas en estos tiempos tan duros para la cultura, es imperioso que artistas como Andrés Hayes sigan deleitándonos con su música. En este calor infernal una buena cerveza en casa, el aire acondicionado prendido y a sumergimos en el universo del jazz.

Comienzos
-¿Cuándo comenzó la pasión por la música y especialmente por el saxofón?

-Empecé a tocar a los 13 años. Mi madre me consiguió un profesor que quedaba justo en la esquina de mi casa y después de un año de estar tomando clases, una Navidad me regalaron un saxofón de estudio. Al tiempo fui al conservatorio de La Lucila. Te podría decir que la pasión por el instrumento fue subiendo de a poco; creo que el clic lo hice a partir de los 15 años mientras tomaba clases con Hugo Pierre. Iba todos los jueves después del colegio y, si no estudiaba, no la pasaba muy bien en la clase, era muy exigente. En esa misma época, comencé a escuchar a Charlie Parker, Miles, Lester, etcétera. Y ahí me di cuenta de que para tocar se necesitaba estudiar muchas horas por día.

Técnicas
-¿Cuán de cierto es que para un saxofonista es esencial tener tanto una buena digitación como buenos pulmones?

-Las dos cosas son fundamentales, pero la base principal para poder tocar el instrumento es tener una buena columna de aire. No me quiero poner técnico, pero básicamente, si no contás con ese canal de aire fluido que nace desde el diafragma, es difícil poder afinar y tener una embocadura relajada para que los armónicos de instrumento resuenen en su plenitud.

“Siete”
-Háblanos de “Siete”, ¿Cómo fue su preproducción?

-“Siete” fue atravesado por la pandemia. Lo comenzamos a tocar antes del asilamiento y luego, cuando pudimos juntarnos nuevamente, después de un tiempo prolongado, empezamos con los ensayos para la grabación. Durante el tiempo de confinamiento hicimos dos producciones para que la energía del proyecto siguiera viva. Grabamos “El presagio de las estaciones” y “El ápice”, todos por separado, y lo sacamos como simples.

Creatividad musical
-¿Cómo equilibrás la parte creativa de la interpretación con la exigencia técnica que supone el trabajo con un instrumento como el saxofón?

-Las dos cosas pueden ir de la mano y se retroalimentan. Mucho del material que uso en mis composiciones surge del instrumento; cosas que estudio o que surgen en ese ambiente. Son disparadores compositivos que después me sirven a la hora de interpretar con el saxofón. Creo que logré un equilibrio interesante ahí.

-¿Cómo te preparás para los conciertos? ¿Cómo es el modus operandi de tus letras?

-Tengo una rutina de ciertos ejercicios que voy rotando para que no sea muy rutinario y luego estudio todo lo que tengo que tocar. Siempre trato de sumar algún standard a mi repertorio. Las letras de las dos canciones son de Juana Sallies, que además es quien las cantó. Yo puse la música, todavía no entré en ese terreno, nunca se sabe.

-¿Qué es lo que hoy te sigue ilusionando de la música?
-Todos los días me sorprende, me gusta seguir escuchando música nueva, en algunos casos nuevos para mí. Siempre hay alguna relectura interesante. También me gusta escuchar lo que producen mis colegas. A nivel personal, creo que la música no va separado de la interacción, donde todo el tiempo hay que lidiar con el manejo de la empatía, siempre está sobre la mesa. Cuando se pierde eso y gana el ego, pierde la música. Me ilusiona poder seguir conectando con otros músicos y con el público que cierra ese círculo maravilloso.

-¿Qué elementos considerás importantes para ser un buen músico?

-Sin duda, la perseverancia y el poder de concentración. Supongo que eso sirve en todas la profesiones, ¿no? No sé si hay una formula, pero la constancia representa un porcentaje importante.

-¿A qué artista admirás y te ha influenciado musicalmente?
-Son muchos y de diferentes géneros. Pero, sin duda, la primera vez que escuché a Charlie Parker, Lester, Spinetta, Charly García, Coltrane, Shorter, Canonnball Adderley y Miles fueron momentos reveladores.

-Si tuvieses que describirte en cuatro palabras tu personalidad, ¿cuáles usarías?
-Que difícil definirse… temperamento melancólico, si entramos en el terreno de Rudolf Steiner.

-Siempre considero que conociendo los orígenes del artista podremos profundizar más en su corazón, contanos del barrio donde te criaste.
-Me crié entre Belgrano y San Isidro pero siempre me moví en relación al centro, a la capital. Curtí mucho la calle Corrientes con mis amigos, íbamos a Gandhi, Liberarte, el Centro Cultural San Martín y todos sus alrededores. Una estimulación constante de buena música, ciclos de cine y librerías abiertas a toda hora.

-¿Cuál es tu opinión sobre el nivel saxofonístico hoy en día?
-Hay muy buenos saxofonista que tienen un tremendo nivel en todos los géneros.

-La música tiene esa magia que cura. ¿Cómo te sentís volver a la nueva normalidad después de esta cuarentena?
-¡Mucho mejor! Sin duda fue un año, o más, muy difícil. Ojala todo esto haya dejado algún aprendizaje.

Creer en el trabajo
-El artista cree en su trabajo, en su arte. ¿Cómo lográs como músico transmitir al público esa atmósfera musical y que sientan lo que sentís vos al tocar el saxo?

-Trato de estar ahí, en ese momento; supongo que esa energía se transmite y siempre agradecido de compartir.

Sobre libros y música
-Se dice que Roberto Arlt en Juguete Rabioso te marcó. Contanos esa conexión con el arte literario.

-Lamentablemente no estoy siendo tan lector en los últimos tiempos, pero sí, Roberto Arlt fue una influencia, tanto como Borges, Antonio Di Benedetto, Saer, Haroldo Conti, entre otros.

Planeando el futuro
-¿Qué planes hay a futuro?

-Presentar “Siete” y seguir tocando; grabar y ser parte de nuevos proyectos de amigos, y míos también.



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